España despliega el submarino Isaac Peral en una misión de la OTAN para garantizar la seguridad en el Mediterráneo
La operación ‘Noble Shield’ es la segunda en la que participa el submarino más avanzado de la Armada, construido hace cinco años.
El S-81 Isaac Peral, el primer submarino diseñado y construido íntegramente en España desde 1888, comienza una nueva misión. Esta unidad, el primero de la clase S-80, fue puesta a flote por primera vez en el mes de mayo del año 2021. Dos años más tarde, en 2023, fue entregado a la Armada para potenciar sus capacidades en el mar.
Situado en el arsenal de Cartagena, el submarino partió este pasado jueves para integrarse en una misión de la OTAN, llamada ‘Noble Shield’, destinada a reforzar la disuasión y la defensa colectiva en el ámbito de la Alianza Atlántica en aguas del Mediterráneo. El Isaac Peral, el submarino más avanzado de la Armada, ha completado en los últimos meses un exigente periodo de adiestramiento y alistamiento, según han informado desde el cuerpo militar.
Un adiestramiento, tras acabar su último despliegue en el mes de noviembre, que consistió en la instrucción avanzada de la dotación, la evaluación de sistemas y la ejecución de ejercicios tácticos complejos. Con ello, se ha conseguido perfeccionar las capacidades técnicas y operativas en un escenario geopolítico muy exigente.
Durante su presencia en esta misión en el marco de la OTAN, el submarino, con una dotación de 55 hombres y mujeres, operará plenamente integrado con unidades aliadas, ayudando a fortalecer la interoperabilidad y la validación de procedimientos conjuntos.
Mejor integración con los Aliados
Según ha asegurado el capitán de corbeta, Fernando Clavijo Rey-Stolle, el Isaac Peral tendrá un papel destacado, al contar con “capacidades mejoradas de obtención de inteligencia respecto a la serie anterior, junto con equipos tecnológicamente avanzados que nos permiten cooperar con otras unidades a mayor distancia y con mayor precisión en la información“. Algo que, reitera, favorece la integración y la interoperabilidad con el resto de unidades participantes.
Pero, por encima de todo, el capitán ha querido destacar el factor humano, sin el que nada sería posible. “Vivimos y trabajamos en un espacio reducido, aislados del exterior, lo que exige confianza mutua, respeto y una gran cohesión de equipo. Sin ese equilibrio humano, la tecnología por sí sola no funciona”.
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La presencia del submarino en este ejercicio supone su segundo periodo de integración en fueras de la OTAN, consolidando su " incorporación progresiva al entorno operativo aliado y reforzando la contribución española a la defensa colectiva y a la seguridad marítima internacional“, destaca la Armada.
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