Fallece Oscar Schmidt
La leyenda del baloncesto, el que fuera máximo anotador de la historia, ha muerto en Brasil a los 68 años. ‘Mano Santa’ jugó hasta los 45 y sumó 49.737 puntos.
El brasileño Oscar Daniel Bezerra Schmidt, el gran Oscar, leyenda del baloncesto que batió en su día el récord mundial de puntos anotados (49.737) al arrebatárselo a Kareem Abdul-Jabbar (ahora LeBron James es el líder), murió este viernes a los 68 años en la ciudad brasileña de São Paulo, según han informado medios locales. El exjugador, de 2,04 m y que se retiró en mayo de 2003 con 45 años, es miembro de los principales Hall of Fame del baloncesto mundial. En 2010 entró en el de la FIBA; en 2013, en el de Springfield, en Estados Unidos; y en 2022, AS y la FEB lo incluyeron en el del baloncesto español.
Además, tiene la Medalla del Mérito Deportivo de Brasil (1990), la Orden Olímpica (1997) y es también el máximo anotador histórico de los Juegos Olímpicos con 1.093 puntos. Conserva el récord encestador en un solo encuentro de los Juegos (55 a España en Seúl 88) y del Mundial (52 a Australia en Argentina 1990). Hasta cuatro clubes le retiraron la camiseta (Caserta, Pavia, Flamengo y Vizinhança). En España, en la ACB, jugó en el entonces Fórum Valladolid entre 1993 y 95, donde se erigió en el máximo anotador de la competición en 1994.
Gozaba jugar y odiaba perder
Para Oscar Schmidt el baloncesto fue un motor vital, anotó tanto porque lo gozaba y fue tan competitivo porque odiaba perder, quiso ser el mejor jugador posible (“nunca vieron a nadie entrenarse como yo ni ser tan obstinado”), más allá de récords, quizá por eso se quedó a un puñado de puntos de alcanzar los 50.000 en su carrera al retirarse a los 45 años y le dio igual. Y quizá por eso también participó con naturalidad en cuatro Mundiales y cinco Juegos Olímpicos (en Seúl 88 promedió 42,3 tantos con esta secuencia: 36; 44; 31; 39; 55 a España, récord olímpico; 46; 46 y 41) siendo aún el máximo cañonero histórico en los dos campeonatos. Con la sencillez con la que se levantaba de tres desde sus 2,04 m de altura, propulsado por una mecánica veloz que elevaba el balón lejos de su defensor, renunció a la NBA. El motivo, Brasil. En los 80, por la normativa, ambas cosas estaban reñidas y él primó la Seleção.
Así que lo disfrutamos en Europa, mucho, once cursos en Italia y dos en Valladolid. Protagonista de la que quizá sea la mejor final ofensiva de siempre del baloncesto continental, la de la Recopa de 1989, Real Madrid-Snaidero Caserta, donde Drazen Petrovic hizo 62 puntos y Oscar 44 con 6 triples y 16/17 en tiros libres antes de ser eliminado en una prórroga que forzó él. Con 102-99 y unos segundos por delante conseguía recibir en el triple en un ángulo de 45 grados, pero el bloqueo previo no le había liberado de Pep Cargol, lo hizo su talento, pequeños gestos mil veces repetidos, una leve finta con el pie derecho y otra con la mirada, y arriba, muy arriba, recto como un clavo… El balón sale desde las nubes en una ejecución tan precisa como rápida. “¡Dentro, empate a 102!”, se desgañitaba Ramón Trecet en TVE. Apoteósico. Mano Santa en estado puro.
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