Leganés

Primer bache de la era Igor Oca

Después de acaparar los piropos por el buen inicio de año, sus últimas decisiones en los últimos partidos lo sitúan en un plano más crítico, con algún jugador insatisfecho por sus decisiones.

AITOR MARTIN
Corresponsal del Leganés
Licenciado en Periodismo en la Universidad Carlos III de Madrid, ha desarrollado su carrera entre la radio deportiva (Cadena SER) y la prensa escrita. Es, desde 2006, corresponsal del Leganés para AS.
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El Leganés es el séptimo mejor equipo de Segunda en lo que llevamos de 2026. Los blanquiazules han sumado año 13 de los 24 puntos en juego, con un balance de 12 goles marcados y 8 encajados. Ni tan mal. Ocurre que no es suficiente. Cosas de un equipo con tan mal arranque de temporada, que ni una remontada así le sirve para dejar de oler el azufre del pozo al infierno. Cuatro puntos les separa. La nada en la categoría. El miedo parecía relativamente controlado, pero los dos últimos tropiezos ante Córdoba y Cultural, unidos a la mala imagen del equipo han revitalizado temores pasados con consecuencias para el banquillo.

El runrún ya salpica a Igor Oca, el entrenador que cogió los mandos del equipo tras el cese de Paco López y al que el paso del tiempo con la pizarra pepinera le ha permitido acaparar buena parte de los piropos por la remontada. Pero ahora también las críticas que nacen cuando la senda sigue siendo irregular. Nada nuevo bajo el sol. Asunto que, en el caso de Oca, se centra en algunas decisiones tomadas en las alineaciones y en los cambios. En la gestión, en definitiva, de un equipo exigente.

Cambios de fichas

Ocurre que, en las últimas tres jornadas, desde la visita del Granada a Butarque, Oca ha empezado a modificar onces que parecían intocables. Ya no. Ante los nazaríes, el vizcaíno introdujo a Gonzalo Melero por Cissé y Dani Rodríguez repitió en el espacio que antes era de Duk, suplente una jornada antes frente al Burgos tras salir de lesión. También esa noche entró Diego García por Alex Millán, que venía de marcar tres goles en los anteriores cinco encuentros.

El volantazo, explicado como una fórmula para espolear la competitividad, le salió de cine: Melero marcó el 1-0 a pase de Dani Rodríguez. Diego García también hizo un buen partido y gozó de alguna clara ocasión. Poco que objetar, aunque de puertas para adentro, el giro sorprendió en un vestuario con algunos futbolistas recelosos de estas modificaciones. AS ya informó, por ejemplo, que Duk no se sintió cómodo. No es el único.

Apoyado por el éxito del triunfo ante el Granada, Oca repitió contra el Córdoba el once que usó ante el Granada, pero esta vez, el resultado no fue el esperado. El Leganés perdió sin dar sensación de peligro, más que en la primera ocasión de Juan Cruz y tras el gol de Plano. Pero el duelo, en general, fue de dominio andaluz. En el Nuevo Arcángel, los cambios fueron tardíos y en algún caso, llamativo: Duk y Asué sí entraron cuando faltaba una media hora, pero Cissé, Roberto López y Álex Millán entraron casi en el tramo final. Éste último hizo acto de presencia en el 89’. Su estatus en este partido fue el de tercer delantero. Venía de ser el ariete más eficaz del inicio de 2026.

Cissé y Duk, suplentes ante la Cultural. AITOR MARTIN

Decisiones ante la Cultural

Ante la Cultural, pese a la imagen de Córdoba, el Leganés presentó dos cambios. Uno fue la vuelta de Alex Millán al once. El otro resultó más llamativo. Juan Cruz, que venía jugándolo todo (22 titularidades seguidas) ejerció de suplente. Esta decisión entra dentro de la lógica visto que el nivel del argentino no estaba siendo el deseado.

Lo que sí llamó la atención fue que el reemplazo fuera Roberto López, un interior más que un extremo. Duk o Naim, recambios -sobre el papel- más naturales para el ‘10’ se mantuvieron en el banquillo. También Cissé repitió en el banco, aunque, tras una mala primera parte, salió en lugar de Roberto López al descanso. También Duk (62’), Diego García (75’) y Asué (75’) hicieron acto de presencia en un verde que no pisó Juan Cruz. Tampoco Naim. El canterano estaba siendo una de las revelaciones, pero encadena tres jornadas sin jugar.

“Son decisiones meramente técnicas. Juan no tiene ningún problema. Valoramos lo que consideramos en partidos anteriores y creemos que otros podían ser de la partida. En el caso de Duk entendíamos que esta defensa que nos iba a plantear el rival quizá nos iba a poner más dificultades en situaciones de duelos cercanos y consideramos que otros perfiles nos podían ayudar más. En el caso de Cissé valorábamos esa situación de jugadores más llegadores, porque a lo largo del partido esas segundas jugadas podían aparecer. Ellos lo entienden más allá de que siempre quieran jugar”, explicaba Oca estos cambios tras el partido.

Mirada divergente

En la previa, el entrenador sorprendió abriendo la puerta a la ilusión de jugar un playoff que, por matemática era aún factible, pero por ritmo deportivo, muy difícil, rompiendo, además, la dinámica de discursos críticos y centrados más en fijarse en el pozo y el día a día que en cotas mayores.

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“La mirada está en el corto plazo, pero también sabes que queda bastante y tienes esa ilusión, esa energía y esa convicción porque ves que los jugadores quieren”, afirmó Oca. Un discurso que volvió al a senda de la realidad tras empatar ante la Cultural. “¿Por qué vamos a mirar arriba si lo que tenemos que mirar es hacia dentro? Lo que tenemos que mirar es qué tenemos aquí. Si no solucionamos esto, estaremos ahí [cerca del descenso]”, añadió el técnico.

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