Balonmano | Campeonato de Europa

El bronce de Croacia desata un caos político

El éxito en balonmano queda en segundo plano tras el pulso entre el Gobierno y Zagreb por el veto al cantante Thompson.

ANTONIO BAT
Actualizado a

Croacia vive el deporte a otro nivel. Conocidos son sus multitudinarios recibimientos, dejando a un lado cualquier tipo de predisposición: waterpolo, fútbol o balonmano. Un éxito nacional es celebrado a bombo y platillo, o con bengalas siendo más preciso.

En esta ocasión, el lío se desató mucho antes de llegar a las calles de Zagreb. La petición de que el cantante Marko Perković Thompson actuase en la fiesta de los campeones fue desestimada por parte del Ayuntamiento, que al tratarse de un artista con actitudes nacionalistas no quiso que estuviera presente. No obstante, Federación y jugadores se unieron en una misma dirección: o actuaba Thompson o no habría fiesta.

Ante este órdago, la presidencia del país tomó las riendas y se impuso a la gobernanza local, abriendo un tenso debate político que ha llevado al alcalde de la capital croata a pronunciarse en los medios oficiales de la institución lanzando duras críticas al gobierno.

Lío institucional

“La policía está impidiendo a los vigilantes municipales realizar su trabajo bajo la ley. Se les impide proteger el orden público de personas que están instalando infraestructuras en superficies públicas sin permiso. ¿Bajo qué autoridad? ¿Bajo qué ley?" declaró Tomislav Tomašević, alcalde de Zagreb.

La presión de los jugadores, que han apoyado la presentación del cantante, queda presente en las palabras del gobernados, que alega que “No hubo ninguna improvisación por nuestra parte. Los detalles del programa se acordaron con la Federación de Balonmano hace meses, incluyendo cada canción y su duración”.

Finalmente, envió un fuerte comunicado al primer ministro de la República: “Lo que ha hecho hoy es un precedente peligroso para la democracia y para la autonomía de cualquier ciudad en este país.”

La réplica del Ejecutivo central no se ha hecho esperar, y el primer ministro Andrej Plenković ha salido al paso para zanjar la polémica con un tono marcadamente condescendiente: “He explicado todo; el Gobierno tiene la autoridad legal para actuar así. No fue la Asamblea de Zagreb la que ganó la medalla de bronce en Dinamarca, sino el equipo nacional de balonmano. Le sugiero al alcalde que se tome un té, que venga a la recepción, que felicite al equipo y que deje de dar ruedas de prensa presa del pánico. Rechazo categóricamente todas las tesis sobre una actuación ilegal por parte del Gobierno; lo que hemos hecho es cumplir el deseo de nuestros atletas”.

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