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Los seis males del Madrid en la final

El equipo blanco perdió su segundo título esta temporada ante el Kosner Baskonia. No hubo efecto Hezonja y la defensa del uno contra uno hizo aguas.

Redactor de baloncesto
Licenciado en Periodismo por la Complutense, comenzó en AS en maquetación en 2010. Tras su paso por fútbol, se unió en 2014 a baloncesto. Ha cubierto en directo la Supercopa de 2020, las Copas de 2020 y 2021 y partidos de España de las Ventanas. También el Eurobasket femenino de 2023. Escribió sobre la pandemia de la COVID en el confinamiento.
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El Real Madrid se quedó sin su 30ª Copa del Rey tras caer frente al Kosner Baskonia en la final (89-100). Fue un tropiezo ciertamente inesperado. Los blancos llegaban con el subidón de su remontada contra el Valencia Basket, el otro gran candidato a reinar en el Roig Arena en esta edición copera, y como autoritarios líderes de la Liga Endesa: 18-2, tres victorias por encima de los taronjas, segundos.

“Estamos decepcionados, pero hemos jugado una buena Copa del Rey hasta pocos minutos antes del final”, aseguró Sergio Scariolo, entrenador del Madrid, que ha perdido las dos finales disputadas esta temporada, la de este domingo y la de la Supercopa, y que cometió siete fallos que le condenaron.

Sin ‘efecto Hezonja’

El Madrid viajó hasta la final del Roig Arena aupado en su fe y en la calidad sobresaliente de Mario Hezonja. El croata fue el héroe de las semifinales contra el Valencia Basket con dos triples en los 20 segundos finales que dieron la vuelta a un marcador imposible, del 106-101 al 106-107.

Este domingo, el alero alcanzó los 15 puntos, pero no pudo emular la hazaña del sábado. Aunque estuvo cerca: con 86-92 y solo 70 segundos, hizo un carretón para descerrajar un triple que heló la sangre de la afición baskonistas. Pero esta vez se quedó ahí. En el siguiente ataque blanco, cabalgó hacia la zona vitoriano, pero su tiro fue brutalmente repelido por Diakite.

Defensa del uno contra uno y la sorpresa Omoruyi

El Baskonia llegaba a Valencia con solo un pívot puro, Diakite, tras la lesión de Diop en la última jornada de Liga Endesa frente al Surne Bilbao. Algo había que hacer para meter mano a este Madrid sin contar con todas las cartas de la baraja, y Galbiati tiró de fuerza pura: penetración, penetración, penetración. Pelea en el uno contra uno para forzar faltas y abrir cancha. Y funcionó. Cada ataque baskonista era rudo y veloz.

“Hemos tenido dificultades en proteger nuestra pintura. Hemos concedido demasiadas bajo el aro. Hemos fallado en la defensa del uno contra uno y en las ayudas”, analizó Scariolo en la rueda de prensa posterior a una final en la que Omoruyi hizo tres triples cuando solo había hecho un en los once partidos anteriores entre la Liga Endesa y esta Copa.

Sin noticias de Lyles

Tyre Lyles es un jugador exquisito. Muchísima calidad en sus 206 centímetros. Tiene un lanzamiento exterior letal y encara maravillosamente el aro rival. Sin embargo, tiene un pero: si no entra bien en los partidos, no entra. Ni arriba ni abajo. Su Copa ha sido más bien discreta. Llegó a los 16 puntos en la fácil victoria contra el Unicaja para luego caer hasta los 4 tanto frente al Valencia como ante el Baskonia con casi 17 minutos en pista. Su ausencia se notó en el ataque blanco.

Los fallos de Garuba y la poca confianza en Len

Usman Garuba había sido capital para que el Madrid se recompusiera en las semifinales. Su pasión, su entrega y su calidad permitieron a los blancos capear el temporal en el Roig Arena. Desde hace un par de meses, su aportación ha subido muchísimos grados y es por derecho propio la primera rotación de Tavares.

Se intuía que esos pasos seguirían en la final, pero no fue su mejor día. Siempre castigado por las faltas, perdió la concentración en el último cuarto cuando enlazó dos malas defensas que acabaron con un triple de Omoruyi y un 2+1 de Forrest. Del 74-67 al 74-73. A falta de seis minutos ya estaba eliminado por cinco faltas tras solo 10 en cancha.

La rápida acumulación de infracciones de Garuba, dio una nueva oportunidad a Len. El pívot ucraniano hizo 4 puntos y 3 rebotes en apenas 6:47. Fue el único jugador blanco con +/- positivo, +9. Scariolo le utiliza en momentos puntuales y se nota que está algo oxidado, sin ritmo para partidos de alto nivel.

Walter Tavares

El Baskonia tenía claras sus limitaciones. Una de ellas, su falta de centímetros por la ausencia de Diop. Diakite era el único cinco puro. Presionaron en el uno contra uno y en la penetración, como ya hemos mencionado anteriormente. Una buena táctica por el nivel físico de Luwawu-Cabarrot y de Forrest, pero que debería haber sido limitada por la gigantesca presencia de Tavares. Sin embargo, el caboverdiano estuvo tímido a la hora de intimidar como él sabe. El miedo a la acumulación de faltas quizá fuera uno de los motivos.

Ventajas

Una vez más, y como lleva ocurriendo toda la temporada, el Madrid fue incapaz de administrar sus ventajas en el partido. Siempre que se disparaba en el marcador, el Baskonia recortaba de manera casi inmediata. Es la tragedia cotidiana de un equipo que daba la sensación de no comprender muy bien lo que se estaba desarrollando en el parqué o que, simplemente, pensaba que con soplar un par de veces bastaría para alzarse con la Copa.

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