Neszmely complica la vida a las Guerreras en su debut europeo
Hungría, con 16 paradas de su portera y más claridad en el último cuarto, obliga a la Selección femenina a ganarlo todo ya desde el segundo partido para acceder a las semifinales.
Se suele decir al inicio de las grandes competiciones que llegó la hora de la verdad. Pero es que en el caso de este Europeo femenino de waterpolo era literal. Renovado el formato de competición, como ya había sucedido con los chicos, el Hungría-España del debut en el Complexo de Piscinas Olímpicas do Funchal (Portugal) se antojaba crucial para despejar el camino a las semifinales, un 50 por ciento del pase, habida cuenta de que en la segunda fase aparecerá un tercer aspirante en liza, Holanda, y que habrá dos plazas en juego. Así, entre una multitud de exclusiones, los goles de una Bea Ortiz prematuramente expulsada y la 16 paradas de Boglarka Neszmely contrarrestadas con el paso de los minutos por Martina Terré, desaprovechó la Selección su ventaja en los minutos finales para caer ante las húngaras y complicarse ya sobremanera la vida en este torneo.
Podía parecer un presagio el accidentado esprint inicial, que tuvo que ser repetido porque la pelota se inclinó demasiado hacia el bando magiar, de que la piscina se le haría cuesta arriba a la Selección. Y así ocurrió de entrada, con el 2-0 convertido entre Eszter Varro y una Rita Keszthelyi que sorprendió a Martina Terré, combinado con el festival de paradas de Boglarka Neszmely, ante Carlota Peñalver, Paula Leitón, Ariadna Ruiz, Paula Crespí… Hasta que apareció la compañera de equipo de la portera en Ferencvaros, Bea Ortiz, para igualar la contienda en dos acciones de superioridad.
Se reflejaba el altísimo respeto mutuo en el marcador, si bien España se despojó de sus miedos en el inicio del segundo cuarto, con un gran bloqueo defensivo de Paula Camus que precedió al contraataque convertido por Paula Prats y el trallazo por toda la escuadra de Irene González, en otra acción en jugadora de más. Era ese 2-4, protegido por un paradón de Terré a Natasa Rybanska, la primera ventaja para España, hasta el punto de que pidió ya Sandor Cseh un madrugador tiempo muerto.
Sin embargo, la jugada del seleccionador magiar no alteró en absoluto el guion, con el combinado de Jordi Valls ampliando más las distancias, en un tiro de Ari Ruiz, en un parcial de 0-5 para las españolas que pudo ampliar Irene González, de no toparse con la renacida Neszmely. El caso es que se había tirado más de 12 minutos sin marcar Hungría, hasta que redujo al mínimo su desventaja, 4-5, en dos superioridades consecutivas, Dorottya Szilagyi con la colaboración de una carambola y Dalma Domsodi.
La magia del segundo periodo se tornó espesura en el arranque del tercero, en que Vanda Valyi empató en superioridad. Aun así, en una rápida transición logró Bea Ortiz anotar el 5-6 tras un largo letargo anotador de España. Dispuso el séptimo Irene González con una vaselina, pero señalaron los árbitros una falta previa para anularlo. Para contrarrestarlo, iba aumentando Terré su nivel de paradas. Y lo completó Ari Ruiz con un gol psicológico, en superioridad, engañando con su tiro casi sin ángulo para establecer el 5-7.
Así se enfilaba el último periodo de todo un clásico femenino del waterpolo, que venía del 9-15 para Hungría en las semifinales de los pasados Mundiales de Singapur, aunque también del 12-9 español en los cuartos de final de Fukuoka 2023, y tantos otros. Ahora, en una primera jornada que parecía la última. Y que se torcía con la tercera y definitiva expulsión de Bea Ortiz, que desembocó en el gol de Szilagyi, a falta todavía de seis minutos. Para colmo, Nora Sumegi, en un abrir y cerrar de ojos, logró empatar el encuentro, 7-7, mientras Neszmely seguía a lo suyo en su portería. Afortunadamente, también Terré estuvo providencial deteniendo un tiro a bocajarro a Szilagyi.
Pero la igualdad duró poco, y como si de un tanteo capicúa se tratara, se puso por delante Hungría en su enésima superioridad, con un tanto de Krisztina Garda cuya clarividencia contrastaba con una España que se nublaba en ataque y que, con el 8-7 adverso con dos minutos por delante, invertía en un tiempo muerto para que Valls organizara a sus jugadoras. No hubo nada que hacer. De nuevo Garda anotó para sentenciar frente a una Selección que ni siquiera fue capaz de anotar en el último cuarto en un penalti a falta de cinco segundos.
Este martes, la Portugal del catalán Pascual
Más allá del Rumanía-Portugal que cierra la jornada inaugural (22:00, hora peninsular española), deberá la Selección recuperar rápidamente puesto que este martes vuelve a jugar y no vale el más mínimo despiste en el Complexo de Piscinas Olímpicas.
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Lo hará precisamente frente a las anfitrionas, entrenadas por el catalán Ferran Pascual, a las 21:15 horas (Teledeporte/RTVE Play), para concluir la primera fase ya el jueves, contra Rumanía (13:15), y comenzar a mirar hacia esa segunda liguilla en la que Holanda se unirá a las húngaras como rival a batir para estar en las semifinales.
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