Automovilismo

El accidente que cambió la vida de Kubica: 42 huesos rotos y un cuerpo destrozado

El polaco, actual piloto de Ferrari en el WEC, narra las secuelas que sufrió en febrero de 2011 tras el contratiempo que marcó para siempre su carrera.

MLADEN ANTONOV
Mayo del 97. Es graduada en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid y realizó un Máster de Marketing y Comunicación en la UCAM. Aterrizó en AS en 2019 para hablar de motor. Y no fue casualidad. Tras cubrir su primer Dakar, puede asegurar que la arena no tiene nada que envidiarle al asfalto.
Actualizado a

Durante su pasado como piloto de Fórmula 1, Robert Kubica protagonizó uno de los accidentes más escalofriantes del presente siglo en la Fórmula 1. Durante el GP de Canadá 2007, el único polaco que ha participado en el Gran Circo hasta la fecha salió volando contra el muro cuando trataba de adelantar a Jarno Trulli, y sufrió un violento impacto a 250 km/h que ‘solamente’ acabó con un esguince de tobillo para el entonces piloto de Sauber. Una mezcla entre seguridad y fortuna permitieron que el piloto saliese prácticamente ileso de aquel contratiempo, pero unos cuantos años más tarde no corrió la misma suerte en un accidente, que marcó para siempre su carrera.

El 6 de febrero de 2011 Kubica volvió a nacer, pero con una vida completamente nueva a la que celebraba hasta ese momento. A sus 26 años, el polaco era uno de los pilotos más prometedores de la parrilla de F1 (logró una victoria junto a Sauber) y cuando se preparaba para afrontar su segunda temporada junto a Renault, la necesidad de mejorar le llevó a probar un coche de rallys que cambió todos los planes. En un tramo de montaña, Robert se fue directo contra un guardarraíl que terminó atravesando su coche por completo hasta llegar a la posición del piloto. En el lado derecho del habitáculo, su copiloto logró salir ileso, pero el polaco permaneció atrapado en el habitáculo más de una hora.

Sobre todo el proceso, el polaco recuerda “poco de lo que pasó porque estuve en coma un buen tiempo”, como confiesa en el podcast Gurulandia. Pero todas las secuelas de aquel accidente resultan inolvidables para Kubica: “Llegué al hospital con un litro y medio de sangre, cuando un cuerpo humano tiene unos seis o siete. La parte derecha de mi cuerpo estaba destrozada. Tuve 42 fracturas y desde mi pie a mi codo, estaba roto. La primera operación duró 12 horas (en ella valoraron seriamente la amputación de su mano derecha). Soy humano, durante seis o siete meses perdí la sensibilidad y no me movía. Intentaba mover mi dedo, pero no podía hacerlo y era una sensación que sólo los que lo han experimentado pueden entender. El día que lo logré, sentí una tremenda felicidad”.

A partir de ese momento, Kubica trabajó para contar una historia de superación en la que logró su objetivo de volver a la Fórmula 1. A pesar de lo sucedido su sueño era regresar al Gran Circo, por lo que intensificó la rehabilitación de su mano derecha y se mostró dispuesto a volver a pasar por quirófano por encontrar una oportunidad que llegó en 2019. Williams le dio al polaco la ocasión de regresar a los monoplazas, pero nunca fue el mismo que aquel piloto que abandonó el Mundial por una causa de fuerza mayor. Sin embargo, ese punto y final fue un nuevo comienzo para un Robert, que sigue disfrutando de la competición como piloto de Ferrari en el WEC.

Etiquetado en:

Te recomendamos en Más motor

Lo más visto

Más noticias