Rafa Lozano jr., un salto con legado al profesionalismo
El púgil cordobés debuta como profesional disputando el título Iberoamericano mosca de la WBA ante el venezolano Kervin Romero
Rafael Lozano júnior se ha acostumbrado a la victoria, al éxito. Por ello, para él salir con el puño en alto es como una especie de norma. Y eso es lo que va a buscar mañana por la noche en el Palacio de Vista Alegre de Córdoba con motivo de una velada que tiene por título 'El Legado’ y de la que es la máxima atracción.
Pero no es un combate más para él. Porque ante el venezolano Kervin Romero realizará el primero de sus combates como profesional en el mundo del boxeo. Y tiene el añadido de tener validez para un cinturón: el iberoamericano del peso mosca. De hecho, ambos han dado el peso y todo está listo para que comience una nueva era en la vida del hijo del mejor boxeador español en el campo amateur de todos los tiempos: Rafael Lozano Muñoz.
De hecho, su padre estará en la esquina para apoyarle en un momento único del que tiene ganas de “empezar y terminar”. En las horas previas, le ha dado los últimos consejos: “Está mentalmente bien, pero que vaya asalto a asalto y no apurarse. Porque con tu público te creces más de la cuenta y te pasas de revoluciones”.
El Balín, como se conoce al júnior de los Lozano, reconocía que “es mucho peor el momento del pesaje, mucho más duro, porque en el combate se saca lo que has venido entrenando”. Hay que tener en cuenta que es subcampeón mundial amateur en menos de 55 kilos, pero que el combate se ha pactado a menos de 51 y, por lo tanto, está dentro de la división gallo. Pero, pese a la responsabilidad, está “tranquilo, con la familia; no pienso si es un título o los asaltos que tengo que hacer”.
Porque, en esta ocasión, el combate está pactado a una distancia de 10 asaltos en lugar de los tres de tres minutos del amateur. Este apartado no preocupa a Balín, pese a ser “diferente”, porque “estoy bien preparado y lo he hecho con sparring”. Por todo ello, confía en que “sea una gran noche y salir con la victoria de la manera que sea y con la mano en alto”.
Aunque, por supuesto, tendrá oposición. El púgil que discutirá el primer cinturón de Rafa Lozano es Kervin Romero, un venezolano que acredita 15 combates profesionales con saldo de 10 victorias, siendo siete antes del límite, pero también cinco derrotas. Él será el encargado del “bautismo” del cordobés.
Aunque, tras el cambio de normativa, Lozano no se despide de su sueño olímpico, situado en los Juegos de Los Ángeles 2028 tras quedarse con el diploma de París. Su intención es la de alternar los dos campos y prueba de ello es que piensa en su siguiente cita, que será con la selección española en un torneo en Brasil, donde repetirá la mentalidad de “intentar ganarlo”.
Por lo pronto, se abre una nueva ventana y Lozano Júnior se verá respaldado por el presidente del COE, Alejandro Blanco, y autoridades locales. De hecho, sin el respaldo de instituciones como el Ayuntamiento o la Diputación de Córdoba no habría sido posible la organización de esta velada.
Copa Iberdrola
El combate de fondo vendrá precedido de otros seis de carácter amateur y correspondiente a la Copa Iberdrola, en la que boxeadores del equipo nacional se medirán con meritorios nacionales de su mismo peso.
Además, habrá seis luchas más profesionales. Carlos Díaz se medirá a Lubin Santiago en 50 kilos, Alejandro Márquez a Ian García en 63, Brandon Chinea a Eduard Usik en 60 y Kalem Formento a Rafael Pérez Jiménez en 71. Previos al combate de fondo habrá dos más de carácter internacional. De un lado, Carmen González, otra cordobesa, se estrenará en el campo profesional contra la magiar Petra Mezei en 50 kilos y Arseni Garibian se enfrenta al británico William Smith en 75 kilos. En total, 13 combates en honor de un legado de Rafael Lozano y en su Córdoba.
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