Bádminton

Carolina Marín se retira

La jugadora (32 años) anunció que no competirá en los Europeos de Huelva. Se va tras ser campeona olímpica, mundial y de Europa y como una leyenda del deporte español.

Redactor Jefe Más Deporte
Nació en Guadalajara en 1973. Licenciado en Periodismo por la Complutense. En AS desde el año 2000, es redactor jefe de Más Deporte. Ha cubierto cinco Juegos Olímpicos y unos Paralímpicos, Grand Slams de tenis, Davis, Laureus, candidaturas olímpicas, política, dopaje o grandes combates de boxeo. Le gusta escribir de deporte y también practicarlo.
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Carolina Marín se va. Una de las deportistas más grandes de la historia de España. La chica de Huelva que asaltó el reino del bádminton, vedado a jugadoras asiáticas, anunció hoy con un vídeo en sus redes sociales que lo deja. Que su deseo de reaparecer en los Europeos de Huelva (6-12 abril), en el pabellón que lleva su nombre, no será posible y que abandona el deporte profesional.

“No quiero poner en riesgo mi cuerpo por ello”, excusó con emoción la jugadora de 32 años. En las semifinales de París 2024, cuando iba lanzada hacia el oro, volvió a romperse la rodilla derecha, otra rotura de cruzado, la lesión más grave posible. Al poco, dijo que volvería a jugar y el objetivo era el Europeo, donde iba a buscar un noveno título, pero el pasado mes de febrero tuvo que someterse a una pequeña intervención para eliminar un trozo de menisco suelto que le provocaba un intenso dolor y eso ha trastocado sus planes. No tenía sentido ya retornar en otro escenario.

“Tomé una maravillosa decisión hace mes y medio operándome y no infiltrándome porque tenía un dolor agudo que no me dejaba ni caminar. Y ya no tengo dolor. Ya dije que lo prioritario era la vida y la salud y no tanto el deporte”, advertía el miércoles en un acto en el Comité Olímpico Español.

Las rodillas han sido su cruz. Ya en enero de 2019, se había destrozado esa misma articulación. Siempre roturas del cruzado, la lesión más complicada de recuperar, sobre todo en un deporte donde las arrancadas y frenazos son continuos. Además, en 2021, a un mes de los Juegos de Tokio en los que pretendía reeditar su éxito de Río, el que cedió fue el ligamento cruzado de la rodilla izquierda.

“Quería que nos viéramos por última vez en una pista. Pero no quiero poner en riesgo mi cuerpo por ello. Lo dije muchas veces y soy consecuente con mi decisión. Querría que mi final como jugadora hubiese sido de otra forma, pero en la vida las cosas no siempre pasan como queremos. Y tenemos que asumirlo. En el fondo, sí que me retiré en una pista, en París en 2024, sólo que entonces no lo sabíamos”, siguió en el vídeo, refiriéndose a ese momento fatídico en el que le falló la pierna en el Arena Porte de La Chapelle.

“Mi camino acaba aquí. Gracias a todos, porque de una u otra forma también habéis formado parte de ello. En esta nueva aventura llevaré conmigo siempre los valores que me han acompañado hasta ahora e intentaré devolver a la sociedad todo lo que me ha dado en este tiempo. Ha sido un viaje maravilloso”, transmitió.

A pesar de su ausencia en la pista, Carolina sí acudirá a Huelva durante la semana de la competición, donde llevará a cabo distintas acciones y eventos y se le preparará un gran homenaje. “Quería que el camino acabase en Huelva y así será, en la ciudad que me vio nacer y cerrando un círculo de muchos años”, acotó.

Princesa de Asturias y la medalla del cariño

Se marcha con el oro olímpico en Río 2016, tres campeonatos mundiales (2014, 2015 y 2018), el número uno del ranking mundial o el Premio Princesa de Asturias de los Deportes 2024. Pero, sobre todo, se marcha con la mejor medalla, la del cariño de la gente.

“Durante mi carrera, no he dudado en ningún momento (si seguir pese a las adversidades). Con una rodilla rota en 2019 quise continuar jugando. Con esa misma rodilla rota en 2024, también. La motivación por conseguir una medalla siempre pesó más. En París no conseguía el segundo oro, mi gran sueño. Pero a veces la vida te depara cosas mucho más bonitas y fue una medalla en forma de cariño y amor y esa se lleva en el corazón para siempre”, decía también.

‘Puedo porque pienso que puedo’ fue el lema que leyó todos los días Carolina cuando entraba en la sala de entrenamientos de la Blume, la que marcó su espectacular carrera. Campeona del pueblo, campeona en resiliencia.

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