Juegos Invierno | Esquí de fondo

Klaebo es insaciable: cinco pruebas, cinco oros

Incontestable, el noruego amplía la colección en el esprint por equipos y eleva el récord olímpico de metales dorados a 10. España, sin diploma.

ANNE-CHRISTINE POUJOULAT
Redactor en Más Deporte
Nació en Madrid en 1995. Doble grado en Periodismo y Audiovisuales por la Rey Juan Carlos. Un privilegiado, hace lo que siempre quiso hacer. Entró en AS en 2017 y se quedó. Salvo un paréntesis en Actualidad, siempre en Más Deporte. Allí ha escrito sobre todo de rugby, golf y tenis. Ha cubierto el British Open, la Copa Davis o el Mutua Madrid Open.
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Pasará mucho tiempo hasta que el mundo vuelva a presenciar algo igual. Algo como lo que Johannes Hoesflot Klaebo, el “abominable hombre de las nieves” le describían acertadamente este miércoles en la retransmisión de Eurosport, ha hecho en los Juegos de Invierno de Milán-Cortina 2026. Cinco pruebas, cinco oros, tras el conquistado en el esprint por equipos, que elevan su récord de metales dorados olímpicos hasta los 10, 12 medallas en total. En ese último apartado tres le separan aún de su compatriota Marit Bjoergen, también esquiadora de fondo. Podrá disfrutarlo aún otros cuato años, hasta la edición de 2030, porque a Klaebo ya solo le queda en esta los 50 km salida en masa del sábado, pero no pasará de ahí.

La última exhibición del fenómeno noruego llegó en una final a la que España había accedido con un desempeño encomiable en la fase de calificación, en la que el catalán Jaume Pueyo marcó el segundo mejor tiempo de los participantes, solo superado por el insuperable. Las opciones de alcanzar el diploma, que habría sido el primero de la delegación nacional en estos Juegos, se difuminaron rápido, sin embargo, en el estadio de Tesero.

Pueyo, derrengado por el esfuerzo titánico que había tenido que invertir en conseguir el billete a la manga de las medallas, perdió ritmo en el tramo final de su primera posta (a diferencia de la calificación en la final cada participante daba tres vueltas al circuito) y se abrió un hueco con el pelotón que ya ni él ni Colell conseguirían cerrar. Al final acabarían en la 15ª plaza, últimos, pero poco se le puede reprochar a la dupla, que le dejó los 10 km a Bernat Sellés reservándose para este día y rindió por encima de las prestaciones que se les atribuían de antemano. Con 24 años Pueyo y 20 Colell, 23 Sellés, hay una buena base sobre la que seguir trabajando de cara al futuro.

Einar Hedegart, biatleta en categorías inferiores que terminó abandonando la carabina para centrarse solo en el fondo, bronce en los 10 km y oro como parte del relevo 4x7,5 en estos Juegos, no le había dejado ni mucho menos la tarea hecha a Klaebo antes del último relevo. Al contrario que en esa última prueba, esta vez si le tocó emplearse a fondo. Fue rebajando los tiempos fijados por su compatriota en todas sus vueltas y en la última desató la tempestad. Fue nueve segundos más rápido que Hedegart en el rush final. 18:28.9, el crono definitivo. De otro mundo. Un marciano. Los estadounidenses pelearon con bravura, pero se tuvieron que conformar con la plata a 1.4 segundos. Los italianos ampliaron un medallero ya de por sí histórico con el bronce, a 3.3. Luchaban por un imposible. No habrá otro como Klaebo en décadas, si es que alguna vez lo llega a haber.

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