El skimo: la oportunidad de oro para España en estos Juegos
Oriol Cardona y Ana Alonso, donde España tiene dos grandes opciones de estrenar su medallero, afrontan este jueves el esprint del novedoso skimo.
Hoy es el día marcado en rojo por la delegación española de estos Juegos de Invierno. El del skimo, la última bala de la edición una vez gastadas las del snowboard la semana pasada. El de Oriol Cardona y Ana Alonso, las grandes bazas en la prueba de esprint del novedoso esquí de montaña, y de los prometedores Ot Ferrer y María Costa (09:50 las series de ellas y 10:30 las de ellos, 13:55 y 14:15 las respectivas finales, en Eurosport, HBO Max y RTVE). El primer oro invernal desde el que lograra el gran Paquito Fernández Ochoa hace ya 54 largos años podría estar a la vuelta de la esquina.
Desde luego, en Cardona y Alonso España tiene muy buenas cartas. El de Banyoles, de 31 años, acumula diez medallas internacionales entre Campeonatos del Mundo y de Europa, incluidos cinco oros y cuatro de ellos (el último de los mundiales el año pasado) en la modalidad que disputa hoy, una carrera que consiste en un tramo sobre esquís ladera arriba (se cubren con pieles de foca para mejorar la tracción), otro de ascensión a pie que implica una transición en la que los contendientes han de quitarse los esquís y echárselos a la espalda, y un último segmento de descenso ya sin las pieles para un deslizamiento más fluido.
En la rapidez con la que se ejecuten esos cambios está parte de la clave del éxito, y ahí Cardona, que cuenta con unos pulmones que parecen diseñados por la IA según los médicos que le monitorizan, es un maestro. La oposición a su candidatura al primer cajón del podio viene del francés Thibaut Anselmet, dos veces plata global en la modalidad, y del ruso Nikita Filippov, que compite como atleta neutral por el veto del COI a su país tras la invasión de Ucrania. “He trabajado para convertir la presión en motivación”, dice Cardona, consciente de las ilusiones que ha despertado.
Toda precaución es poca
La expedición del skimo llegó el lunes a Bormio, donde el martes se realizó una suerte de desfile de apertura de este deporte, dado que no pudieron participar en el oficial por entrar en escena ya en la recta final de la edición. Mucho han tenido que esperar estos deportistas para poder pelear por unas medallas olímpicas, la máxima aspiración de cualquier deportista, y es por eso que se han extremado las precauciones. De ahí que el equipo español haya atendido a los medios estos días cubriéndose la cara con mascarillas como las que se utilizaban durante la pandemia de COVID. Sería duro que un resfriado diera al trasta con años de trabajo.
Aunque la especialidad de la granadina Ana Alonso sea el relevo mixto, en el que competirá el sábado junto a Cardona (ahí tiene España otra baza importante), tampoco hay que descartarla para las quinielas individuales. Porque es plata europeo y porque quién va a subestimar a una atleta que ha sido capaz de llegar a estos Juegos menos de cinco meses después de sufrir un atropello que le produjo, entre otras lesiones, una rotura del ligamento cruzado y el anterior de la rodilla izquierda. Como Lindsey Vonn, decidió no operársela en busca del sueño olímpico y ha protagonizado una recuperación milagrosa para llegar a Bormio justo a tiempo.
Tiene varios podios en la Copa del Mundo de esprint, y aunque el cartel de favoritas en su carrera corresponda a la suiza Margot Ravinel y a la francesa Emily Harrop, ninguna de ellas cuenta con el combustible emocional que mueve a la granadina de 31 años después de su heroicidad. “Estamos acostumbrados a competir con nieve, lluvia, sol y viento. No nos va a afectar”, dice de las duras condiciones que se esperan en la mañana de hoy en Bormio. Una que puede ser histórica.
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