Curling

El equipo de curling de Barcelona que nunca pierde: “¡Jugaremos!"

Este sábado, como cada año, el Vallvidrera Curling Club comprobó si el pantano situado en la sierra de Collserola estaba helado para poder jugar. Ellos aseguran que se fundó en 1540…

Vallvidrera Curling Club
Redacción de AS
Llegó al Diario AS como estudiante en prácticas en 2002, y desde que se licenció en Periodismo por Blanquerna, de la Universitat Ramon Llull, se ha especializado en la información del Espanyol, sobre el que también ha co-escrito libros, todo ello atendiendo al seguimiento de otros equipos, deportes y eventos desde la delegación de Barcelona.
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De febrero de 1541 datan las primeras referencias a algo parecido al curling, uno de los deportes que los Juegos Olímpicos de Invierno en Milán-Cortina d’Ampezzo ha situado recientemente en el primer plano. Pero ellos sostienen que empezaron incluso antes, en 1540. “Si lo dice nuestro himno, no vamos a contradecirlo nosotros”, apuntan desde dentro. Se trata del Vallvidrera Curling Club, una singular entidad de este barrio barcelonés, situado en plena sierra de Collserola, que una vez al año entona su grito de guerra: “Jugarem!” (¡Jugaremos!).

“És el club que porto al cor. Blau i verd és nostra ensenya, que amb orgull defensem tots. Des del 1540 les escombres fem suar” (Es el club que llevo en el corazón. Azul y verde es nuestra enseña, que con orgullo defendemos todos. Desde 1540 las escobas hacemos sudar). Así es como empieza el himno del ‘Vallvi’, interpretado por un barítono del coro de cámara del Palau de la Música Catalana, y que sonó este sábado, en esa celebración anual de todos sus miembros y unos cuantos curiosos.

Hace casi una década, en 2018, que iniciaron lo que ya comienza a ser toda una tradición. Coincidiendo con la fiesta mayor de invierno, toda la comitiva del Vallvidrera Curling Club se traslada hasta el pantano del mismo nombre para comprobar si está helado y, en consecuencia, se puede practicar este deporte. Y lo hacen al cántico de “Jugarem!”. La prueba de fuego consiste en lanzar una piedra al agua, para ver si rebota o se hunde. Hasta ahora, siempre se ha sumergido en el agua, por lo que no se ha podido jugar.

Este año, la cita era a las 9:30 horas de este sábado, y la consecuencia fue la de siempre. Así que a los miembros del club no les “quedó otro remedio” que cambiar el grito por “Esmorzarem!” (¡Desayunaremos!) e irse hasta la Casa del Guarda situada junto al pantano para degustar un suculento atracón, con el fricandó de ternera como plato fuerte. Una práctica que ha ido evolucionando desde que se estrenaron hace ocho años con simples bocadillos.

Miembros del Vallvidrera Curling Club, cuando participaron en el torneo de 'rookies', en Puigcerdà.Vallvidrera Curling Club

Su debut, a domicilio, en 2019

En cualquier caso, los integrantes del ‘Vallvi’ pueden decir orgullosos que sí han jugado, aunque fuera en una ocasión y, lógicamente, lejos de su pantano. Sucedió en diciembre de 2019, en Puigcerdà, cuando se impusieron en el primer torneo de ‘rookies’ de Catalunya. Desde entonces, al haber ido aglutinando seguidores, han desarrollado mercadotecnia, desde chaquetas a una cerveza que lleva el nombre del club.

Lo de Collserola y los deportes de invierno, no en vano, sí viene de lejos. No demasiado lejos del pantano de Vallvidrera, a unos 2,4 kilómetros, se organizaron en enero de 1914 carreras de esquí alpino y de trineos, al lado de la fuente de la Budellera.

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Y también ha creado escuela el propio Vallvidrera Curling Club, ya que hace apenas tres meses se fundó también en Barcelona el Cúrling Sarrià Internacional, o CSI, que al no poder entrenarse porque no cuentan tampoco con pista de hielo, se juntan en un bar “para ensayar estrategias”.

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