NFL | Super Bowl

AS se cuela en la fiesta de los campeones Seahawks

Este medio accede al vestuario del Levi’s Stadium en el que Seattle celebra su título en la Super Bowl. “Lo vamos a pasar bien esta noche, ahí lo dejo...”.

KEVIN C. COX
Redactor en Más Deporte
Hijo de Alberto y Margui, nació en Valladolid en 1999, se crio en Toledo y se graduó de Periodismo y Comunicación Digital en el CEU de Madrid. Desde 2019, cumple en AS el sueño con el que creció desde que era bien pequeño. Escribe, sobre todo, de NFL, tenis y golf, y ha cubierto la Super Bowl, los Premios Laureus o la Copa Davis, entre otros.
Santa Clara Actualizado a

Media hora después de que los Seattle Seahawks levanten al cielo de Santa Clara el trofeo Vince Lombardi, las puertas de su vestuario en el Levi’s Stadium se abren. Caprichos del destino, el espacio que usan es el que pertenece a los San Francisco 49ers, equipo que hace de local en el estadio californiano y que es el gran archienemigo de los Seahawks en la NFL. Según se corren las puertas, una densa humareda provocada por los puros que no dejan de encenderse los jugadores sale en busca de aire fresco. El suelo comienza a estar pegajoso por el champán, que quienes acceden tratan de evitar como buenamente pueden. Dentro del vestuario se vive una absoluta fiesta, y es que los Seahawks acaban de ganar el segundo anillo de su historia al vencer a los New England Patriots (13-29) en la Super Bowl. AS es testigo en primera persona de la celebración.

Suenan a todo trapo un sinfín de raperos estadounidenses. Algún jugador ya está cambiado, y otros hacen por conseguir las camisetas conmemorativas de campeones de la Super Bowl. La gran mayoría lleva unas aparatosas gafas de esquí para protegerse del champán que sale despedido por todas partes. Se grita, se canta, se chocan las manos, se graban (constantemente) bailes de TikTok, incluso hay quien realiza una retransmisión en vivo en su cuenta de Instagram. El estado de euforia es máximo. Por el suelo hay cascos, corazas, botas, trozos de césped... El equipo de limpieza tendrá un buen trabajo por delante a continuación.

En una imagen impensable en el imaginario español, la Prensa que tiene permitido acceder al vestuario, que no es mucha, puede moverse libremente, grabar, charlar con los jugadores, todos ellos predispuestos a responder unas preguntas, que chocan la mano a redactores con una cercanía que asombra. “Hermano, tuvimos que batallar por muchas cosas este año. El sentimiento de ver el trofeo se siente bien. Cuando sonó el último pito, ya pude relajarme. Gracias a Dios, hermano. Me acuerdo de mis padres, del sacrificio que ellos hicieron y de los obstáculos que tuvimos que pasar. Escuché que Bad Bunny estuvo espectacular, espero verlo ahora. La bandera puertorriqueña está bien alta. Lo vamos a pasar bien esta noche, ahí lo dejo”, dice un emocionado Federico Maranges, center puertorriqueño de los Seahawks que no participó en la Super Bowl.

“Increíble, no tengo voz. Estoy muy agradecido por mis compañeros, son mis mejores amigos. Es un momento increíble, no tengo palabras. Quiero ir a España a celebrarlo, quiero ir muchas veces más a Barcelona, Madrid... Pero esta noche lo celebraré bien en San José con mi equipo”, cuenta Eric Saubert, tight end de Seattle que aprendió español en el instituto y que explica que sigue haciéndolo con la app Duolingo. “Es muy emocionante, es un equipo por el que tengo mucho amor. Son mis hermanos, es muy feliz hacerlo por nosotros. Me acuerdo de mi familia, de mi equipo, de la organización. Lo voy a celebrar con todos ellos, juntos”, agrega Ty Okada, otro jugador de Seattle que se prodiga con el español. La fiesta del vestuario poco a poco se va acabando, y seguirá durante toda la noche en algún que otro lugar de California.

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