Nani Roma se queda sin gasolina y salva el Dakar... ¡Gracias a Laia Sanz!
El de Ford rompió una rueda a 500 metros de meta, comprometiendo su segunda plaza. Recibió un minuto de sanción, pero pudo llegar al vivac remolcado por la española.
Nani Roma no se cansó de repetir desde que comenzó el Dakar, que en esta carrera todo puede cambiar en un segundo. Y aunque hasta ahora pudo evitar el infortunio y tuvo una prueba limpia, los problemas llegaron en el momento menos inoportuno y pusieron en jaque su segunda posición. Después de 311 kilómetros luchando contra el crono y contra Nasser Al Attiyah, el español impactó a 500 metros de llegar a meta con una chicane de piedra cuando visualizaba las banderas de meta y dobló la rueda delantera derecha de su Ford, poniendo en serios problemas todo el trabajo que había llevado hasta ahora en esta 48ª edición de la prueba.
Su Raptor no podía continuar y aunque desde la marca del óvalo le encomendaron a Dumas la misión de asistir al catalán en caso de necesidad, no fue hasta que Roma llegó al enlace cuando la unidad privada del francés trabajó por salvar su Dakar. A esa misión se unieron también los Ford de Prokop y Mitch Guthrie, con la misión de reparar una llanta que llegó contactando con el suelo. Todo el trabajo de reparación fue una contrarreloj para Nani y Álex Haro, que temían que una rueda les hiciese perder la segunda posición que habían afianzado en la carrera. Las lágrimas se derramaban por el rostro del dos veces ganador del Touareg, que se involucró más que nadie en la reparación de su unidad; pero había que hacerla cuanto antes ya que por reglamento, estaban obligados a completar los 170 kilómetros de enlace en menos de dos horas y 45 minutos.
Una vez superada la meta ese es el margen que tienen los pilotos tpara llegar hasta el vivac y aunque se acabó el cronometrado, Roma continuó luchando contra el reloj. Pues la reparación no era sencilla y en total trabajaron ocho manos, para dejar como nueva una rueda que le permitiese no renunciar a la segunda plaza que defendían con algo más de ocho minutos de margen frente a Ekstrom y Loeb. Fue posible hacerlo gracias a la ayuda de todos los compañeros de Ford que pararon a asistirle, e incluso cedieron piezas de sus Raptor para que Nani pudiese seguir. Pero sobre todo, gracias a una Laia Sanz que se convirtió en su Ángel de la guarda cuando regresaron los problemas. Porque la pesadilla no había terminado ahí.
La hora límite para no ser sancionado estaba establecida en las 16:47 (hora saudí) como le confirmó la organización a AS, pues cada minuto que pase fuera del vivac a partir de ese momento jugaría en su contra. Pero se obró el milagro, aunque el español dijo este pasado jueves,que no creía en ellos. Roma entró clavadas las 16:47. En Ford no temían una llegada tardía, pese a otro problema adicional que, cosas de la vida, pudo solucionar Laia Sanz. La Raptor de Roma y Álex se quedó sin gasolina y fue la española quien los remolcó hasta el vivac tras encontrarse con ellos en el enlace. “Ayer dije que no creía en los milagros y sí que existen”, rectificaba el español ya en el campamento, después de abrazarse entre lágrimas a una Laia que hizo todo lo que pudo: “He corrido todo lo que he podido”.
¡Tus opiniones importan! Comenta en los artículos y suscríbete gratis a nuestra newsletter y a las alertas informativas en la App o el canal de WhatsApp.
¿Buscas licenciar contenido? Haz clic aquí