El Oviedo vuelve a crecer desde atrás: 235 minutos sin encajar
Leo Román dejó ante el Zaragoza su meta a cero por segunda jornada consecutiva.
Hace 3 jornadas, el Tenerife daba la sorpresa en el Carlos Tartiere con un solitario gol de Melliot a los 35 minutos de juego en un desajuste defensivo de los de Carrión que ya no fueron capaces de darle la vuelta al partido. Aquel tanto del lateral chicharrero incidía en la idea de que al equipo le estaba costando defender con solidez en las últimas fechas, justo cuando el campeonato llegaba a su momento más decisivo. De hecho, el del Tenerife fue el octavo partido de los últimos 9 jugados por los azules en el que Leo Román había recibido al menos un tanto, algo inusual a lo largo de la temporada. Pero ese momento de debilidad se terminó justo ahí.
Porque desde entonces, el meta balear, uno de los mejores esta temporada, no ha recibido ni un tanto más. Acumula 235 minutos sin encajar y la sensación es que el equipo ha vuelto a dar un paso adelante en la defensa.
Ya se vio en Huesca, en el triunfo a domicilio de los de Carrión que sacó al equipo de sus problemas de resultados. Aquella tarde, Luengo y Calvo mantuvieron erguido al equipo desde atrás y Román apareció casi al final para desviar con una mano firme un intento de Juanjo Nieto desde la frontal. La zaga y el portero volvieron a ser decisivos para aquellos tres puntos que lanzaron al equipo cuando este atravesaba su peor momento.
Contra el Zaragoza, más de lo mismo. No es que el equipo aragonés gozara de grandes ocasiones ante Leo Román, pero siempre que tuvo que intervenir la defensa o el portero, lo hicieron con acierto. Oier Luengo fue decisivo en un par de bloqueos cuando los atacantes visitantes se acercaban al gol. Dani Calvo, por su parte, fue un coloso por arriba, especialmente en las acciones a balón parado. A Román no le tocó jugar esta vez el papel de salvador, pero siempre dio tranquilidad, también cuando se le requirió en el inicio de jugada para hacer uso de su juego de pies. El 1-0 con la firma al final de Alemao supone otro paso decisivo hacia el final soñado, con la disputa del playoff de ascenso como objetivo anhelado por todos en la entidad azul. También en una afición que asiste a este final de campeonato con una ilusión que no se recuerda en los últimos años. Hay que recordar que desde que el Oviedo regresó a Segunda División en 2015, el equipo lo ha intentado, pero sin la fortuna de llegar a jugar ni una sola eliminatoria de ascenso desde entonces. Es la gran asignatura pendiente que le queda a los azules.
Calendario exigente
A solo tres jornadas del final de Liga, el Oviedo está en una posición privilegiada para luchar por el playoff. Es quinto, le saca dos puntos al séptimo, ahora el Sporting, y debe cerrar el desenlace de la liga regular con buena nota pues el calendario apenas ofrece un respiro, en especial fuera de casa. Los azules ya trabajan en El Requexón para competir el lunes ante el Espanyol en su estadio, en un duelo de aspirantes al palyoff ya que el ascenso directo les ha quedado demasiado alejado en las últimas semanas. Después, el Oviedo recibirá a un Andorra que podría llegar al Tartiere incluso ya descendido a Primera Federación. El cierre de temporada regular es de aúpa, con la visita a Ipurua ante un Eibar que aún lucha por colarse en los puestos de ascenso directo.