Jódar doma a Fonseca en el duelo del futuro
El español se mete en sus primeros octavos de Masters 1.000 a costa del brasileño en el primer duelo de lo que puede ser una gran rivalidad. El martes, contra Kopriva.
Pocos partidos en la actualidad puede haber que despierten una expectación mayor que el que se vivió esta noche en la Manolo Santana de Madrid, y lo cierto es que el duelo entre Rafa Jódar y João Fonseca estuvo a la altura de las expectativas. Las dos mayores promesas del tenis mundial, los dos chavales llamados a desafiar la tiranía de Jannik Sinner y Carlos Alcaraz, que de momento no encuentran competencia, chocaron por primera vez en sus carreras, y la palma se la llevó Jódar: el español prolongó su dulcísimo momento con un triunfo por 7-6 (4), 4-6 y 6-1 en 2h07 que le pone más todavía en el escaparate como el futuro del tenis. El de Leganés se estrenará este martes en unos octavos de final de Masters 1.000, y su oportunidad para meterse en cuartos es muy bonita, ya que chocará contra el checo Vit Kopriva, 66º del mundo, que avanzó gracias a la retirada de Arthur Rinderknech.
No deja de vivir cosas maravillosas Jódar en el último mes, en el que ha ganado su primer título ATP (Marrakech), ha alcanzado sus primeras semifinales de un 500 (Barcelona) y ahora se iniciará en los octavos de la categoría de oro del circuito. Es el tercer jugador nacido en 2006 que llega a esta ronda de Masters 1.000 tras Fonseca, precisamente, y Martín Landaluce. Quema etapas a una velocidad de vértigo Jódar, que esta noche seguramente se enfrentó a la prueba más intimidatoria que ha tenido en este mes tan maravilloso.
Con todo el mundo pendiente de él, al otro lado de la pista aparecía el hombre con el que está llamado a construir una rivalidad de época. Fonseca, también de 19 años y 31º del ranking mundial, es de esos tenistas que intimidan por su planta y, sobre todo, por su pegada. Por si eso no fuera poco, el de Río de Janeiro contó con el ruidoso apoyo de una marea amarilla de aproximadamente 500 de sus compatriotas, quienes se desgañitaron en cada latigazo soltado por el carioca. Trató de contrarrestarlo el público español con un sinfín de “¡vamos Rafa!”, un grito que está muy de vuelta y que hizo del encuentro una ‘mini Copa Davis’, y el local respondió al calor de su gente entregando un partido muy bueno, sobre todo en lo táctico.
No le tembló el pulso a Jódar cuando Fonseca trató de marcar terreno al comienzo del encuentro, y el madrileño, que golpeó primero con un break que se le escapó de inmediato, fue construyendo y creciendo como una hormiga. Eso le valió para llegar al tie-break, en el que estuvo espléndido con bolas profundas, con unos paralelos que empiezan a ser marca de la casa, y también con unos latigazos enormes. Ganando a Fonseca como lo suele hacer Fonseca. El brasileño, que obviamente también andaba nervioso a pesar de tener algo más de callo en situaciones así, se soltó en el segundo parcial y eso le hizo sacar su mejor tenis, con un palo tras otro que comenzó a poner tenso a Jódar. No pudo devolver el break que le asestó su rival, y, como no podía ser de otra manera, el partido más relevante de este Madrid Open se tuvo que resolver en el tercer set.
“Ha salido todo rodado”
Dos chicos que, por edad, pueden entrar en una discoteca por los pelos acabaron luchando de madrugada sobre la tierra batida madrileña, y es que el partido terminó a las 00:58. La dura batalla tenística acabó siendo una física, y lo curioso es que el primero que parecía flaquear era Jódar, que se dejó la voz pidiendo unas bebidas para prevenir calambres. Sin embargo, el madrileño había sido muy inteligente, porque en la segunda manga, ante el avasallamiento del carioca, se guardó unas energías que fueron fundamentales, ya que Fonseca cedió su servicio al empezar el tercer set y su tanque de gasolina sacó la luz de la reserva. Acabó comiéndose por completo, en el saque y en el resto, Rafa a su adversario, y, ante una Manolo Santana con la que cada vez conecta más, como ya se pudo ver contra Alex de Miñaur, lanzó el mensaje de que el futuro es suyo.
Sin tiempo que perder para marcharse cuanto antes al hotel y recuperar, Jódar atendió a los medios de comunicación en un lateral de la pista. “Sabía que tenía que jugar muy poco en el tercer set y ha salido todo rodado, o sea que muy contento con ese nivel en el tercer set. Era un rival durísimo, tenía que hacer las cosas muy bien si quería llevarme este partido. O sea que muy contento con la victoria”, valoró Jódar sobre el inicio de una bonita rivalidad. “Ya veremos. Yo creo que el tiempo dirá. Al final es un partido que ha estado muy igualado. Ha sido un gran nivel por parte de los dos. Entonces, bueno, ya veremos. Ahora, a pensar en el siguiente partido”, sentenció.
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