Racismo

“Cuando reaccionas a un insulto, empiezas a ser el culpable por desgracia”

El canterano de Athletic, Celta y Eibar, Thaylor Lubanzadio, presenta su obra ‘Identidad en juego’. Desde ser sancionado por denunciar un episodio racista hasta colaborar con LaLiga en su concienciación.

Ángel De La Iglesia
redactor de As en la Delegación del País Vasco
Actualizado a

“Eres un cagón. Lo has escuchado y no has hecho nada”. En estos términos se dirigió un futbolista agredido con insultos racistas hacia un colegiado que, lejos de sancionar al infractor, en el acta únicamente cargó contra la víctima. Ocurrió hace nueve años, en un poco trascendental, deportivamente hablando, Real Unión-Atlético Saguntino de la Copa Federación. La verdadera relevancia llegaría en los despachos. Le cayeron cuatro partidos de sanción al denunciante, a causa de su improperio hacia el colectivo arbitral, y ninguno para el agresor. Así, las vejaciones del zaguero visitante, “puto negro” y “negro de mierda”, quedarían impunes. Lo que sentó un precedente único en la lucha antirracista del fútbol español.

Aquella víctima tenía nombre y apellidos: Thaylor Lubanzadio Aldama (Bilbao, 1994). Un futbolista de padre congoleño (aunque nacido en Angola), madre vasca (natural de Llodio) y que fue criado en el distrito bilbaíno de Uribarri. No era el primer episodio de racismo que sufría, pero sí el que más le marcó: “Me llevó a querer aprender más sobre el antirracismo. Muchas personas se pusieron en contacto conmigo, desde políticos o actores hasta activistas, con lo que pude conocer a personas que se dedican exclusivamente al tema”. A día de hoy, es uno de los activistas más reconocidos por LaLiga en la lucha contra el segregacionismo y presenta su primer libro acerca de ello: ‘Identidad en juego’.

Ángel De La Iglesia

En lo futbolístico, Thaylor continúa coleccionando camisetas. Formado en las categorías inferiores del Danok Bat y Celta, el delantero también pasó por los filiales de Eibar y Athletic, antes de hacer un largo recorrido por la antigua Segunda B: Logroñés, el mencionado Real Unión, Caudal Deportivo, Coruxo y Portugalete. Actualmente, su trayectoria le ha llevado hasta Malta, donde cumple su cuarto año. Un fútbol de mucha “transición”, con “menos táctica y control”, pero del que disfruta con la misma pasión: “Aquí es un poco más loco todo. Lo que más se lleva es la rapidez, de finalizar rápido. De momento, me ha ido muy bien. El primer año que llegué gané Liga y Supercopa. Eso me dio caché”. Un palmarés que recientemente ha ampliado al conquistar la Jubilee Cup (Copa Centenario celebrada cada 25 años) con su nuevo equipo, el Valletta CF.

VALLETTA FC

Sin embargo, su mayor trofeo obtenido en tierras maltesas no es aquel que se puede presenciar en una vitrina, sino otro que se contempla a papel. Gracias a las tardes libres que le permitía la rutina del fútbol, Lubanzadio aprovechó su experiencia y conocimiento para dar a luz a un libro autobiográfico que recorre la historia reciente del racismo en el fútbol español, además de reflexionar sobre las agresiones que trascienden del terreno de juego hasta llegar a convertirse en una herida social. “El libro nace por varias cuestiones. Principalmente identitarias y porque he observado que el fútbol español está cambiando. Como persona afrodescendiente, tengo preguntas acerca de mi identidad y creo que tengo conocimiento para hablar a la gente en qué hemos avanzado”, menciona su autor.

Thaylor habla con conocimiento de causa: “El ser negro no te da ese privilegio de poder saber. Tienes también que aprender. La clave es la educación en el antirracismo que he tenido. He intentado juntarme lo máximo posible con las personas adecuadas para aprender sobre ello”. Dicha competencia le ha llevado a compartir mesa redonda con Javier Tebas, presidente de LaLiga, y Elma Saiz, ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones. “Después de jugar tantos años al fútbol en distintas categorías y sabiendo del tema, creo que soy una persona adecuada. Cuentan bastante conmigo y quieren saber mis puntos de vista sobre ciertas cosas”, admite el bilbaíno, cuya opinión fue considerada en la creación de una herramienta que da apoyo al jugador de la liga en caso de sufrir algún tipo de discriminación.

LALIGA

Aunque el propio futbolista observe cómo la tendencia está cambiando, la segregación sigue presente. En todo tipo de clase y condición: “Hace un mes salió una lista que, gracias a la herramienta ‘Mood’ de LaLiga, puede detectar quiénes hacen los insultos y hacia quiénes. Tanto en redes sociales como en persona. Se descubrió que al jugador al que más se le insultó el año pasado fue Lamine Yamal. Ni a Vinicius, ni a Iñaki Williams. Y seguido aparece Brahim Díaz. ¡Nadie se espera que vayan a insultar a Brahim!”.

Los casos más sonados, sin embargo, fueron los de Vinicius y Alejandro Balde. Este último en Getafe. Mientras el brasileño cargaba directamente contra la grada en el momento de ser agredido verbalmente, el catalán optó por denunciarlo ante la prensa y presumir de sus raíces. Una postura distinta a la de Lubanzadio: “Por mucho que quiera dar una imagen de que no le afecta y que está orgulloso de lo que es, está muy bien, pero es una persona joven y no es consciente del todo. Quizá no entienda el significado de recibir esos insultos. Por lo tanto, le va a poder afectar en otro momento”.

“Cada uno tiene su forma de verlo. Vinicius reacciona y yo reaccioné también. Es normal reaccionar ante unos insultos. Aunque cuando lo haces los focos se ponen en ti y es cuando empiezas a ser el culpable, desgraciadamente”, lamenta el delantero, en aquel entonces cedido en el Real Unión. Con su sanción, se despidió del mes de marzo. Fecha clave en un año que le terminaría cerrando las puertas de Ipurua. “No sé si me afectó deportivamente o no. Quién sabe el rendimiento que podría haber dado si ese mes que estoy sancionado lo paso en el verde. Quizá no iba a triunfar en el Eibar, pero si hubiera terminado bien el año, igual me hubiera abierto las puertas en otros muchos sitios”.

CAPTURA SPORT

Más tarde se reencontraría con Lezama. Su primera vez. En un derbi formativo entre los infantiles del Danok Bat y el Athletic, el joven Thaylor tuvo un encontronazo con otro canterano rojiblanco fruto de la propia porfía por hacerse con un balón. Tras un pequeño intercambio de pareceres, la cosa no fue a mayores, hasta que la grada quedó enmudecida con un “cállate, puto mono”. Insulto originado por una madre de un jugador. “En ese momento no eres consciente. Tú te empiezas a preguntar cosas, pero no llegas a tener respuestas. A medida que vas creciendo, te empiezas a dar cuenta. Era la primera vez que me llamaban puto mono y en realidad no sabía por qué. No entiendo por qué me está insultando. Para mí no tenía ningún contexto. A partir de eso empecé a descubrir el racismo”, relata el ahora activista.

Una vez finalizada la carrera, su próximo reto se encuentra en los despachos. Allí donde las personas afrodescendientes brillan por su ausencia. “Yo miro hacia arriba y no veo a nadie. Me duele. Si no hay nadie, podemos pensar que es porque no se puede, pero yo sé que soy capaz y esa es mi meta. Que la gente joven que pueda venir detrás de mí pueda ver a gente como ellos en un puesto de poder”, anuncia el futbolista, que recién acaba de superar la treintena de edad. Su deseo, relevar a Mikel González en la secretaría técnica rojiblanca: “Lo primero que tengo en mente es ser director deportivo. Me sacaré el título y, a partir de ahí, iré creciendo para poder llegar a lo más alto posible. El sueño de todo bilbaíno siempre es trabajar en el Athletic. Ser su director deportivo, o presidente de algún club, sería la leche”.

Desde su segundo episodio, Lubazandio siempre ha tenido claro que su labor iba más allá del verde. Tal y como es la de Lilian Thuram, campeón mundial con Francia y uno de los exjugadores más reconocidos por su compromiso social contra la discriminación. Algo “más que un referente” para el de Uribarri: “No sé cómo denominarlo. Todos los adjetivos se quedan cortos. Tras haberse retirado, podría haberse olvidado de todo y ahí sigue luchando por nosotros, por su gente, por él, y porque los jóvenes tengan un futuro mejor. En el mundo del antirracismo es una persona que habla claro, que denuncia cuando tiene que hacerlo, que da la cara, que hace conferencias, da charlas… Ayuda a la gente y, sobre todo, educa sobre el tema. Eso es lo que quiero hacer yo también”.

Ángel De La Iglesia

Al igual que Thuram fue su modelo a seguir en el mundo del activismo, Alberto Edjogo-Owono lo ha sido en la narrativa. “En el periodismo deportivo solo tenemos una imagen afrodescendiente en televisión; luego sí que puede haber colaboradores esporádicos, pero Alberto se ha estabilizado ahí y a día de hoy es la imagen del fútbol español. Abre el camino a muchísima gente que quiera seguir esa vía del periodismo”, expone Thaylor, agradecido por su ayuda. Gracias a los consejos del actual comentarista de DAZN y autor de ‘Indomable: cuadernos del fútbol africano’, ‘Identidad en juego’ se presenta como una de las obras literarias más reveladoras del racismo en el fútbol español.

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Lubanzadio no es un autor de best-sellers ni pretende serlo. Solo quiere hacer llegar su mensaje y que todas las personas no blancas, afrodescendientes, jóvenes y madres que tienen hijos mestizos puedan sentirse nutridas de su relato. En cuanto el calendario futbolístico se lo permita, ofrecerá más presentaciones a lo largo del estado, con el fin de seguir concienciando a las generaciones venideras. Su historia no trata de señalar, pero sí de incomodar, al menos lo suficiente como para provocar una reflexión honesta y necesaria. En un fútbol que durante décadas ha mirado a otro lado, Thaylor ha entendido que el silencio también es una forma de violencia. Por ello, reacciona con su voz, pero sin poner en juego su identidad.

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