Juegos Invierno | Patinane artístico

Smart y Dieck rozan el diploma con su viaje a Dune

La pareja se queda a un puesto de los ocho primeros con su libre de ciencia ficción. Val y Kazimov, penúltimos. Fournier Beaudry y Cizeron, campeones olímpicos.

GABRIEL BOUYS
Redactor en Más Deporte
Nació en Madrid en 1995. Doble grado en Periodismo y Audiovisuales por la Rey Juan Carlos. Un privilegiado, hace lo que siempre quiso hacer. Entró en AS en 2017 y se quedó. Salvo un paréntesis en Actualidad, siempre en Más Deporte. Allí ha escrito sobre todo de rugby, golf y tenis. Ha cubierto el British Open, la Copa Davis o el Mutua Madrid Open.
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Miles en las gradas del Ice Skating Arena de Milán, probablemente millones a través de la televisión, se embarcaron este miércoles en un viaje a Dune de la mano de Olivia Smart y Tim Dieck. Con esa fascinante interpretación de la cinta que va por su segundo episodio (en la temporada anterior patinaron el primero, que les hizo virales), británica y alemán, quienes decidieron representar en 2023 a España, donde encontraron el apoyo institucional y financiero que no les daban en otros sitios, estuvieron a punto de brindar su primer diploma de estos Juegos de Invierno a su casa de acogida. Les quedó a un puesto de distancia, 2,19 puntos.

El embrujo comenzó desde que aparecieron en pista, embutidos en esos trajes futuristas que instantáneamente teletransportan a Arrakis. “Los pelos de punta”, se escuchó a Javier Fernández en la retransmisión con el primer elevado, esa apertura en la que Dieck sostiene por el torso a Olivia y uno tiene la sensación de que esta se sienta en el aire. Por momentos la ciencia ficción son ellos mismos. Se embarcan en una travesía astral y arrastran a todo el que esté mirando.

Patinando con un tempo exquisito, volvieron a entusiasmar a la parroquia cuando Olivia trepó por la espalda de Dieck para que este la paseara por la pista a hombros en otro elevado espectacular. Su ejercicio fue uno de los mejores de los ‘mortales’. “¡Vamos!“, exclamó Olivia a cámara, extasiada, tras rematarlo. Se llevó un 122,96 de los jueces, la sexta mejor nota de la danza libre (201,49 en el total), cerca de su marca personal lograda en los Mundiales del año pasado. Si consiguen darle una vuelta de tuerca a la rítmica en el próximo ciclo, podría haber en ellos un proyecto de medalla para la edición de 2030. “Si no fuera por eso, quizá seríamos medallistas mundiales”, diría después Smart.

En el primer turno habían patinado Sofía Val y Asaf Kazimov, los responsables de que España haya presentado por primera vez dos parejas en un libre, porque al fin y al cabo con Smart y Dieck se contaba de antemano. La suya fue una rutina preciosa, desprovista de errores gruesos, pero que deja la sensación de que aún les falta un punto de cuajo, en su patinar y en esa jerarquía tan marcada de la danza, para dar el estirón. Bajo la batuta de Sara Hurtado y Kirill Jalyavin en Madrid, el porvenir que dibujan es prometedor, pero por ahora tienen que contentarse con un 165,23 total (100,25 en el libre) y la penúltima posición en su debut olímpico.

Oro a la pasión francesa

De Romain Haguenauer y Marie-France Dubreuil, los coreógrafos de Smart y Dieck, salió el programa que dio el oro olímpico a los vigentes campeones europeos, los franceses Laurence Fournier Beaudry y Guillaume Cizeron, que patinan con una pasión desaforada y técnicamente son casi intachables. Llevaron el recinto a ese país de las maravillas que cantó Aznavour en Emmenez-moi. Inspirándose en The Whale, un film de Darren Aronofsky, su 135,64 (225,82 en el acumulado) fue la calificación que terminó de desterrar del top-8 a Smart y Dieck. Y la que negó la primera plaza a los estadounidenses Madison Chock y Evan Bates (224,39, 134,67 en el libre), que venían de participar en el oro por equipos estadounidense y se quedaron con la plata al son de una versión del Paint it black de los Rolling Stones.

En una jornada muy emocional, como son siempre las que involucran a este deporte en los Juegos, los canadienses Paul Poirier y Piper Gilles dejaron sin kleenex el pabellón milanés cuando lloraron el bronce (217,74, 131,65 este miércoles) sobre el hielo tras una deliciosa interpretación de Vincent, del trovador americano Don McLean.

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