EE UU ya tiene el oro que esperó durante 46 años
Un gol en la prórroga de Jack Hughes tumba a Canadá en un duelo de alto voltaje y da a sus vecinos el primer oro desde 1980 en hockey masculino.
Volaron los cascos y guantes azul Estados Unidos por el Milano Santagiulia este domingo, marcando el fin de 46 años de sequía olímpica del país en el hockey hielo masculino. Un gol de Jack Hughes en la prórroga puso fin a la pesadilla del que es hogar de la competición más potente de este deporte, la NHL, por mucho que fuera inventado en sí al otro lado de la frontera norte, en Canadá, la víctima propiciatoria (1-2).
Fue un duelo de alto voltaje, pero no una batalla campal, como se intuía por el último precedente entre ambos equipos, esa final del Cuatro Naciones del año pasado que se desbocó en medio de fuertes tensiones diplomáticas entre dos países tradicionalmente bien avenidos (no hace tanto que lucharon juntos por liberar a Europa del nazismo), hasta la entrada de Donald Trump en el escenario político estadounidense. La comidilla en las horas previas era si el inquilino de la Casa Blanca haría una de sus apariciones estelares en la ciudad de la moda para apoyar a sus muchachos. Esta vez tenía cosas mejores que hacer. “Felicidades a nuestro gran equipo de hockey hielo. HAN GANADO EL ORO. WOW!”, se mostraba contenido horas después de la final en su cuenta de Truth Social, su propia red social. La de la Casa Blanca se limitó a un escueto “AMÉRICA GANA EL ORO!!!!”.
Casi medio siglo ha tenido que pasar desde el conocido como ‘Milagro en el hielo’, aquella final de Lake Placid 1980 en la que un equipo de universitarios tumbó a la entonces todopoderosa URSS, para que la primera potencia mundial, segundona en esta disciplina a cierta distancia de Canadá (17 medallas en total, 9 de oro, por 12 y 3 de sus verdugos este domingo), vuelva al primer cajón del podio. Entre medias ha perdido dos finales (2002 y 2010, la última contra sus vecinos hasta ahora) y se ha quedado fuera del podio hasta nueve veces, superada por países europeos en los que el hielo es religión y que nutren en buena medida a los equipos de la NHL como Suecia, Finlandia, Chequia o la ahora vetada Rusia, que además han aguantado mejor la ausencia de las grandes estrellas cuando la liga ha vetado su participación, como en 2018 y 2022, porque también tienen competiciones domésticas fuertes.
La ausencia de los rusos y el acuerdo de la NHL con el COI para esta edición y la próxima le ha hecho un traje a medida a Estados Unidos, que pese a dejar munición en casa así ha podido confeccionar un equipo tremendamente rocoso y con hombres diferenciales como Quinn Hughes o el portero Connor Hellebuyck, el gran héroe en la final junto al citado Jack Hughes, hermano menor de Quinn. 41 paradas, 15 más que su homólogo canadiense, totalizó el meta de los Winnipeg Jets, alguna de ellas antológica, como la del tercer periodo, con la pala in extremis ante un remate a bocajarro de Devon Toews.
De no ser por él, probablemente Estados Unidos habría tenido que esperar otros cuatro años para saborear de nuevo un oro, porque en ese momento la jauría de la hoja de arce, mermada por la baja del legendario Sidney Crosby, tenía mordida por el cuello la final. Había empatado Cale Makar el gol inicial de Matt Boldy en los estertores del segundo tercio, poco antes de que se produjera la única pelea seria del partido, sin que nadie llegara a despojarse de los guantes y el casco, el gesto que da inicio a esas escenas que todos ustedes han visto alguna vez circulando por redes sociales, y que en estos Juegos, seguramente por espíritu olímpico, no han aparecido.
La tropa del Tío Sam empezaba a acusar la fatiga y se sucedían los icing, esos despejes ilegales para coger aire en defensa que conceden al rival la oportunidad de volver a acercarse al arco ganando el faceoff. Pero Hellebuyck mantendría su portería inaccesible el resto del encuentro y se llegó a la prórroga, otro periodo de 20 minutos en el que solo se alinean tres jugadores por bando sobre el hielo más el portero. Se juegan tantos como sean necesarios hasta que alguien anote el gol de oro. La alergia de los estadounidenses a los empates, esa dialéctica de ganador/perdedor que tanto les gusta.
No duró mucho el tiempo extra. Transcurrían cerca de dos minutos de descalzaperros, con ambos bandos jugando a sentenciar cuanto antes, cuando Zach Werenski vio a Jack Hughes entrar desmarcado al segundo palo, se la puso y este remató a placer el gol que Estados Unidos llevaba 46 años esperando. Los canadienses aceptaron con deportividad las celebraciones, que incluyeron camisetas en homenaje al malogrado Johnny Gaudreau, jugador que murió junto a su hermano tras ser atropellados por un conductor ebrio cuando montaban en bici. Así se consumó el doblete ‘yanqui’, completado por el oro de las chicas hace unos días. El que pone punto y final a estos Juegos de Invierno. Algo que antes solo había conseguido Canadá, en 2002, 2010 y 2014.
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