Las botellas lanzadas en La Rosaleda costarán una multa al Málaga CF
Cid Camacho activó el protocolo de caída de objetos y lo recogió en el acta arbitral. El Málaga se expone a una pequeña sanción económica.
Un incidente feo marcó el cierre del Málaga–Zaragoza en La Rosaleda, después de que cayeran varias botellas en la portería defendida por Esteban Andrada. El colegiado, Cid Camacho, se vio obligado a activar el protocolo por lanzamiento de objetos, lo que implicó un aviso por la megafonía del estadio para frenar esa conducta. El partido continuó sin mayores problemas, aunque tras el pitido final hubo un pequeño amago de tángana provocado por un gesto del guardameta hacia el fondo local. Todo quedó recogido en el acta, y el Málaga podría enfrentarse ahora a una sanción.
Según dejó constancia el árbitro en el acta oficial oficial, en el minuto 98 “se detectó el lanzamiento al terreno de juego dos botellas de agua de 33cl con tapón y medio llenas, desde detrás de la portería derecha donde se ubicaban seguidores locales identificados por los colores y banderas del equipo, sin impactar en ningún jugador. Por lo que se activó el protocolo de lanzamiento de objetos advirtiéndose por megafonía que se cesara esta conducta. Por ello el juego estuvo detenido durante dos minutos y se reanudó sin más incidencias”.
A partir de esa redacción, el Málaga CF queda expuesto a una multa del Comité de Disciplina de la RFEF, ya que este tipo de conductas suelen calificarse como alteración leve del orden. En estos casos, las sanciones económicas pueden alcanzar los 602 euros. El Córdoba, por ejemplo, recibió 300 euros hace unos meses por un episodio similar ante la Cultural Leonesa.
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El caso del Sevilla fue más severo recientemente: sanción de 45.000 euros y cierre parcial del Sánchez Pizjuán durante tres partidos, al tratarse de reincidencia tras un primer aviso por megafonía en el derbi sevillano. Aquella vez, el duelo estuvo parado 15 minutos y los jugadores tuvieron que retirarse al vestuario, tal como recoge el protocolo: “Posteriormente, en el minuto 86, y debido a la continua repetición de los lanzamientos de mecheros y varias botellas de agua, desde la misma zona, se procedió a suspender temporalmente el partido, ordenando la retirada de los equipos a los vestuarios”, rezó en esa ocasión el acta de Munuera Montero. Nada comparable al caso del Málaga–Zaragoza, donde el incidente quedó en un episodio aislado ya señalado en el acta.
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