El vestuario del Leganés dedicó el triunfo en Ceuta a Paco López
La relación entre el entrenador y la plantilla es excelente. Los jugadores saben de la presión que está sufriendo el técnico. Diawara le dedicó el 0-2 con un sentido abrazo en la banda.
El triunfo ante el Ceuta (1-2) con el que el Leganés rompió su racha negativa de dos derrotas consecutivas (llegaba de caer ante Burgos y Real Sociedad B) fue una victoria dedicada desde el vestuario a Paco López, entrenador de los pepineros y foco de las críticas en estas semanas de aguas revueltas bajando por Butarque. Tal y como viene contando AS, la relación entre el entrenador y el vestuario es excelente y de casi absoluto respaldo mutuo. Y en el cambiador no eran ajenos al momento de presión que vivía Paco. De ahí que lo conseguido en el Alfonso Murube tuviera como valor añadido aupar el apoyo al técnico valenciano.
Un apoyo que se escenificó especialmente cuando el Leganés logró el segundo gol del partido. El tanto de Diawara dejó el duelo encarrilado. El guineano lo aprovechó, además, para dejar claro ese apoyo del vestuario hacia el técnico. El mediocampista se recorrió todo el campo para acabar en el banquillo visitante y abrazar a Paco López en una escena que, después, secundaron varios de sus compañeros. El guiño era evidente. No hay aislamiento de la plantilla al técnico, más bien lo contrario.
“Si fuera al revés, lo sabríais”
“Esa unidad es una de las cosas buenas que tenemos en esta situación. Lo decía antes: si pudierais ver los entrenamientos, sacaríais eso, el compromiso y la implicación que hay. Las ganas de darle la vuelta. Lo único que falta es trasladar lo que hacemos en los entrenamientos al partido. Es difícil. Pero hay que ponerle ese compromiso. Estamos a tiempo de todo, desde el compromiso y la implicación. Si fuese lo contrario, vosotros que tenéis buena información, lo sabríais. Y yo sería incapaz de decir algo que no siento y que no es verdad”, respondía Paco López en la previa de la visita a Ceuta, donde, acabado el partido, el técnico terminó abrazando y felicitando a todos los jugadores uno por uno en la intimidad del cambiador, muestra, de nuevo, de esa unidad.
Una carta, la de la buena relación entre el vestuario y el banquillo, que en el club conocen y esgrimen como uno de los argumentos para justificar su también apoyo a Paco López. Asunto diferente es que, de haber llegado una derrota en el Alfonso Murube, el peso de ese argumento quizá hubiera decrecido para situar al preparador ante un ultimátum el próximo sábado (18:30) contra el Almería en Butarque. Pero esa derrota no ha sucedido. Así que la realidad es que, ahora mismo, Paco López llega al duelo reforzado y con la unión del grupo a su alrededor como un factor clave que, en experiencias pasadas, no tuvo.
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De ahí que en Leganés el discurso del entrenador sea diferente al de aquellas experiencias. De confianza en que, efectivamente, puede darse la vuelta a una situación compleja que tiene, pese al balón de oxígeno logrado en Ceuta, otra prueba de fuego en Butarque, espacio inhóspito donde la plantilla siente más que nunca la presión de la exigencia por ascender sí o sí y ante un rival que llega lanzado y con opciones serías de pelear por el ascenso directo. Un escenario complicado que, dado la vuelta, dibuja una oportunidad de dar un puñetazo en la mesa y buscar un giro de timón ante uno de los cocos de la categoría.
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