NFL | Super Bowl

Drake Maye, el quarterback que ha hecho olvidar a Tom Brady

El de los Patriots, en su segunda temporada en la NFL, ha liderado hacia la Super Bowl a un equipo de New England que andaba huérfano de un gran quarterback.

THEARON W. HENDERSON
Redactor en Más Deporte
Hijo de Alberto y Margui, nació en Valladolid en 1999, se crio en Toledo y se graduó de Periodismo y Comunicación Digital en el CEU de Madrid. Desde 2019, cumple en AS el sueño con el que creció desde que era bien pequeño. Escribe, sobre todo, de NFL, tenis y golf, y ha cubierto la Super Bowl, los Premios Laureus o la Copa Davis, entre otros.
San Francisco Actualizado a

Cuando Tom Brady anunció su salida de los Patriots el 17 de marzo de 2020, la franquicia de New England se asomó a un abismo que daba vértigo. Atrás quedaban dos décadas en las que el californiano se consagró como el mejor jugador de todos los tiempos al liderar al equipo de Massachusetts para ganar seis anillos, y el futuro no era muy esperanzador para unos Patriots que anduvieron un tiempo sin dar con la tecla. Todavía con Bill Belichick como entrenador, los experimentos con Cam Newton, Mac Jones y Bailey Zappe al frente del ataque no salieron nada bien, y solo fueron capaces de meterse en playoff en uno de esos tres años. Tocó fondo el proyecto cuando, en la temporada 2023, apenas ganaron cuatro partidos, algo nunca visto en la franquicia desde hacía 30 años, y aquello indicó que el ciclo de Belichick también había terminado.

Tras la salida del legendario entrenador, de nuevo le tocaba volver a empezar a los Patriots, que después de haber dominado desde el inicio de siglo se encontraban sin rumbo y, sobre todo, sin esperanzas de cambiarlo en un futuro cercano. Para 2024 llegó Jerod Mayo como entrenador y, aunque la cosa no salió demasiado bien y solo ganaron cuatro partidos nuevamente, en aquel año se plantó una gran semilla para el cambio. Se drafteó en tercera posición a Drake Maye, un joven quarterback que llegaba con muy buena pinta después de su periplo en North Carolina. Maye, sin embargo, fue el tercer quarterback seleccionado en ese Draft, por detrás de Caleb Williams y Jayden Daniels, que sobre el papel daban la impresión de estar un paso por encima. El tiempo, en cambio, le ha dado la razón a New England, que en el actual curso vuelve a ser un equipo dominante. Tan solo seis años después de quedarse huérfanos de Brady, los Patriots han vuelto a dar con la tecla y están de nuevo en la Super Bowl, buscando ante los Seattle Seahawks este domingo (00:30, DAZN y Cuatro) un anillo que les haría ser la primera franquicia de la historia en llegar a los siete.

Cary Edmondson

La culpa de esta brutal transformación, la más grande de siempre, de hecho, ya que nunca ningún equipo había pasado de ganar cuatro partidos en un año a vencer en 17 la temporada siguiente (incluidos playoffs), la tienen, sobre todo, dos personas. El primero es Mike Vrabel, el entrenador por el que apostó New England, que inexplicablemente andaba en el paro. Después de unos grandísimos años con los Tennessee Titans, en los que sin duda superó las expectativas, Vrabel fue despedido y nadie lo contrató durante una temporada. Aparecieron los Patriots para darle las riendas del equipo, y el head coach ha dotado a los suyos de una tremenda ferocidad en defensa, de las mejores de la NFL. Y aquello se combinó con un Drake Maye que, después de un año de rookie en el que no desentonó, aunque tampoco es que fuese brillante, ha explotado en la presente temporada.

Con tan solo 23 años, Maye muestra una madurez inaudita a los mandos del ataque de los Patriots, que sin demasiados grandes nombres ha sido una maquinaria muy bien engrasada. Llevó a New England a ganar 14 partidos en temporada regular, perdiendo solo tres, y dejando unos números de 4.394 yardas de pase, 31 asistencias para touchdown y cuatro anotaciones más de carrera, solo ocho intercepciones y un porcentaje de acierto del 72% en sus pases, el mejor de la NFL este año. Además, a pesar de su corta experiencia, no se arrugó en unos playoffs que no fueron sencillos: venció a Chargers y Texans, dos defensas incómodas, y sobrevivió ante los Broncos en un durísimo encuentro marcado por la nieve. “Trato de disfrutar de lo que hago en cada momento. Estar en una Super Bowl en mi segundo año es algo increíble, que jamás me hubiese imaginado. Ahora estamos muy centrados porque nos queda ganar un partido más”, dice estos días.

En la Opening Night de esta Super Bowl, un evento al que acude toda la prensa para hablar con los protagonistas de la final, el podio sobre el que más cámaras y periodistas se arremolinaban era el de Maye, que ya es totalmente una estrella mediática en este coloso que es la NFL, el cual fabrica ídolos año tras año. Ha pasado por la derecha el de Charlotte a Williams y Daniels, los quarterbacks elegidos antes que él y que, a pesar de que ni mucho menos lo han hecho mal, no andan en una Super Bowl por el momento. Sobre el césped del Levi’s Stadium, los ojos de todo el mundo mirarán a Maye, por quien pasan prácticamente todas las aspiraciones de New England en el partido, ya que la defensa de los Seahawks es de otro nivel, y penetrarla no será una tarea fácil para Drake, el chaval que ha hecho que el luto por Tom Brady dure menos de lo anticipado en los Patriots.

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