Golf | Masters de Augusta

Olazábal se alía con el tiempo en el Masters de Augusta

El doble ganador de la chaqueta verde iguala sus mejores nueve primeros hoyos en un Masters a los 60 años y comanda la tabla durante parte de la mañana.

ANDREW REDINGTON
Redactor en Más Deporte
Nació en Madrid en 1995. Doble grado en Periodismo y Audiovisuales por la Rey Juan Carlos. Un privilegiado, hace lo que siempre quiso hacer. Entró en AS en 2017 y se quedó. Salvo un paréntesis en Actualidad, siempre en Más Deporte. Allí ha escrito sobre todo de rugby, golf y tenis. Ha cubierto el British Open, la Copa Davis o el Mutua Madrid Open.
Augusta Actualizado a

Chema Olazábal siempre se tomó el golf como un jornalero por mucho que su talento le convirtiera en primus inter pares. Seguramente sea el secreto detrás de lo que hizo este jueves en el Augusta National durante la primera vuelta de la 90ª edición del Masters. Los 34 golpes con los que completó los nueve primeros hoyos son el mejor resultado de su carrera en ese tramo de la joya de Georgia. Detalle importante: tiene 60 años y juega el torneo por 37ª vez.

Hace ya 37 largos años de su primer 34 en el front nine de Augusta, un acumulado que ha repetido en nueve ocasiones desde entonces, incluidas dos, el jueves y el domingo, rumbo a su primera chaqueta verde en 1994, y otra el viernes en 1999, cuando se puso la prenda por segunda vez. La última fue el año pasado. Lejos de enemistarse con el tiempo, Olazábal se ha aliado con él.

Su secreto está en la constancia. Pocos han pegado más bolas en la cancha de prácticas en los días previos al inicio de la cita. Más de 200 en alguna ocasión. Gary Player, que le saca 30 años y todavía es capaz de pegar un drive recto como una vela en la salida honoraria que comparte con Nicklaus y Tom Watson, lo ha dicho a menudo. Hay que evitar el sedentarismo. No hay magia negra ni pactos con el diablo aquí. Solo disciplina y una pasión genuina por el deporte que practica desde que era un crío en su Fuenterrabía natal.

Otro ingrediente fundamental por supuesto es su juego corto, marca registrada de uno de los responsables, junto con Seve, de que a este lado del Atlántico se empezara a reconocer la excelencia en ese apartado con el término ‘Spanish hands’. Otros tienen que poner énfasis en ello conforme su carrera avanza y van perdiendo distancia de tee a green. Chema en cambio no ha tenido que cambiar un ápice su forma de trabajarlo con la edad: “No hay nada diferente. Por suerte o por desgracia, desde pequeño yo le he pegado muy poquito. Todos los chicos de mi edad le pegaban mucho más que yo. Llegaban en unos pares cuatro que yo no llegaba. Y bueno, para compensar eso tenía que potenciar otras partes de mi juego, de alguna manera. Y la única opción que tenía era aprochando y pateando bien. A ver, creo que ese ha sido durante muchos años, durante toda mi carrera, el punto más fuerte. Y sí, es verdad que de crío pasé mucho tiempo en la zona de approach, de profesional también. Y bueno, ese ha sido mi señal de identidad”, reconocía este jueves al terminar su recorrido.

Desde su precisión quirúrgica en el approach y el putt se explica en buena medida que cubriera en -2 los primeros 13 hoyos, libre de bogeys, y que comandara la tabla hasta la mitad de su vuelta. Luego llegaría lo que en cierto modo era casi inevitable que ocurriera en algún momento. Una mala racha entre el 14 y el 16, un bogey tras fallar el green y no embocar el putt de par, un doble en el 15, donde el agua se tragó la bola tras topar con el falso frente del green en su tercer impacto, y otro bogey al 16, el último par 3 del día, desde el bunker, en ruta a un 74 (+2) final.

“El único quebradero de cabeza fue el 15. La verdad es que no pienso que haya hecho nada mal. Si acaso me ha faltado algún metro más. Augusta es así. Un metro hace una diferencia enorme. En cualquier caso si alguien me dice que iba a hacer dos sobre par el primer día lo habría firmado”, se resignaba. “Claro que he mirado el marcador en algún momento. Cuando me he visto líder con -2 me he dicho ‘Ey, estás liderando el Masters, vamos ahí’. Imagino que todo el mundo estaba en shock. Obviamente ha sido divertido”, reconocía con una sonrisa de oreja a oreja, que mutó en otra de melancolía cuando fue preguntado por su íntimo Seve, quien este jueves habría cumplido 69 años: “Se le echa de menos”, acertó a decir con las lágrimas asomando en sus ojos. Qué mejor forma de homenajearle que con una vuelta como esta.

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