El truco de magia de Llopis

El atleta de Bellreguard ganó una prestigiosa medalla de plata en 60 metros vallas.

KIRILL KUDRYAVTSEV
Jefe de la sección de Actualidad
Juanma Bellón. Nació en 1983, en Úbeda. Corrió 800 metros en 1:49. Estudió periodismo en la Complutense y en 2006 entró en AS, a Más Deporte. Escribió de temas polideportivos, mucho atletismo. Cubrió los Juegos de Tokio. Ahora es jefe de la sección de Actualidad. Allí se trata de economía, ciencia, conflictos internacionales, política y lo que sea.
Actualizado a

Quique Llopis aparenta estar siempre tranquilo. El día de competición duerme normal, calienta sosegado… hasta que suena el disparo de salida. En 7 segundos y 42 centésimas es capaz de poner su sistema nervioso al 200% de rendimiento. Una transformación casi de superhéroe con la que el de Bellreguard cazó una apoteósica plata mundial de 60 vallas. No tener fallos en una final de vallas es una garantía y Llopis llevó esa seguridad al extremo. Incluso mejoró su versión prémium.

Hizo Llopis en Torun la mejor salida de todos (132 milésimas) y se deslizó perfecto por las 5 vallas (7.42, nuevo récord de España) en una carrera ‘sucia’. Sólo el polaco Szymanski pudo ganarle (7.40) y atrás quedaron rivales con mucha mejor marca (el estadounidense Cunningham había en 7.35). Vallas son vallas, todo es posible.

La primera gran medalla de Llopis llega tras algunos golpes (una dura caída y varios cuartos puestos) que él ha sabido canalizar en motivación. “Es un aliciente para trabajar más duro”, dice. Su entrenador Toni Puig asegura que Quique, de 25 años, no discute ni una orden. Silencioso, constante y una ‘esponja’ para asimilar conocimientos técnicos.

Quique Llopis, tras ganar la plata. Kacper Pempel

Una esponja para asimilar conceptos

Para ser mejor en 60 vallas Toni y Quique se fueron al CAR de Sant Cugat. El objetivo era mejorar los siete primeros apoyos entre los tacos de salida y la primera valla. Meter más frecuencia primero y alargar los últimos para atacar con su feroz zancada el obstáculo. “Sabíamos que era muy importante para estar bien en una prueba tan explosiva”, explica Quique, consciente de que su seguridad ‘casi robótica’ en carrera es uno de sus grandes valores.

La parte final de carrera del 60 vallas, tirarse en los cuadro, es un tramo en el que más que correr hay que hacer un acto de fe. Quique lo bordó en la pista azul polaca. Pareció casi un truco de magia como los de su admirado Harry Potter. Así ganó su primera plata... Una explosión de adrenalina para después volver a ser ese chico tranquilo. Y así seguirá hasta que vuelva a tener cinco vallas delante...

Llopis se lanza en los cuadros. Aleksandra Szmigiel

¡Tus opiniones importan! Comenta en los artículos y suscríbete gratis a nuestra newsletter y a las alertas informativas en la App o el canal de WhatsApp. ¿Buscas licenciar contenido? Haz clic aquí

Etiquetado en:

Te recomendamos en Más deporte

Lo más visto

Más noticias