El Ceuta se quitó el freno
Tras semanas más densas, el Ceuta respira tras el triunfo ante el Granada, suma tranquilidad y vuelve a reconocerse en el césped.
El Ceuta firmó ante el Granada una de esas noches que no solo suman tres puntos, sino que dejan un mensaje en el aire. No era una cuestión de urgencia ni de apagar fuegos. La clasificación sigue siendo sólida y el equipo está bien posicionado. Pero sí era una oportunidad para reencontrarse con ciertas sensaciones, para recordar quién es y cómo ha llegado hasta aquí.
Enfrente estaba el Granada, un rival con nombre, con plantilla y con argumentos. Un equipo que no te regala nada y que obliga a competir de verdad. Y el Ceuta respondió desde el fútbol. Durante estas semanas, José Juan Romero no habló de presión ni de necesidad. Habló de disfrutar. De recuperar señas de identidad. De sacudirse el miedo. De que el equipo se había ganado el derecho a jugar con otra cara, con otra energía, después del camino recorrido esta temporada. Ese fue el mensaje. Y sobre el césped se notó. Se vio en la actitud. En el lenguaje corporal. En esas caras menos tensas, más liberadas. El Ceuta volvió a jugar con naturalidad, sin ese punto de contención que había asomado en algunos tramos recientes. No había alarma en los números (una victoria en las últimas cuatro jornadas), pero sí cierto respeto excesivo en el juego. Ante el Granada, el equipo se soltó.
El centro del campo marcó el pulso. Interesante la actuación de Marino, fichaje de perfil bajo, aportando criterio y presencia. Rubén Díez manejó los tiempos con inteligencia. Campaña asumió galones y jerarquía cuando entró. Del sevillano nació el golazo de Kuki. Ahí los buenos se juntaron. Hay pocos equipos en la categoría que puedan juntar tanto fútbol por dentro. Esa es la base del Ceuta. Ese es su motor. Cuando esa zona carbura, el equipo se siente cómodo, domina y transmite seguridad. También hubo que competir sin balón. El Granada apretó en fases del encuentro y obligó a mantenerse firmes. Pedro López debutó en la portería esta temporada y fue creciendo con el paso de los minutos, asentándose y respondiendo cuando el partido lo exigía. El equipo supo sufrir sin descomponerse, otra señal de madurez.
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Nada cambia de forma radical en la tabla, pero sí en la sensación. Treinta y ocho puntos. El objetivo lejos. El descenso a distancia. Y el playoff a solo tres. El Ceuta no vive obsesionado con mirar hacia arriba, pero tampoco renuncia a hacerlo. Se ha ganado el derecho a competir con ambición. La próxima parada será el Córdoba en el Murube (miércoles, 19:00 horas), un rival atrevido, con ritmo y con identidad marcada. Un partido que exigirá lo mismo o más. Pero si el Ceuta mantiene esta versión, la de un equipo que juega con personalidad y sin miedo, seguirá sumando muchos puntos de aquí a junio. Las caras.
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