El COI prohíbe competir al piloto Heraskevych por su polémico casco de los caídos en Ucrania
El COI anunció este jueves que no permitirá competir al piloto ucraniano de skeleton tras rechazar una última oportunidad de competir sin su polémico casco.
La primera gran polvareda política de los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina escala por momentos. Este jueves, poco antes del inicio de la competición de skeleton, el Comité Olímpico Internacional anunció la prohibición para competir del piloto ucraniano Vladyslav Heraskevych, tras rechazar este adherirse a las directrices de expresión de los deportistas, ya que quería afrontar las carreras con un casco con imágenes de deportistas ucranianos que han muerto en la invasión de Rusia.
Heraskevych fue conminado a cambiar de casco ya en los entrenamientos. No hizo caso y este jueves se produjo una cumbre entre él y la presidenta del COI, Kirsty Coventry, para tratar de zanjar el asunto. Se le llegó a ofrecer la posibilidad de portar un brazalete negro a modo de homenaje. Heraskevych se mantuvo en sus trece y el organismo decidió retirarle la acreditación. El atleta adujo que a otros sí se les ha permitido hacer manifestaciones extradeportivas. Como al patinador estadounidense Maxim Naumov, que perdió a sus padres en un accidente de aviación el año pasado y, tras completar el programa corto el martes, mostró una foto de ellos.
En un comunicado, el COI explicó las razones detrás de la expulsión de Heraskevych. Se ampara en la norma 50 de la Carta Olímpica. Tras la edición de México 1968, cuando los atletas estadounidenses Tommie Smith y John Carlos protagonizaron su mítica imagen, puño en alto envuelto en un guante negro cuando subieron al podio para reivindicar el Black Power en un periodo de tensión racial en su país, el entonces presidente del organismo, Avery Brundage, empujó para poner coto a las manifestaciones políticas y preservar la neutralidad de los Juegos en ese campo. Vince Matthews y Wayne Collett repitieron el gesto en Múnich 1972 (fueron vetados de por vida por ello) y en 1975 entró en vigor la normativa actual.
“Después de habérsele dado una oportunidad final, el piloto de skeleton de Ucrania Vladyslav Heraskevych no podrá empezar su carrera en los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina d’Ampezzo 2026 esta mañana. La decisión se ha tomado tras su renuncia a cumplir con las directrices del COI de expresión de los deportistas. Fue tomada por el jurado de la Federación Internacional de Bobsleigh y Skeleton (FISB) basándose en el hecho de que el caso que pretendía llevar no cumplía con las normas. A raíz de esto, el COI ha decidido con pesar retirarle su acreditación para los Juegos Olímpicos de Milán-Cortina d’Ampezzo. Pese a las conversaciones y los encuentros en persona entre el COI y el señor Heraskevych, el último de ellos esta misma mañana con la presidenta del COI Kirsty Coventry, él no ha mostrado ningún tipo de compromiso. El COI tenía mucho interés en que el señor Heraskveych compitiera. Por eso se reunió con él para buscar la forma más respetuosa de mostrar su deseo de recordar a sus compañeros deportistas que perdieron sus vidas tras la invasión de Rusia en Ucrania. El problema de este caso no es el mensaje, sino la forma en que él quería expresarlo”, rezaba el escrito íntegro.
Heraskevych reaccionó a la decisión con un mensaje escueto en redes sociales: “Este es el precio de nuestra dignidad”. A media mañana también llegó una nota del Comité Olímpico Español en la que se pronunciaba sobre el asunto. “Ante la situación generada en los Juegos Olímpicos de Invierno por la decisión adoptada por el Comité Olímpico Internacional (COI) respecto a la suspensión del atleta ucraniano Vladyslav Heraskevych que pretendía competir con un casco con mensaje político, el Comité Olímpico Español desea expresar lo siguiente: el COE manifiesta su máximo respeto y solidaridad hacia el pueblo ucraniano, plenamente consciente del sufrimiento que atraviesa y del impacto que esta guerra tiene en sus deportistas, en sus familias y en toda la población civil. Al mismo tiempo, el COE respalda la decisión del COI, en consonancia con la normativa olímpica vigente y el marco de neutralidad que rige en todos los Juegos. Los Juegos Olímpicos representan el mayor punto de encuentro del diálogo, la convivencia y la expresión de los valores universales del deporte, un espacio único donde atletas de todo el mundo pueden competir en igualdad de condiciones, más allá de cualquier diferencia o conflicto. La zona de competición, donde hombres y mujeres deportistas demuestran ser los mejores del mundo, debe permanecer siempre al margen de cualquier mensaje político, ideológico, religioso o comercial. Así lo establece la Regla 50 de la Carta Olímpica, que señala que «no se permitirá ningún tipo de manifestación o propaganda política, religiosa o racial en ninguna instalación olímpica, sede u otro emplazamiento olímpico“, decía el comunicado.
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