Juegos Invierno | Snowboard cross

La desgracia se ceba con Eguibar: fuera de las semifinales con polémica

El estadounidense Pare tira al español en una maniobra peligrosa y acaba con su sueño de medalla en sus cuartos Juegos.

COE
Redactor en Más Deporte
Nació en Madrid en 1995. Doble grado en Periodismo y Audiovisuales por la Rey Juan Carlos. Un privilegiado, hace lo que siempre quiso hacer. Entró en AS en 2017 y se quedó. Salvo un paréntesis en Actualidad, siempre en Más Deporte. Allí ha escrito sobre todo de rugby, golf y tenis. Ha cubierto el British Open, la Copa Davis o el Mutua Madrid Open.
Livigno Actualizado a

Es el drama de unos Juegos Olímpicos, acentuado en el caso del snowboard cross. Se invierten cuatro años de esfuerzo, sobrehumano si se habla de los deportistas de invierno españoles, para luego jugárselo todo en un suspiro, lo que dura una carrera de esta modalidad. Lucas Eguibar lleva cuatro ya, y la fortuna nunca ha querido ponerse de su lado. Este jueves, en Livigno, salía a por la medalla que podía redondear su trayectoria, pero la desgracia llamó de nuevo a su puerta en forma de caída. Esta, provocada por una maniobra reprobable del estadounidense Nathan Pare, que le tiró en el tramo final de su serie de cuartos y dio al traste con el sueño del podio.

Lucas hizo una buena calificación y después superó unos complicados octavos en los que comparecía junto a su paisano Álvaro Romero (que no pasó de ahí pero luchó con mucha garra la serie y tuvo un gesto bonito luego con Lucas mientras esperaban los tiempos), el francés Bozzolo, campeón del mundo, y el australiano Lambert, uno de los riders más en forma en esta temporada de la Copa del Mundo, que lidera con tres podios. En cuartos repitió con Bozzolo y le cayeron otro francés, Jonas Chollet, un oro mundial júnior que en diciembre ganaba en su debut en el circuito internacional, y el temerario Pare. Salió regular, pero su carrera estaba en la zona baja del circuito, donde las ceras que ha trabajado con su skiman, Marco Mihic, le convierten en un bólido. Justo había conseguido remontar posiciones con un gran interior cuando tuvo que abrirse, Pare cargó por dentro y a la salida de la curva le llevó por delante. Los jueces le descalificaron después pero, en una norma de este deporte que cuesta comprender, Eguibar aun así se quedó fuera.

“Llevo muchos años compitiendo así y la norma es la que es”, puso paños calientes en zona mixta después. Llegó a ella sonriente, pese a que se le vio visiblemente enfadado mientras esperaba la resolución de los jueces sobre la maniobra de Pare, con el que reconoció que tuvo un intercambio verbal: "No he intentado hablar con él, sólo le he dicho ‘te van a echar seguro’. Creo que también le he insultado, estaba muy enfadado. No me quedo más contento por su sanción, pero me parece muy injusto". “Me cabreo porque somos profesionales, sabemos lo que estamos haciendo y él (Pare) se tenía que haber dado cuenta de que no podía ser así. En la curva 3 yo podía haber hecho lo mismo y me he ido al interior. Podía haberme abierto y chocar contra ellos dos. Pero es ilegal y no me gusta competir así. Él ha hecho lo contrario y se ha ido a mi línea“, añadió.

El mal fario, por alguna extraña razón, ha tenido como diana habitual al donostiarra, privado también de luchar las medallas por sendas caídas en Sochi 2014 y Pyeongchang 2018. Hace cuatro años, en Pekín 2022, sufrió una colisión con el italiano Leoni en la final de consolación, aunque ya tenía el diploma asegurado. Cuatro Juegos, cuatro accidentes. Tampoco se entiende que este tipo de situaciones se resuelvan así, cuando en el atletismo se recalifican atletas y sin ir más lejos este mismo miércoles, en la final de los 1.000 metros de patinaje de velocidad, el neerlandés Wennemars tuvo la oportunidad de patinar por segunda vez tras verse frenado por un movimiento incorrecto del chino Lian.

Aunque va por los 32 años ya, esta no tiene por qué ser necesariamente la última bala olímpica de Eguibar, como demuestra el hecho de que el austriaco Haemmerle, buen amigo suyo, de la misma edad y campeón olímpico en 2022, reeditara oro tras imponerse en la final al canadiense Grondin, otro pope del cross, y a su compatriota Dusek, que fue bronce. En el global, Eguibar fue noveno, a una plaza del diploma olímpico, y con Smart y Dieck en la danza el miércoles ya van dos tiros al palo seguidos para España.

En una entrevista con este diario previa a los Juegos, el vasco no cerraba la puerta a estar en los Alpes franceses en 2030, pero aseguraba que sus planes dependerían de lo que ocurriera en esta edición. “He tenido algunos años muy duros. Los quirófanos, la espalda, los tobillos, los Aquiles... Han sido como ocho años, y no sé si aguantaría más así”, aseguraba. Sería de justicia que un campeón como él, que ha sido tres veces medallista mundial y Globo de Oro en la Copa del Mundo, se retirara con una medalla olímpica. El destino de momento tiene otros planes.

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