Nani Roma, tras el milagro: “Hoy no tendríamos que haber llegado”
“Esto solo puede terminar bien”, analizaba emocionado el español, que salva el podio con la ayuda de Laia Sanz: “Ha sido muy bestia lo que ha pasado, hemos sufrido”.
Nani Roma tan solo levantó la cabeza “para pasar entre las dos pancartas” que marcaban el final de una especial con 311 kilómetros. Y cuando tenía la meta ante sus ojos tras otro día limpio donde se aseguraba la segunda posición del Dakar, todo cambió en un segundo. “Estaba un poco confuso, había viento y polvo”, pero también una chicane moldeada por las piedras que comenzó su pesadilla. La rueda derecha de su Raptor acababa reventada tras el impacto. El amortiguador, el brazo de arriba y el de abajo también quedaban devastados por el golpe y tras cruzar la meta a tres ruedas, el cronometro comenzó a correr otra vez para el piloto de Ford en uno de esos momentos “que va a quedar en las historias del Dakar”.
“Hasta aquí hemos llegado” fue lo primero que se le pasó por la cabeza a Roma. Pero en su llegada al enlace, tanto el piloto como Álex Haro tenían a sus compañeros de Ford dispuestos a que la historia no terminase así. “Hemos empezado a desmontar el coche con Prokop, Mitch (Guthrie), Dumas... Estábamos todos trabajando y cuando veníamos calculé el tiempo y llegábamos, pero nos estábamos quedando sin gasolina. Nos quedaba poco pero saltaron las alarmas de la bomba de gasolina y justo acababa de pasar a Laia (Sanz). Pero justo delante he parado, me he bajado del coche y me he tirado (hacia el Ebro de la española). Ha sido muy bestia, hemos podido llegar aquí pero no sé ni cómo lo hemos hecho sin palmar", relataba un Nani emocionado y todavía con el susto en el cuerpo.
Laia Sanz se convirtió en un Ángel de la guarda para la pareja española, que dependía de ocho minutos para conservar el podio y su segunda posición en la general: “Éramos conscientes de ello, pero llega un momento en el que ya ni piensas en eso, piensas en llegar”. Para hacerlo tenía 176 kilómetros de enlace y 2:45 para completarlo. Las 16:47 (hora saudí) era el límite que libraba a Roma y Haro de la penalización (que sumaba minutos por minuto de retraso) y tan solo perdieron un minuto tras alcanzar el reloj a las 17:47.18 remolcados por la española. “Fue un milagro. Hoy no tendríamos que haber llegado y al final se ha dado todo para que llegásemos. Ha habido mucho estrés, porque el único error que hemos tenido ha estado a punto de costar muchísimo. Pero es parte del juego. A veces tomas riesgos y a veces te pasa esto; pero aquí estamos”.
¿Qué fue lo primero que se le pasó por la cabeza a Roma cuando se vio delante del crono? “No lo sé, porque tienes tantas emociones y te encuentras muy mal... Normalmente con la adrenalina no te encuentras bien”, relata el español, que lo primero que hizo al llegar al control fue dirigirse al Ebro de Laia. Nani le agradeció el esfuerzo, “he corrido todo lo que he podido”, respondió la española. Y tras un momento de soledad fue a abrazarse con los miembros de Ford que le recibieron en la zona que salvó su Dakar. Antes, dentro de la Raptor, fue Álex quien tuvo que sobrevivir a las emociones del catalán: “Yo le he dicho ‘déjame descansar macho, que mi cerebro está ya al límite”, narraba el copiloto, tras un día en el que “ha sido muy bestia lo que ha pasado”. Pero después de esto, “esta carrera solo puede terminar bien”. Lo peor ya ha pasado.
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