Andorra

¿Piqué cansa al resto?

El máximo accionista del Andorra ha tenido múltiples encontronazos, en forma de insultos y amenazas, con los árbitros esta temporada. Ya ha recibido multas por más de 30.000 euros. Eso sí, se castiga al club y no a él porque no está sujeto a la disciplina de la RFEF.

Alejandro García
Redactor de Sección de Fútbol y Polideportivo
Redactor de Sección de Fútbol de Diario AS desde 2013. En 2011 entró en Diario AS como becario, después pasó a colaborador y ahora es su casa. Le gusta seguir y escribir de todos los deportes, pero ahora le podrás leer sobre fútbol y vela. Licenciado en Periodismo por la Universitad Abat Oliba CEU de Barcelona.
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Gerard Piqué es el máximo accionista del Andorra. Puede llevar al error, pero no es el presidente. Esta función la ejerce, en la entidad tricolor, Ferran Vilaseca. Lo que está fuera de toda duda es el poder que ejerce Piqué en el Andorra y es, cuanto menos, considerable. No absoluto, pero sí tiene voz y voto importante. Es más, el curso pasado, cuando se optó por cesar a Ferran Costa no dudó en incrustarse en el cuerpo técnico y ayudar a Beto Company a dirigir algún entrenamiento (el curso acabó con el ascenso a Segunda). Esta campaña, tras el adiós de Ibai Gómez, volvió a cumplir su papel de ‘ayudante’ de Carles Manso y es habitual en todos los partidos del conjunto del Principado.

No tiene un hueco en el banquillo. Tampoco en el palco. Sí en una zona especial para poder seguir los duelos tranquilo. En casa, Gerard Piqué ocupa una zona delimitada en la grada de Tribuna del estadio. Lejos del palco y de gran parte de la afición. Una zona, eso sí, desde la que, en caso que quiera, puede bajar rápidamente a la zona de vestuarios. Y es ahí donde está el ‘problema’. Porque en esta Liga ya han sido varios los incidentes que se han vivido en el túnel de vestuarios tras algunos partidos con los árbitros. Incluso, con los equipos rivales. Como ante el Málaga.

Los clubes de la categoría no quieren alzar la voz “para no meterse en charcos”, pero sí existe hartazgo. También por parte de la RFEF. Y es ahí donde el Comité de Disciplina tiene la palabra y la potestad para actuar. Y de momento, no pasa de las multas económicas. Eso sí, en Andorra están ‘preocupados’ porque el órgano disciplinario anunció hace unos meses que, en caso de reincidencia, podrían aplicarse alguna de las sanciones recogidas en el 93.1 del Código Disciplinario. Sanciones que implican una multa económica de 602 a 3.006 euros y una o varias de estas: inhabilitación o suspensión por tiempo de un mes a dos años o de al menos cuatro encuentros; clausura, total o parcial, de hasta tres partidos o dos meses del campo; o deducción de tres puntos en la clasificación final.

Gerard Piqué tiene acceso ilimitado a todas las zonas del estadio de Encamp, cosa que no gusta a LaLiga y a la RFEF. Es más, el club tricolor ya ha sido advertido en más de una ocasión y apercibido de sanción por ello. Y es que el hecho de que Piqué pueda acceder, por ejemplo, al túnel de vestuarios al descanso y al final de los partidos ha provocado varios encontronazos. El último, en la jornada contra el Málaga y el árbitro así lo recogió en el acta: “Una vez finalizada la primera parte, y estando en el túnel de vestuarios, D. Gerard Piqué Bernabéu se dirigió en actitud agresiva al árbitro asistente número 1, a voz en grito y señalándole con el dedo índice a escasos centímetros de la cara, empleando los siguientes términos de forma reiterada: "Es un robo histórico” y “Lo voy a subir en Twitter”. Dicha persona también se dirigió de forma ofensiva contra los miembros del Málaga CF, teniendo que ser separado por miembros del FC Andorra y la seguridad".

Por esto, el Andorra fue sancionado con hasta 12.000 euros. Todo recae sobre el club porque Piqué ‘vive’ en un vacío legal dado que al ser máximo accionista y no presidente, no puede ser sancionado como persona física. No está sujeto a la disciplina de la RFEF. Cada vez que hay un lío de este tipo aparece como persona identificada y no autorizada. Contra el Málaga no fue su primera vez. También vivió situaciones de tensión con los árbitros ante Deportivo y Leganés. Por aquel entonces, el club también fue multado económicamente. En total, se llevan ya más de 30.000 euros en multas.

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Toca recordar que lo que hace Piqué, de bajar a la zona de vestuarios, está prohibido. El artículo 150.3 del Reglamento de Competiciones de la RFEF limita el acceso a los vestuarios a personas expresamente autorizadas. Asimismo, el artículo 93.1 del Código Disciplinario califica como infracción grave el incumplimiento consciente y reiterado de órdenes, instrucciones u obligaciones reglamentarias dictadas por los órganos federativos. De momento no ha habido mayor castigo que el económico. Está por ver si a la próxima, si hay próxima, se mantiene la paciencia.

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