Shiffrin se cuelga un oro al fin en el eslalon perfecto
La estadounidense alcanza un triunfo olímpico ocho años después, el tercero de su carrera, con un esquiar sublime en Cortina.
Con un esquiar delicioso, Mikaela Shiffrin consiguió al fin un oro en los Juegos de Invierno de Milán-Cortina. La estadounidense, la figura más importante de la historia del esquí alpino, que había fallado en el eslalon gigante (11ª) y se quedó a las puertas del podio en la combinada por equipos (EE UU fue cuarta), se hizo con el triunfo en el eslalon, su modalidad predilecta, por delante de la suiza Camille Rast, plata en 1:40.60 entre las dos bajadas, y la sueca Anna Swenn Larsson, bronce con 1:40.81.
Han tenido que pasar 12 largos años para que Shiffrin, con un palmarés inabarcable que incluye 108 victorias en Copa del Mundo (71 en eslalon), récord, 17 Globos de Cristal (cinco en la general absoluta, ni más ni menos que 9 en la variante que nos ocupa) y 15 medallas mundiales, vuelva a ocupar el primer cajón del podio olímpico en los dominios de las esquiadoras más técnicas. De Sochi 2014, cuando se colgara su primer metal con 18 años, a este miércoles en los Dolomitas, en la Olympia delle Tofane que hace unos días servía de escenario para la tragedia de su paisana Lindsey Vonn.
Por el camino, la mejor de siempre se ha ido cargando de sinsabores. Pyeongchang 2018 sí fue una edición fértil para la de Colorado, 30 años ahora, con el oro del eslalon gigante y la plata en la combinada. Pero Pekín 2022 se reveló un pasaje funesto en su carrera. Jugó a abarcar todos los palos y le salió mal. No acabó ni el eslalon, ni el gigante, ni la combinada, y su mejor resultado fue un cuarto puesto por equipos. En el súper gigante fue novena y en el descenso, 18ª.
Quizá por eso decidió centrarse en su esencia, en su fuerte, de cara a estos Juegos. La estrategia ha dado réditos. Fue una experiencia tremendamente sugerente verla surcar la endurecida pista de Tofane, que complicó las cosas al punto de que 38 esquiadoras, cerca de la mitad de las participantes, y entre ellas alguna de alta alcurnia como la sueca Sara Hector, no consiguieron terminar.
Shiffrin voló donde otras tenían suficiente con aguantar sobre los esquís. Hizo un 47.13 sensacional en la primera bajada, que le ponía el oro en bandeja, y sin querer especular, un modus operandi que no suele funcionar en este deporte, fue con el cuchillo entre los dientes en la segunda, que completó en 51.97, un crono solo superado en ese parcial por su compatriota Moltzan. Le sacó en el acumulado 1.50 a Rast y 1.71 a Larsson.
Arrietta no anda lejos de la final
No fue un mal estreno olímpico para la española Arrietta Rodríguez, que se emplazaba en la previa a firmar dos buenas mangas e intentar acercarse al top-20. La joven donostiarra de 23 años firmó el 39º mejor tiempo del asalto inicial, un 51.19 que le dejó a poco más de un segundo del corte de 30 que peleaban las medallas. Con un 55.64 en el segundo intento (se realiza para determinar el orden final entre todas las que compiten), totalizó 1:46.83 y acabó 33ª.
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