Sumo

En las entrañas del sumo: 16.000 calorías diarias para ‘deidades en vida’

AS visita el Kokugikan Ryogoku durante el Aki-Basho, uno de los seis torneos anuales más importantes del deporte nacional de Japón con más de 1.300 años de antigüedad.

Redactor de Más Deporte
Nació en Madrid (1976). Licenciado en Derecho con un master de postgrado en periodismo deportivo. Entró en AS en 2004 en Más Deporte para pasar a motor (15 años) y en 2020 regresó a poli donde hace atletismo, golf, deportes olímpicos... Ha cubierto deportes de motor (F-1, MotoGP, Fórmula E...), europeos y mundiales de atletismo, y eventos de golf.
Tokio Actualizado a

Un manuscrito Kojiki del año 712 recoge la mención inicial alusiva al sumo, el deporte nacional de Japón y el segundo más popular tras el béisbol. Hace 2.500 años, dos deidades de la mitología japonesa se enfrentaron en un combate para decidir la posesión de Izumo: Takemikazuchi (dios del trueno​ y de la espada) frente a Takeminakata (dios del viento, agua y agricultura, y patrón de la caza y la guerra). Pero esta leyenda no está contrastada como oficial y es en el 642 cuando sí está históricamente autentificado el primer combate de sumo: la emperatriz Kogyoku hizo que sus guardias de palacio lo practicaran para entretener a los enviados de la Corte de Paekche (Corea). 1.383 años después, AS pudo disfrutar en directo de una jornada del Aki-Basho (torneo de otoño) en el Kokugikan de Ryogoku, en Tokio, la catedral actual (fue construido en 1985) de este deporte ancestral y que cuenta con un fabuloso museo con piezas originales y únicas recopiladas desde 1954.

El enviado especial de AS antes del inicio de la jornada.

Todo lo relacionado con el sumo tiene connotaciones místicas y casi mágicas. Pura tradición milenaria. Desde el desfile de los sumitoris, dohyo circular de competición, el rito del shiko donde se enjuagan la boca con agua como símbolo de purificación y luego arrojan un puñado de sal sobre la arena para ahuyentar los malos espíritus, la figura ceremonial del juez yodibashi o los propios luchadores ataviados con batas de colores que esconden los mawashi, o taparrabos grueso fijo en la cintura que cubre la entrepierna. O incluso las coloridas banderolas (nobori) que decoran el exterior del recinto, colocadas en altos palos de bambú con más de cinco metros de altura y en las que están inscritos los nombres de los luchadores.

Lo ceremonial es tan impresionante como lo propiamente deportivo. Pese a que ya es impactante ver como dos hombres que superan ampliamente los 150 kilos se embisten brutalmente para sacar al otro de los límites del dohyo, o hacen que alguna parte del cuerpo del rival, además de los pies, toque el suelo durante el combate o kimarite. Fuerza, potencia, técnica y habilidad. Hay muchas diferencias entre los luchadores, cuya habilidad común más sorprendente para el neófito del sumo es su increíble agilidad y elasticidad para el tamaño y el peso que tienen.

Los luchadores de sumo tienen una larga trayectoria de muchos años normalmente para pasar de rikishi (las cuatro divisiones inferiores) a sekitori (los 70 mejores divididos en juryo y makuuchi). Todo ello con el sueño de alcanzar la categoría de yokozuna, un selecto club con únicamente 75 miembros en la historia y con nombres míticos en él como Hakuho Sho, Takanohana Koji, Taiho Koki, Akebono Taro o Asashoryu Akinori. ¿Qué hay que hacer para entrar? Conseguir este rango sólo está al alcance de un ozeki que consiga dos títulos consecutivos, o un título y un subcampeonato. Pero el ascenso no es automático, porque tiene que ser nominado por el Yokozuna Shingikai que recomienda, o no, su elevación a yokozuna.

La vida de los luchadores, en el único país en el mundo en el que es practicado de forma profesional, está totalmente reglamentada y regulada por la Asociación Japonesa de Sumo, desde la comida hasta la forma de vestir. La mayoría de ellos viven y entrenan en los heya o establos, y es factible cruzarse con ellos caminando en el barrio donde residen, Ryogoku, famoso también porque se inventó el sushi tal y como lo conocemos hoy en día y el lugar donde aconteció la venganza de los 47 Ronin (la leyenda más famosa que ejemplifica el código de honor samurái, el bushido).

Montañas humanas que llegan a ingresar cerca de 500.000 euros anuales en el caso de los yokozunas, que son tratados como deidades en vida, que tienen una esperanza de vida muy inferior a la de un japonés medio (60-65 años por los 87,15 de sus compatriotas), y que ingieren entre 12.000 y 16.000 calorías diarias. Con dos platos estrella entre los más consumidos: el chanko nabe, un guiso tipo hot pot que consiste en una olla con pollo, cerdo, mariscos, verduras, tofu, hongos y a veces fideos, cocidos a fuego lento en un sabroso caldo; y el tonkatsu, una chuleta de cerdo empanada con harina, huevos batidos y panko (copos de pan japoneses), y después frita.

Noticias relacionadas

Festines calóricos diarios que entroncan con el estilo de vida casi feudal en los heya, opuesto a la alta calidad que les permitiría la posición de alcurnia que tienen en la sociedad japonesa. Sólo los sekitori disponen de habitaciones individuales e incluso pueden alquilar su propio apartamento, mientras el resto viven en habitaciones comunales. La jornada comienza muy temprano, alrededor de las seis de la mañana, cuando los luchadores de rango más bajo se levantan para preparar el dohyo y entrenar. Cuando llegan los tótems a completar su preparación, el resto se dirige a sus tareas diarias: limpiar, hacer la compra, preparar la comida... Después llega el turno del aseo, la comida y la siesta, siempre con prioridad para los sekitori en una verticalidad jerárquica de las relaciones muy orquestada. Y el ocio ocupa la parte final de la tarde, por lo que si pasean o se toman algo en una terraza por Ryogoku seguro que se encuentran con alguno...

¡Tus opiniones importan! Comenta en los artículos y suscríbete gratis a nuestra newsletter y a las alertas informativas en la App o el canal de WhatsApp. ¿Buscas licenciar contenido? Haz clic aquí

Etiquetado en:

Te recomendamos en Polideportivo

Lo más visto

Más noticias