La Real B de Ansotegi, camino de superar a la de Xabi Alonso
El filial txuri-urdin está compitiendo con madurez en la categoría de plata y ha plantado cara a rivales históricos como Deportivo, Valladolid o Málaga.
La Real Sociedad B de Jon Ansotegi sigue demostrando que Zubieta es una fuente inagotable de competitividad y talento. Actualmente, el filial txuri-urdin ocupa la decimosexta posición con 31 puntos tras 26 jornadas, situándose tres puntos por encima de los puestos de peligro. A pesar de su juventud, el equipo blanquiazul ha demostrado que sabe competir de tú a tú en los estadios más difíciles. Ejemplo de ello son el reciente triunfo por 2-1 contra el Málaga en Anoeta, el meritorio empate sin goles frente a Las Palmas, la victoria ante el Valladolid y el repaso por 0-3 en el estadio de Riazor ante el Deportivo de La Coruña, resultados que confirman la madurez de un bloque que no se achica ante los históricos de la categoría.
Si se comparan los datos actuales con la anterior etapa del club en la categoría (temporada 2021-22), se aprecia una evolución en la regularidad del bloque de Ansotegi respecto al de Xabi Alonso. Aquel año, la Real B terminó con 40 puntos en 42 jornadas, tras sumar diez victorias, otros tantos empates y 22 derrotas. En el equipo de la 21-22 figuraban futbolistas de calidad como Marrero, Urko González de Zárate, Roberto López, Robert Navarro, Turrientes o Karrikaburu. En la presente campaña, a falta de 16 jornadas para el final, el filial ya atesora 31 puntos, producto de ocho victorias, siete empates y once derrotas. Es decir, están a solo nueve puntos y dos triunfos de igualar el registro total de hace cuatro años, pero con un margen de 48 puntos aún en juego y un balance goleador mucho más equilibrado (34 a favor y 36 en contra frente a los 43-61 de entonces).
En el plano individual, Gorka Carrera se ha destapado como el gran referente ofensivo del equipo, sumando ya once goles en lo que va de curso y demostrando un olfato privilegiado. Junto a él, otros nombres emergen como Balda, Ibai Aguirre, Astiazaran, Mikel Rodríguez o el joven Dani Díaz, además de la potencia de Job Ochieng. El japonés Kita fue el único refuerzo del verano, y está rindiendo a un gran nivel, hasta el punto de que el entrenador del primer equipo, Pellegrino Matarazzo, sigue muy de cerca. Con el estadounidense ha debutado ya en la primera plantilla Ochieng, ha dado minutos a Dani Díaz, y ha llevado convocados a Aguirre y Astiazaran, que debutó este curso de la mano de Sergio Francisco.
El no poder contar en determinados partidos con estos futbolistas ha motivado que Ansotegi haya tenido que echar mano del tercer equipo en varios momentos de la temporada con jugadores que también han rendido: Ayo, Calderón, o sin ir más lejos, el mismo Ibai Aguirre, que comenzó en el equipo C. El entrenador de la Real B no ha podido contar en toda la temporada por lesión con Olasagasti y Orobengoa que partía como el delantero titular, y también perdió pronto a Lebarbier.
La filosofía de trabajo en la cantera va mucho más allá de los resultados del fin de semana. En una entrevista reciente en AS, Borja Viguera, exjugador blanquiazul y actualmente uno de los técnicos de la cantera realista, subrayaba que el objetivo primordial es el desarrollo integral de los jóvenes: “Lo que puedo decir es cómo se vive en Zubieta el fútbol base ahora, la importancia que se le da al jugador como persona. Si llega al Sanse y ojalá al primer equipo bien, pero si no, que se lleve algo de Zubieta para jugar en otro equipo o para su vida".
Por su parte, Jon Ansotegi mantiene un discurso alineado con la identidad del club, priorizando la formación sobre la tabla clasificatoria. El técnico ha reiterado que su labor principal es que los jugadores “ganen en confianza” y se desarrollen para llegar lo mejor posible a las órdenes del entrenador del primer equipo. Para Ansotegi, competir en la Liga Hypermotion ante rivales de entidad es, en sus propias palabras, “un regalo” para el crecimiento de sus futbolistas, ya que les ofrece unos contextos de aprendizaje que no encontrarían en categorías inferiores, forjando su carácter en el fútbol profesional.
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Pese a ese enfoque formativo, la realidad competitiva de los ‘potrillos’ es incuestionable: es un equipo muy difícil de batir de forma holgada. En las 26 jornadas disputadas, apenas han sufrido derrotas por diferencias de muchos goles, manteniéndose siempre vivos en los partidos. Únicamente el Granada (5-2), el Ceuta (1-3) y el Leganés (2-0) han logrado superar a la Real B por esa diferencia exacta, lo que habla de un bloque sólido y rocoso que, independientemente de la juventud de sus piezas, vende carísima su derrota en cualquier campo de la geografía española.
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