Lublin, refugio de 50.000 ucranianos, se resiste a albergar un Europeo con rusos
A un centenar de kilómetros de Ucrania y Bielorrusia, y con crisis continuas como el vuelo de drones de Rusia, Polonia tiene cerrada la frontera y su federación se opone a que compitan.
En diciembre, cuando se celebrará el Europeo de piscina corta, se sitúa la temperatura media de Lublin en un grado bajo cero. Frío intenso. Pero, a escasas tres semanas para la competición, que discurrirá del martes 2 al domingo 7, caldeado está el ambiente por la nueva normativa trasladada por World Aquatics, la federación internacional acuática, a European Aquatics, organismo continental, el pasado jueves 6, según la cual se abre completamente la participación de rusos y bielorrusos, individualmente y por equipos, si bien en calidad de neutrales, algo que ya venía sucediendo en los últimos campeonatos mundiales. La organización se resiste, y las leyes de Polonia directamente lo impiden.
“Fui la única que se opuso en la votación”, lamenta Otylia Jędrzejczak, excampeona olímpica en 200 mariposa y actual presidenta de la Federación Polaca de Natación. “Argumenté que, en el momento en el que pedimos ser la sede del Europeo, contábamos con que los nadadores de Rusia y Bielorrusia no podían participar en competiciones absolutas en nuestro continente”, esgrime. Y apostilla: “Les expliqué (a los miembros de World Aquatics) que Lublin está muy cerca de la frontera con Ucrania, donde hay una guerra, y que tenemos muchos refugiados aquí. Pero todos los demás miembros de la junta votaron a favor de esta medida”.
Ciertamente, más de 50.000 ucranianos se han refugiado en Lublin desde el inicio de la invasión rusa en febrero de 2022, según el Research and Analysis Centre Union of Polish Metropolises, y la inmensa mayoría siguen viviendo en una ciudad que se encuentra al este de Polonia, a 94 kilómetros por carretera del límite fronterizo con Ucrania y a 98 de Bielorrusia.
Acceso cerrado “con fines deportivos”
Fue en marzo de este año cuando se le adjudicó el Europeo de piscina corta, con las normas vigentes en Otopeni 2023, en que los deportistas rusos y bielorrusos estaban vetados. Sí participaron sin embargo hace 11 meses en el Mundial de Budapest 2024, donde Rusia alcanzó incluso el segundo puesto en el medallero, con seis oros y cuatro platas, y con la irrupción a los 18 años de Miron Lifintsev, partícipe de cinco oros y de un récord del mundo en el 4x100 estilos masculino.
Pero es que la oposición es, además de diplomática, legislativa. El Ministerio de Interior polaco tiene en vigor desde 2022 una restricción total a ciudadanos rusos que afecta también, y explícitamente, a cualquier deportista: “Los ciudadanos de la Federación Rusa no podrán entrar en el territorio de la República de Polonia a través de la frontera exterior con fines económicos, deportivos, turísticos o culturales. También se ha restringido el acceso por vía aérea y marítima”.
Los drones invadieron el espacio aéreo
Lejos de suavizarse, y por mucho de que hasta el 31 de diciembre de 2023 se contaban 1.838 excepciones, los últimos acontecimientos más bien han ido encaminados a endurecerlas o, en el mejor de los casos, mantenerlas. A inicios del pasado mes de julio, las fuerzas armadas movilizaron a todos sus recursos disponibles tras detectar la actividad de aviación rusa en el oeste de Ucrania, muy cerca de la frontera.
Y ya directamente, el 9 de septiembre, se detectó una invasión de drones rusos en el espacio aéreo de Polonia, que quedó provisionalmente clausurado, una noticia que dio la vuelta al mundo, por preocupante, al tratarse de territorio OTAN.
Tusk, firme con Bielorrusia
Tampoco con Bielorrusia, el otro país apto para participar en competiciones acuáticas europeas, se pueden considerar óptimas las relaciones. Sin ir más lejos, el reciente 28 de octubre anunciaba Donald Tusk, expresidente del Consejo Europeo y actual primer ministro polaco, que estaban preparados para reabrir sus fronteras “en modo de prueba”, y tan solo dos días más tarde dio marcha atrás, por un asunto de contrabando.
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Con todo, no puede demorarse en exceso la decisión final de European Aquatics y de la propia organización del Europeo de piscina corta para saber si en Lublin competirán nadadores como los medallistas el año pasado en Budapest, que en el caso de Rusia fueron Lifintsev, Kirill Prigoda, Ilya Borodin, Andrey Minakov, Egor Kornev, Pavel Samusenko, Evgeniia Chikunova, Arina Surkova, Daria Trofimova y Daria Klepikova, mientras que por Bielorrusia se colgaron sendos bronces Anastasiya Shkurdai e Ilya Shymanovich.
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