Vinicius, ahora hablas tú
El Sadar y Osasuna medirán el desgaste emocional sufrido por el brasileño en Lisboa. Huijsen y Boyomo, bajas. Mucho fuego en Budimir y Víctor Muñoz...
Mientras la pelota legal está en el tejadillo de la UEFA, la otra, la redonda y esa que enaltece el arte de Vinicius, rodará hoy en El Sadar. Allí no estarán Prestianni ni la tibieza (siendo generosos) de Mourinho, ni el más que cuestionable proceder tanto de Da Luz como del propio Benfica el pasado martes. Hoy es Osasuna, es Pamplona y es la Liga. Triple cambio de frente. El liguero es un territorio competitivo en el que está muy cómodo el Vinicius más reciente. Que se lo pregunten al Rayo (golazo) y a la Real Sociedad (dos penaltis provocados y sendos goles).
Pero llegó Lisboa. Y a Vinicius le cortaron el flow. Porque antes de tener que ser activado el protocolo antirracismo, el brasileño le había aplicado al Benfica su propio protocolo del 7: acción encaradora y golazo catedralicio. A Vini le han obligado a generar, estuviera preparado para ello o no, callo emocional. Resiliencia en medio de la lucha. Pero si el incidente en Portugal le ha dejado un peaje mental o no, es una incógnita por desvelarse.
Vini aglutinará la atención, pero al otro lado del campo es donde el Madrid ha cambiado más y mejor. Arbeloa ha establecido una empalizada que le ha colocado líder. De sus dos últimas salidas (La Cerámica y Mestalla, ambas 0-2) Courtois regresó con el traje prístino. Un liderato que el Madrid defiende hoy por primera vez desde la jornada 13, cuando lo cedió tras el 2-2 en Elche. A esa mejoría también parece ayudar la solidificación, comprobada en el 0-1 al Benfica, de un centro del campo con cuatro medios. Desde que no está Bellingham, el elefante en la habitación, se nota. Tchouameni bien arropadito es como la leyenda urbana sobre la Gran Muralla china, un sostén que se puede ver desde el espacio.
Budimir, Víctor Muñoz y el fuego rojillo
¿Y Osasuna? Espera al Madrid casi con un mojito en la mano. Igual de lejos del descenso (cinco puntos) que cerca de Europa (también cinco puntos) y con el bienestar que le da a Lisci y la afición rojilla el tener a Budimir escupiendo fuego al mejor estilo Mbappé, que por cierto regresa tras su ausencia ante la Real. Han sido cinco dianas del dragón de Zenica en el último mes (a Oviedo, Rayo, Villarreal y Celta)...
Pero el morbo lo aporta Víctor Muñoz, excastillista, una de las sensaciones de esta Liga y del que el Madrid aún posee el 50% de sus derechos. Sería interesante poder acceder a los datos de las famosas máscaras de Pintus cuando midieron la capacidad del catalán. Porque si no acarrea un tercer pulmón oculto, lo parece. La velocidad pura con la que soñaba Lisci. Tanto que lo quiso para el Mirandés y ahora lo disfruta en Pamplona. Es su Speedy Gonzales. Un ratón supersónico que lo mismo se lleva el queso (cinco goles este curso entre Liga y Copa) que se lo pone en bandeja a un compañero (cuatro asistencias). Viene de una sobrecarga, pero se le guardó para hoy.
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Lidiar con él será cosa de Trent con Valverde haciéndole de Kevin Costner. Huijsen se lo pierde, y la baja de Boyomo es asimismo sensible (séptimo en minutos entre los rojillos, con 1.765’) al otro lado. Las lógicas miradas hacia Vinicius no ocultarán el bosque: es partidazo.
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