Lecuona: “Estoy ante la mejor oportunidad de mi vida”
El valenciano llega al equipo de Ducati de SBK y afirma que ganar el Mundial “es el objetivo”. Ocupa el lugar de Bautista: “No veo correcta la ley del peso mínimo”.
Iker Lecuona, (Valencia, 26 años) inicia una nueva etapa en el equipo oficial Ducati de Superbike tras cuatro años en Honda. Recuperado de sus lesiones, ilusionado y sin presión extra, el valenciano afronta “la mejor oportunidad” de su carrera deportiva. Afirma que su peor resultado con la Panigale debe ser un segundo o un tercer puesto...
-Antes de entrar en materia, ¿cómo se encuentraa físicamente después de un año complicado con las lesiones?
-Bien, por suerte estoy bien recuperado y con muchas ganas de empezar. La última lesión fue en el brazo izquierdo y fue dura, he tardado en volver, pero ahora mismo puedo hacer de todo: motocross, flat track, Supersport, Superbike… No tengo dolor y he recuperado alrededor del 95% de la fuerza. No tengo ninguna molestia ni limitación para entrenar.
-Así que llega a los test de pretemporada sin restricciones.
-Sí, totalmente. Más allá del tiempo disponible, no hay ninguna limitación física.
-Ya ha rodado con la Panigale 2026. ¿Qué sensaciones le transmite la Ducati?
-Es una moto que hay que entenderla, pero es relativamente fácil llegar a un buen punto. No demanda tanta energía ni te obliga a ir por encima del límite para ser rápido. Tiene muchísimo nivel y un carácter muy particular, que he tenido que aprender este invierno entrenando con una Panigale de calle que me dejó el equipo. La Honda era pelea constante: si no peleabas, ibas lento. Con la Ducati es justo al revés. Si peleas, vas lento. Aquí hay que fluir, dejarse ir, escuchar la moto y entender dónde está el límite. Poco a poco cada vez puedes ir más rápido. No he encontrado el límite todavía. El límite ha sido más bien el de las condiciones. Eso quiere decir que tengo mucho margen de mejora y mucho por aprender. Es una moto “fácil”, pero a la vez complicada si no sabes cómo gestionar cada situación.
Ha estado cuatro años en Honda, con dos podios y buenos resultados al inicio. ¿Qué faltó para dar ese salto definitivo?
-No fue ni un problema de adaptación ni un bajón de la moto. Fue más bien el crecimiento del campeonato. Cada año el nivel subía muchísimo. En nuestro segundo año, por ejemplo, pasamos de luchar por un quinto a luchar por un punto, pese a que nuestros tiempos eran incluso algo mejores que el año anterior. Nosotros mejoramos el tercer año y un poco más el cuarto, pero nunca dimos ese salto que sí dieron los demás. Aun así, el año pasado estaba en mi mejor momento con la Honda pero en verano me rompí. Me encontraba en total sincronía con la moto, sabía dónde estaba el límite y peleaba de tú a tú con las Ducati. Estoy convencido de que el podio habría llegado si no me hubiese lesionado.
¿Nota que el Mundial de Superbike ha subido mucho el nivel en los últimos años?
-Muchísimo. Hay pilotos que llegan desde MotoGP pensando que será fácil y se dan cuenta de que no lo es. Cada año se baten récords de pista y el nivel crece física, mental y técnicamente. Es algo muy positivo para el campeonato y creo que va a seguir creciendo.
-¿Ese crecimiento te empujó a dar el salto a Ducati, la referencia del campeonato?
-En Honda estaba contento, me dieron muchas oportunidades y siempre confiaron en mí, tengo que decirlo. Pero después de tantos años forzando al límite y acumulando lesiones, sentí que necesitaba un cambio importante, también a nivel mental. Ahora personalmente estoy muy bien con la con la familia, con el entorno que tengo, tanto el psicólogo, como el preparador físico, el nutricionista… Todo en general me va muy bien. Y yo a lo profesional he crecido mucho, he aprendido mucho y creo que he llegado a un punto que lo puedo hacer bien desde el primer día. Ducati representa la mejor oportunidad de toda mi carrera deportiva.
-Llega al equipo campeón y ocupa el lugar de Álvaro Bautista. ¿Eso añade presión?
-No siento una presión extra. Al revés, me noto muy tranquilo y centrado. Tengo claro que aquí no vale conformarse con ser cuarto o quinto, pero no lo vivo como una carga. Es una responsabilidad que quiero asumir y para la que me siento preparado. Mi peor resultado debería ser un segundo o un tercero en un mal fin de semana. Estoy en un momento personal y profesional muy bueno, rodeado de la gente adecuada, y eso me da mucha tranquilidad. No tengo presión, tengo ganas de empezar.
-Hemos hablado de Bautista y le tengo que preguntar. ¿Qué opinión tiene sobre la ley del peso mínimo?
-Yo creo que el limitar a las marcas por ‘x’ razones tampoco lo veo tan correcto. Si una marca hace su trabajo mejor que las otras, tampoco es justo cortar el grifo. Pero quieren equiparar. Yo firmé la petición de Álvaro. Pilotos tan pequeños como él, o como Pedrosa, tienen que hacer un gran sacrificio. No creo que hay que poner trabas. Creo que en una comparación de piloto pequeño y otro grande, ambos tienen su punto fuerte y su punto débil.
-Le he visto en redes sociales del campeonato diciendo que espera ser el campeón. ¿Ese es el objetivo?
-Sí, sí, al final es un objetivo que ahora mismo es real. Como tú bien has dicho, la moto ha ganado el Mundial, ha luchado los últimos años por el Mundial, tengo un equipo que es campeón del mundo y que lucha por el Mundial año tras año. No puedo llegar a un equipo así y pensar ‘voy a terminar tercero o cuarto del Mundial y ya está bien’. No, tengo que pensar en que puedo ganar. Es real que me siento listo para luchar por el Mundial. Eso no significa que vaya a llegar a Australia y vaya a ganar la primera carrera.
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-Y la última, dígame rivales por ese objetivo.
-Mi compañero Nicoló (Bulega), las dos BMW, que tiene dos pilotazos con Petrucci y Oliveira, que a ver cómo se adapta, alguna Ducati, por ejemplo la de Bautista, y luego ya pasaríamos a Yamaha que con Xavi (Vierge, su excompañero), pueden estar ahí en alguna ahí delante.