El Leganés y un final de temporada haciendo la goma

Los pepineros, que parecía que, tras ganar al Albacete, afrontaban con optimismo el futuro, miran ahora al duelo ante el Andorra con la angustia de que un tropiezo les podría meter en un serio problema. El calendario es favorable… pero intrincado.

CARLOS DIAZ RECIO
Corresponsal del Leganés
Licenciado en Periodismo en la Universidad Carlos III de Madrid, ha desarrollado su carrera entre la radio deportiva (Cadena SER) y la prensa escrita. Es, desde 2006, corresponsal del Leganés para AS.
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El final de temporada se le está haciendo largo a un Leganés que, tomando prestado el símil ciclista, vive haciendo la goma con el descenso y la salvación. Sobre dos ruedas, hacer la goma es perder progresivamente contacto con un grupo para, después, hacer un esfuerzo y volver a engancharse a él… y repetir poco después el patrón. Un escenario que en este deporte genera desgaste y que, aplicado el símil al Leganés, también es terreno abonado de fatiga.

Los pepineros, que ahora conviven a siete puntos del descenso, miran al tramo final de temporada con un margen leve de tranquilidad por ese colchón, pero también con el temor de que los resultados esfumen la ventaja y obliguen a un sobresfuerzo para certificar la permanencia. Realidad que podría haber sido más amenazante de no mediar resultados favorables de los rivales directos el pasado fin de semana. La derrota del Leganés ante Las Palmas (2-0) podría haber hecho que la salvación se quedara a sólo cinco puntos de distancia. Afortunadamente para los intereses madrileños, los resultados ajenos acompañaron. Ahora deben hacerlo los propios.

Un calendario intrincado

Porque el calendario de Leganés es favorable… pero también caprichoso. Tiene el equipo de Igor Oca seis partidos, de los que cuatro serán en Butarque y dos fuera. Dice la lógica que, ante este escenario, el Lega tiene las de ganar. Además, la salvación esta temporada apunta a que será más benévola que en otros cursos, es decir, que no harán falta sumar los tradicionales 50 puntos para evitar el pozo. El Leganés suma ahora 42. Otro signo de optimismo.

Ocurre que en ese reparto del calendario, un tropiezo madrileño frente al Andorra este fin de semana (domingo, 18:30) podría situar al Leganés ante un panorama complejo. Los dos siguientes partidos son frente a rivales de la zona alta de la tabla. Primero, el Deportivo de la Coruña en Riazor el viernes 1 de mayo, con apenas 4 días para preparar el encuentro. Luego, ante el líder, el Racing, en Butarque el 10 de mayo. No son enemigos que parezcan sencillos.

El Leganés jugará 4 de los 6 partidos que restan de curso en Butarque. AITOR MARTIN

Después de estos dos duelos, el calendario del Leganés es una suerte de batalla constante por la permanencia contra rivales directos. Los madrileños recibirán de nuevo en Butarque al Huesca, se medirán al Cádiz en el Nuevo Mirandilla y, más tarde, cerrarán temporada en Butarque ante el Mirandés. Tres duelos tres que, de pendiendo de cómo se llegue a ese tramo, podrían ser de altísima tensión para todos los implicados.

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De ahí que lo del domingo sea básico para un Leganés que no quiere hacer la goma, que anhela escaparse de una vez por todas, enfilar la recta de la tranquilidad, y dejar la permanencia ya atada, objetivo fundamental, pero menor de esta temporada que arrancó con los pepineros aspirando al ascenso sí o sí, y que verá seguramente como, tras finalizar la próxima jornada, ya es asunto matemáticamente imposible, toda vez que será entonces cuando sea ya imposible, números en la mano, alcanzar los playoff de ascenso.

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