Márquez nunca dejó de creer
El español recogió su medalla de oro y el trofeo que le acreditan como campeón del mundo de MotoGP, aunque después de un mes, todavía es algo que no ha asimilado.
Lo apostó todo por una nueva operación, porque sabía que podía volver a ganar. Seguía siendo ese piloto competitivo, con sed de victoria al que una lesión no le iba a retirar. Y solo se queda una bala. La única bala más bien: volver a pasar por quirófano para cortar un hueso que necesitaba una rotación de 34º. Y fue un éxito. Aunque la recuperación llevó su tiempo, demostró que era lo que necesitaba y, viendo que en 2023 la Honda no le acompañaba, tomó otra decisión radical con tal de volver a lo más alto. Dejó el equipo de toda su vida, de todos sus éxitos para adquirir la moto más rápida de la parrilla. Y le volvió a salir bien. Su físico ya no era el culpable, él se sentía bien, pero ya no en consonancia con una HRC que solo le daba disgustos.
Así que apareció Ducati y, con ella, la luz al final del túnel. Primero con los colores de Gresini y, tan solo un año más tarde, con el rojo del equipo oficial. El objetivo se había cumplido y ahora solo dependía de él demostrar que los italianos no se equivocaban al elegirlo. Y tampoco falló. Desde el GP de Tailandia encontró las mejores sensaciones y se adjudicó un primer doblete que, durante la temporada, se repetiría hasta en nueve ocasiones más. Diez dobletes, que no victorias, porque acumuló una más en las citas dominicales y cuatro más en las esprints. Todo para ser campeón del mundo por novena vez en su carrera deportiva. A cinco grandes premios del final. Lo nunca visto.
Otro año reescribiendo la historia. Y todo por no dejar de creer. Su perseverancia y tenacidad han hecho que el mundo del deporte haya vivido uno de los mayores regresos de la historia. Si no el mayor. De cinco años de sufrimiento por lesiones a alcanzar la gloria con hegemonía. Pero lo más impactante de todo es escuchar a Marc Márquez hablar de lo claro que tenía su camino. Porque a pesar de las dificultades, nunca se dio por vencido. “Sí creía que podía llegar este momento, si no, de lo contrario, no lo haría”, reconocía en la Gala de Campeones de MotoGP, ya con su medalla de oro colgada al cuello. “Hemos tenido momentos muy duros, con grandes decisiones, pero siempre he creído en mí mismo. Cuando estás en la cresta de la ola y te caes, resulta superoscuro lo que te recibe. Mi entorno me ayudó muchísimo y espero que este regreso ayude a muchas personas como inspiración en su propia vida, para no tirar nunca la toalla”, añadía.
Y, antes de recibir la famosa Torre de Campeones donde ha vuelto a escribir su nombre por séptima vez en MotoGP, el español reconocía que todavía no había sido capaz comprender lo que había conseguido, especialmente por la lesión que arrastra desde el pasado GP de Indonesia, la cual, le deja fuera de juego hasta 2026 y con un nuevo invierno centrado de pleno es su recuperación: “Aún no he asimilado lo que ha pasado. Me he dado cuenta más en estos días en Valencia que en todo el mes en casa. Llega la lesión en el peor momento, porque era el momento de celebrar, pero también en el mejor porque habíamos cerrado el campeonato. Pero la verdad es que este fin de semana me ha ayudado a darme cuenta de lo que hemos hecho y a celebrar con todos”.
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