El mágico minuto 111
El FC Barcelona rompió el 20 de mayo de 1992 en Wembley su trauma con la Copa de Europa gracias a un gol de Koeman y con Cruyff en el banquillo.
El minuto 111 del partido disputado el 20 de mayo de 1992 en el viejo estadio de Wembley es una efeméride que ningún barcelonista puede olvidar. Ese instante del partido, esa fecha y ese mítico recinto deportivo supusieron el exorcismo con el que el Barcelona liquidó sus fantasmas con la Copa de Europa.
La relación del Barcelona con la máxima competición continental había sido traumática hasta la fecha con dos finales perdidas de manera trágica. La primera en Berna en 1960 ante el Benfica después de que el conjunto blaugrana se hubiese convertido en el primer equipo capaz de eliminar al Real Madrid. Ese día al Barça le salió todo mal llegando a disparar tres veces a los palos de la portería portuguesa y Ramallets, encima, se marcó un autogol. El 3-2 final de esa final que pasaría a llamarse “la de los postes cuadrados” (a partir de entonces pasarían a ser redondos) fue un trauma general.
Pero más trauma hubo en 1986 cuando en Sevilla el Barça se enfrentó al Steaua de Bucarest en un Sánchez Pizjuán que parecía el Camp Nou con 50.000 seguidores barcelonistas en las gradas que no concebían otra cosa que la victoria de su equipo.
Si en Berna fueron los palos cuadrados, en Sevilla fueron los penaltis. El encuentro acabó 0-0 tras la prórroga y se fue a la tanda de penaltis. El Barça mantuvo las esperanzas porque Javier Urruti paró los dos primeros lanzamientos de los rumanos, pero sus compañeros fueron incapaces de marcar ninguno de los cuatro que chutaron. Por entonces, el especialista del equipo, Bernd Schuster, estaba ya en el hotel porque se había ido del estadio enfadado ante el cambio de Terry Venables
Esa derrota comportó un terremoto que derivó en el Motín del Hesperia y en un cambio de entrenador después de que Luis Aragonés sustituyera al inglés. El presidente Núñez apostó por Johan Cruyff y ya nada volvió a ser igual en el Barcelona. Tras ganar la Recopa en su primera temporada y la Copa al Madrid en la segunda, el proyecto del holandés tomó cuerpo en su tercer curso, que es donde nació el ‘Dream Team’.
A la final de Londres contra la Sampdoria el Barça llegó como favorito, pero con los nervios y los líos habituales en la entidad. Tres días antes del partido, Núñez dijo que iba a dimitir fuera cual fuera el resultado, cosa que luego no cumplió.
Por si fuera poco, el partido llegó, como pasó en Sevilla a la prórroga empatado a cero y la amenaza de los penaltis volvía a cernirse sobre el equipo blaugrana.
Noticias relacionadas
Pero entonces, apareció Ronald Koeman de falta para romper la maldición. Era el minuto 111.
¡Tus opiniones importan! Comenta en los artículos y suscríbete gratis a nuestra newsletter y a las alertas informativas en la App o el canal de WhatsApp. ¿Buscas licenciar contenido? Haz clic aquí