Arlauckas ‘cambia’ de deporte: “En fútbol americano es más fácil esconderse”
La leyenda del baloncesto ahora es comentarista de NFL en DAZN, donde comparte su sabiduría y experiencia. “Voy apuntando las cosas con las que me siento incómodo”.
Estadounidense de nacimiento, Joe Arlauckas (Rochester, 60 años) es ya casi tan español como norteamericano. Aterrizó en la Península en 1988 para hacer lo que mejor sabía, ser un talentoso ala-pívot que acabó por hacer 10 años de carrera en España entre Málaga, Vitoria y Madrid, donde sin duda dejó huella. Tras su retirada continuó ligado al baloncesto, como no podía ser de otra forma, y encontró otra profesión en la que se desenvuelve muy bien: la de comentarista. Participa en retransmisiones de partidos de Euroliga del Real Madrid, y desde el año pasado dio el salto a otro deporte que también conoce: el fútbol americano. El gigante de 2,06 metros está acabando su primera temporada regular como comentarista de la NFL en DAZN, que este año se hizo con los derechos de retransmisión de la liga en España y decidió apostar por un Arlauckas que aporta una visión muy interesante a los encuentros que comenta. El norteamericano se sienta a hablar con AS sobre esta nueva experiencia.
¿Qué es más difícil, postear o comentar una jugada de fútbol americano?
Comentar, comentar (se parte de risa)... Aunque hoy en día para mí sería postear. Es que yo creo que tengo un buen conocimiento del juego, del fútbol americano, pero lo que pasa es lo que le explico a todo el mundo: cuando empecé a hablar español, que todavía no lo hablo muy bien, pero ahí voy andando, aprendí todo de baloncesto. Entonces, cuando yo iba a casa de un amigo o algo así, empezaban a hablar de la vida, de política, de lo que sea, y es que no tenía ni idea. Si no se hablaba de un tiro desde la esquina, pues olvídate. Entonces, con el fútbol americano para mí ahora es un poco así. Entiendo el juego perfectamente, lo que pasa es que a veces realmente es difícil. Por eso uso frases en inglés, haciendo un poco como Michael Robinson.
¿Cómo ha sido ese salto, no sé si al vacío, de animarse a comentar NFL?
Tengo a Álvaro (Rodríguez) conmigo, que para mí es buenísimo, uno de los mejores. Y desde el primer día me hizo todo muy cómodo, me dijo que fuese a mi rollo. Me ayudó bastante al principio, en el primer partido yo estaba supernervioso. Ahora me estoy poniendo los cascos cuatro días a la semana. Me llamaron después, me dijeron lo que había hecho bien, lo que había hecho mal. Aprecio esto mucho, es muy importante, no es criticar, pero decir, mira, esto es bueno, esto es malo, hay que cambiar esto y hay que mejorar estas cosas. Entonces, para mí cada partido es aprender más.
¿Se pone deberes, cosas que mejorar a lo largo de la semana?
Sí, yo sí, yo sí, mucho. No tengo tiempo para volver a ver los partidos, pero durante el partido voy apuntando cosas con las que me siento incómodo, que me pueden hacer mejorar. Te doy un ejemplo buenísimo. En el primer partido, yo había hecho todos mis estudios, todas mis cosas, había imprimido los papeles... Y vamos a ver, es imposible conocer a 53 jugadores, ¿sabes? No te voy a engañar, ChatGPT me ha ayudado bastante (riéndose). Entonces pongo todos los jugadores de ataque, todos los de defensa, papeles en frente, un equipo aquí, otro equipo aquí, no sé qué... Y de repente hace una jugada el número 56, voy mirando los números y no encuentro el 56. Y dices, joder, ¿dónde está el 56? Ahí aprendí que tengo que poner los números en orden. Y ahora me resulta mucho más fácil. Son detallitos pequeños que cambian mucho.
Su relación con el baloncesto es evidente, y también jugó en la universidad al béisbol. ¿Cómo es con el fútbol americano?
Pues en el instituto jugué en mi último año. El entrenador de baloncesto me dijo que era muy blando, que no sabía jugar duro y tenía que aprender a aceptar contacto y ser más físico. Entonces me dijo que jugase al fútbol americano, que fuese a entrenar todos los días. No querían que me lesionase porque la temporada de baloncesto iba después, ahí podías jugar a todos los deportes porque las temporadas son diferentes. Y nada, empecé siendo el kicker y el punter, y luego de repente receptor, tight end, safety, jugaba en defensa y todo. En el quinto partido dije que no podía más. Me di un golpe en la espalda, en un pase que intenté coger, y me empezaron a temblar las manos. Me quité la ropa, el casco, todo. Mi madre estaba en el público y me aplaudía, ‘bien, hijo, bien, deja este deporte ya’ (entre risas). Así fue mi último partido. Y luego empecé a jugar a flag football, pero esto es más peligroso todavía, porque están locos. Son gente que no puede jugar nunca, como yo.
Lo siguiente que le iba a preguntar es que, como en baloncesto llegó muy lejos y en béisbol también pudo, si en fútbol americano también hubiese sido capaz, pero ya veo que no...
Ni de broma, vamos (se vuelve a partir de risa). A ver, te podría decir que habría sido un buen receptor, o un buen tight end, pero no, no, la verdad es que no, nada.
¿Qué trae a las retransmisiones de fútbol americano de todo su conocimiento en baloncesto? ¿Extrapola algo?
Muy buena pregunta (se queda callado unos segundos). Pues no lo sé. Me ha pillado bien esta pregunta. Pues creo que te voy a decir que ninguno, la verdad. Lo veo como dos deportes totalmente diferentes. Hombre, el juego en equipo es parecido en cualquier deporte de equipo. Pero para ser muy sincero, la pregunta tiene que ser muy buena, porque yo en ningún momento pensé en comparar los dos. En mi vida tengo un gimnasio, comento partidos de baloncesto y ahora aquí con DAZN, las charlas que tengo... Y yo hago mi vida como cajones. Cuando me voy a mi gimnasio para trabajar, pues venga, abre este cajón. Entonces el baloncesto para mí es un cajón y esto de aquí en DAZN es otro.
Sí que aporta mucha experiencia en lo que es estar en un equipo de élite.
A ver, en tema de equipo, de vestuario, de amistades, sí, pero el fútbol americano es totalmente diferente, porque tienes un equipo de defensa, un equipo de ataque, y durante la semana igual no se ven. Y no hablamos de equipos especiales, que están en otra parte del campo. No es como tener a esos 12 jugadores que están cenando juntos antes de un partido. Es diferente, yo creo que es más grupos que amistades.
¿No se anima a comentar NBA también?
(Suspira y se ríe) Bueno... No se lo preguntes a mi mujer, que me manda a trabajar todo el rato. A ver, es que la NBA me gusta, pero es que durante el año es muy difícil sentarse ahí. Tengo mucho respeto a la gente que está aquí hasta las 3 o 4 de la mañana comentando un partido y aguantando el cambio de horario. Además, son partidos que no tienen mucho importante. El partido número 39 de la temporada de NBA no vale para nada, ¿sabes? Entonces, igual vas a hacer un partido de los Lakers y de repente no juegan ni Doncic ni LeBron James porque han decidido tomar la noche de descanso. Imagínate eso, y más todavía si pagas una entrada de 1.500 pavos y no juegan.
¿Qué jugador de NBA ve que pueda jugar muy bien en la NFL? ¿Es más fácil que haya un trasvase de NBA hacia NFL o al revés?
Yo creo que es más fácil de NBA a NFL. La mayoría de los grandes, LeBron James es un buen ejemplo, tienen muy buenas manos. Entonces, para ser un tight end, salir y ser receptor, lo que pasa es que hay que bloquear y hay que aprender muchas cosas. Pero yo creo que es mucho más fácil jugar fútbol americano porque esconderse es más fácil. Cuando estás 5 contra 5 es mucho más difícil ponerte en la esquina y no hacer nada. Pero, vamos, tampoco es muy fácil porque un jugador de baloncesto no está acostumbrado a este tipo de contactos.
Cambiando de tercio, ¿qué opina de la dimisión de Obradovic, uno de sus padres baloncestísticos?
Zjelko es muy amigo mío. El día antes de meterme en el Hall of Fame (de la FEB y AS), lo cogí porque estaba el Partizan jugando con Madrid. Le di un abrazo, un beso y le di muchas gracias por todo lo que me ha aportado en mi vida, como persona, como jugador, de todo. Cuando llegó Zjelko, yo pensaba que yo era la hostia. Y él me enseñó que podía ser más todavía. Esto me lo llevo conmigo para el resto de mi vida... Y, por desgracia, que estuve hablando con Zan Tabak, creo que este tipo de entrenador, para un equipo normal o pequeño, está bien, porque él manda. Pero para un equipo grande... Ha cambiado todo. Un buen entrenador ya no es un buen entrenador, es buen mánager, un gestor de personalidades. Porque hoy no es como antes. Hoy es ‘me duele el dedito, es que no puedo jugar, es que no me siento bien, no puedo jugar’. En nuestro día era ‘es que me duele la rodilla, pínchame’. Yo no podía salir a un partido y decir que no iba a jugar. Pero, ¿sabes por qué? Porque había 120 americanos esperando a coger mi sitio. Y ahora no es lo mismo. Entonces, los que mandan ya son los jugadores. Y yo creo Zjelko llegó a un momento en el que no aguantaba más. En mi opinión, ¿eh? No lo sé. Pero lo vi muy quemado. Y muy como... Como no puedo hacer lo mío, pues no quiero hacerlo más.
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