“Un policía regresó al acabar su turno con un cartel de ánimo y estuvo otras dos horas apoyándome”
La influencer Verdeliss ha estado 24 horas corriendo en una cinta dentro de un escaparate, un nuevo reto de extrema dificultad. Cuenta en AS todos los secretos de esta experiencia.
La creadora de contenido y empresaria Estefanía Unzu, conocida como Verdeliss, ha vuelto a dejar boquiabiertos a todos con un nuevo reto runner. Tras hacer siete maratones en siete días en siete continentes diferentes, se propuso correr 24 horas en una cinta de correr de un escaparate de una tienda deportiva de Madrid. 254,44 km, superando el récord de España en ruta homologado que está en 249 km. A un ritmo de 5:30/km más o menos. En plena recuperación atiende a AS para contar todos los secretos de esta experiencia tan extrema.
-Ha hecho muchos retos de gran dificultad pero, ¿qué tiene este de especial respecto a los demás?
-Ha sido el más duro que he hecho hasta el momento porque, haciendo una comparativa con el reto de los siete maratones, aquí no hay tregua. Cuando corres una maratón reseteas y reinicias, pero aquí la fuerza mental es fundamental. La meta la ves muy lejana durante mucho tiempo. Empiezan a pesar las piernas y doler todo el cuerpo por ser tan acumulativo.
-¿La monotonía de correr en la cinta es lo que lo ha hecho más duro, más allá de la duración?
-Al final te acabas sacando tus propias motivaciones. Solo bajaba para ir al baño cada tres horas, lo plantee como un entrenamiento de ocho series de tres horas. Aunque estaba sola, pasaba mucha gente por el escaparate y me sonreían, me daban ánimos... Vi pasar las 24 horas de la vida madrileña: el atardecer, la gente salir del trabajo, los chicos salir de fiesta, otra gente empezar la jornada laboral, los niños ir al cole, patrullas de policía... Tenía para distraerme una pantalla para ver series, pero con tantas horas ya ni me enteraba de lo que veía.
-¿Qué fue peor la noche o el sol del día?
-El día. Vi pasar toda la noche y era cuando me encontraba bastante bien físicamente. Lo peor era el dolor de piernas que me empezó entre las 12 y 15 horas. Notaba mucho el volver a reiniciar tras ir al baño. Además, por la tarde me pegaba el sol de frente y pasé muchísimo calor, sudé una barbaridad.
-Usted entrena mucho en cinta de correr, ¿eso le benefició?
-He entrenado más en cinta que corriendo por exteriores, estoy hecha a la cinta. No es lo que más me gusta, pero es lo que más se adapta a mi estilo de vida de ser madre de ocho hijos, un trabajo... Si tuviese más tiempo me parece más bonito correr por el campo, por caminos....
-¿Consulta los riesgos que puede suponer realizar estos retos tan exigentes?
-Es una obviedad que hay que tener en mente. De hecho, no se llamaría reto si no lo llevases al extremo. No creo que sea ejemplarizante ni sano, pero entiendo que el correr tiene una fecha de caducidad y lo estoy disfrutando. Este reto, además, tenía también una parte de quedarme a gusto conmigo misma porque una vez me propuse correr 12 horas seguidas y cuando llevaba dos me paré por aburrimiento. Esa experiencia me quedó ahí y al surgir esta oportunidad dije: lo voy a hacer para sacarme esa espinita y comprobar que puedo superar mis límites.
-¿Tiene miedo de que le pueda pasar algo con la realización de estos retos?
-He estado 35 años de mi vida sin correr, podría sobrevivir si lo tengo que dejar. Ahora lo estoy disfrutando y pienso que hay que vivir el momento. Eso sí, yo me hago pruebas y estoy en condiciones para el deporte de alto rendimiento. La lesión es lo que tienes que tener presente, pero lo tiene cualquier deportista.
-¿Cuánto necesita para recuperar?
-Tengo que contar un secreto: le he preguntado a ChatGPT y me ha dicho que el pico está entre las 24h y 48h. A partir del tercer día se supone que empiezas a recuperar.
-¿Y cómo se preparó para las 24 horas corriendo?
-El consejo que me dieron es que descansase mucho y comiera porque la base aeróbica ya la tengo. Me preocupaba mucho la alimentación durante el reto, pero procuré ser muy regular para comer. Tenía pepinillos, bocadillos, potitos de fruta, puré de arroz, geles, gominolas... Mi marido estuvo todo el rato y fue el que me iba trayendo la comida, según me iba apeteciendo.
-Alguna anécdota de la gente que pasaba...
-Pasó un policía y me daba las luces. Estuvo todo el turno de noche y a las siete de la mañana volvió con su coche y un cartel que ponía que era todo un ejemplo y estuvo como otras dos horas animando. Te ponían notas en el cristal, venían chicos que acababan de salir de fiesta... Al final se juntó mucha gente y la cuenta atrás fue espectacular. Todo eso fue muy bonito.
-¿Cuál fue el peor momento?
-La última hora se me hizo muy larga, se me notaba en la postura. Además me quedé sin batería en los cascos y se me hizo eterna. Eso sí, lo que hice fue hablar sola y mandarme mensajes motivadores a mí misma. Me repetía: no estás cansada, solo hay dolor, eres más fuerte. La última hora fue más mental.
-¿Qué le falta ya por hacer?
-Me gustaría hacer algo benéfico y grande en verano.
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