Aprobados y suspensos de Las Palmas: empate a nada en el Gran Canaria
El grueso error y la expulsión de Horkaš adormecieron un partido aburrido en el que el Mirandés no generó peligro en superioridad numérica.
Dinko Horkaš (39’): Al igual que contra el Albacete le volvieron a coger muy lejos de su portería. Y como resultado una mano infantil en la luna del área y expulsado al filo del descanso. El disparo de Carlos Fernández, que iba a gol, le hizo un efecto extraño, cambió de dirección y el croata buscó rectificar tarde. Directo a la ducha.
Marvin Park: Tuvo tiempo para buscar internadas hasta línea de fondo con la profundidad que le caracteriza, pero pocas o ninguna llegaron a buen puerto. Muy impreciso en los metros finales y sin acierto en los centros laterales. Mal partido.
Sergio Barcia: Ais Reig le pitó un penalti por mano inexistente, que fue corregido por el VAR. Más allá de esa jugada se mostró solvente en los pocos duelos que le planteó el Mirandés.
Mika Mármol: Primera piedra de la salida de balón de Luis García. Poco exigido en defensa y voluntarioso con la pelota. Tuvo una conducción en la primera parte que generó algo de peligro, pero poco más.
Enrique Clemente: Contuvo bien los ataques jabatos por su banda, ayudado primero por Pejiño y luego por Iván Gil cuando Las Palmas se quedó con diez. Al igual que el resto de la defensa, apenas fue exigido por un estéril Mirandés.
Lorenzo Amatucci: Perdió un balón crucial en el devenir del partido. Carlos Fernández aprovechó un error suyo en la medular para disparar y encontrar adelantando a un Horkaš que se autoexpulsó.
Enzo Loiodice: Mal debe estar físicamente Kirian para que no juegue por delante de Loiodice. Poco colmillo a la hora de filtrar pases o de generar peligro en el frente de ataque. Un disparo manso en la recta final fue lo más trascendente del galo.
Manu Fuster (64’): Intrascendente. El valenciano no es capaz de encadenar dos actuaciones determinantes para el juego de la UD Las Palmas. En su descargo hay que decir que la roja de Horkaš cambió el contexto de partido, pero aun así apareció más Viera en sus 40 minutos que Fuster en los 64 que jugó.
Jonathan Viera (40’): El capitán volvía a la titularidad después de sus declaraciones de que llevaba “mal” las suplencias. Tras la roja de Horkaš fue el sacrificado de Luis García, con quien se fundió en un caluroso abrazo. Habrá que ver cómo le sienta.
Pejiño (64’): Desaparecido en combate. El gaditano apenas recibió balones en su costado y centró más su partido en defender el carril izquierdo que en buscarle las cosquillas a Fernando Medrano. Sacrificado por Iván Gil.
Milos Luković (88’): Una isla en ataque. Más allá de dos acciones con poco acierto en la primera parte, el serbio se limitó a comparecer sobre el terreno de juego del Estadio de Gran Canaria. Ni le encontraron ni fue capaz de aparecer. Una vez más. Y ya van varias consecutivas.
También jugaron:
José Antonio Caro (40’): Apenas tuvo trabajo en la portería. Un Mirandés en superioridad no probó a un portero debutante esta temporada en LaLiga Hypermotion. Partido plácido para el andaluz.
Iván Gil (64’): Más implicado en tareas defensivas que en pensar en buscar el 1-0. Las Palmas se limitó a mantenerse cómoda en el 0-0 y Gil lo achacó. Casi sin participación ofensiva del catalán, ahogado por el contexto.
Viti Rozada (64’): Dio piernas y esfuerzos defensivos a los amarillos, pero tampoco se puede rescatar más de un partido complicado para destacar. Su coraje ofreció a Las Palmas alguna recuperación en campo contrario y se complementó bien con Marvin en ataque y en defensa.
Jesé Rodríguez (88’): Entró en la recta final en un contexto de partido de diez jugadores amarillos. Poco o nada pudo hacer el delantero.
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