Tom Brady irrumpe en el rugby
Knighthead Capital proyecta una plaza en la Premiership dentro de su distrito deportivo, buscando imponer el modelo estadounidense en el oval inglés.
Cuando la experiencia acumulada, la ambición y el capital se unen, nacen proyectos como los que protagoniza el icono de la NFL, Tom Brady. Un club de tercera división y la ambición de entrar en la Premiership de rugby son los pilares de su nueva motivación.
Con el Birmingham de fútbol sancionado y la quiebra como destino probable, el fondo Knighthead apareció como salvador. Junto a Brady, instauraron una mentalidad volcada al marketing, con eventos como el “Derbi de Hollywood” disputado ante figuras como Ryan Reynolds o Rob McElhenney. La maquinaria inversora no se detiene: el objetivo es americanizar el club desde el prisma de la espectacularidad. El plan incluye que el estadio St. Andrew’s evolucione hacia un centro de ocio, lujo y gastronomía operativo los 365 días del año. Incluso se baraja que la ciudad acoja partidos oficiales de la liga estadounidense para elevar su atractivo.
Esta situación, pese a salvar la institución, no termina de calar. Birmingham, de raíces obreras e industriales, ve cómo su símbolo se convierte en una oda al capitalismo, chocando frontalmente con la identidad de sus aficionados.
¿Franquicia o tradición?
Si el giro comercial no convence a los vecinos, el factor rugby puede ser el reclamo definitivo. Birmingham es la ciudad más grande del Reino Unido sin un club en la categoría reina, algo que Brady pretende cambiar. La Premiership plantea reformar su sistema eliminando los descensos, adoptando el modelo de franquicias de EEUU.
Existen dos vías: comprar una plaza de expansión para competir como Birmingham o revivir la marca “Wasps”, un histórico del rugby inglés. Por el momento, nada está confirmado.
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