Athletic ATH
2
O. Sancet 2', Guruzeta 27'
Sp. Portugal SPL
3
Ousmane Diomande 11', Trincão 61', Alisson Santos 93'
Finalizado
Athletic-Sporting de Portugal

¡Qué bonito fue mientras duró!

El Athletic se adelanta dos veces en su ímpetu por ir al playoff, pero la lesión de Sancet y un penalti no pitado a Selton le matan ante un sólido Sporting de Portugal.

Coordinador en la delegación de País Vasco de Diario AS desde 2017. En 2008 entró en Diario AS como redactor de polideportivo y desde entonces es su casa. Le gusta tocar todos los palos, pero ahora está más centrado en realizar las crónicas del Athletic y el Bilbao Basket. Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Deusto.
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La Champions es huraña en Bilbao, sólo se deja abrazar el mínimo instante, se escurre como una anguila. Los dieciseisavos siguen siendo una quimera para el Athletic. Los leones lo tenían en la mano, pero no pudieron pelear contra tantas adversidades. Acabó Valverde con chavales poco acostumbrados a estos duelos gigantes, con Hierro, Selton, Serrano, Vesga, Rego... y los cracks en la grada o la ducha. Se adelantó su equipo dos veces ante el Sporting de Portugal, pero terminó claudicando y cierra de forma muy digna la gran competición continental, la muerte fue con las botas puestas. En todas las jornadas ha tenido bajas claves y se despide con la cabeza alta, luchando hasta el descuento de la octava y última cita.

Con media plantilla tachada por el infortunio, hizo un primer tiempo sobresaliente, pero la lesión de Sancet le dejó KO. Y un penalti no pitado a Selton ya fue el acabose. Los verdiblancos, sin hacer un partido colosal, se llevaron el primer triunfo en España y el premio del Top-8. Todo estaba preparado para la gesta, hasta la segunda mejor entrada de la historia: 52.065 espectadores, a 49 de aquella multitud ante el Rangers el año pasado. Eso sí, se escucharon desde la Grada de Animación gritos de 'Uriarte kanpora’ ('Fuera Uriarte’). Había mil cábalas en una noche de todo o nada, y se ahuyentaban simplemente con la victoria. No hubo manera. Ha sido duro, exigente, un trayecto ante ocho equipos de los cuales siete han pasado de ronda, todos menos el Slavia. Se le ha podido competir, está ahí hasta el último minuto y en ese sentido, misión cumplida. Ahora, a recuperar personal. Si se ha comportado así ante tantos mastodontes, debe pensar que puede tutear a cualquiera en España.

La noche de Champions era de aquellas en las que el torneo se rotulaba de otra manera, Copa de Europa. Una jornada sobrealimentada primorosamente con 16 partidos jugados simultáneamente. Una bendición de las que ya casi es imposible disfrutar. Y el Athletic, que para eso somos de Bilbao, oye Patxi, quiso destacar siendo el primero en descorchar la velada multipantalla. Salió con su furia habitual y en una acción atropellada, con varias paredes y un balón suelto que intentaba filtrar Rego y dio en un rival, la llevó a la red Sancet como él sabe, dando un mordisco sin pensar. Cómo se nota cuando el 8 está con chispa, cuando roba, conduce y define. La caldera de San Mamés sacó toda su dinamita de animosidad.

Era el justo premio a una serie de robos de los leones en zonas adelantadas. El comienzo soñado, todo salía a pedir de boca. Fueron estirando ese buen inicio, pero los homónimos portugueses, los leões, les empezaron a lanzar destellos con su bólido desde atrás. Y uno les cegó. Así es, la alegría duró lo que duran dos peces de hielo en un wiskhy on the rocks que diría Sabina. Como en Sevilla. El empate llegó en un pestañeo posterior a ese 1-0. Lo facturó el cuadro visitante a través de un córner rematado por Diomande, un Mazinger Z tremendo que se elevó entre Guruzeta y Yuri. Ni le estorbaron y ese fue el único tachón que se les puede reprochar en toda la primera parte. Primer tanto en el torneo para el costamarfileño. El mazazo traía un regalo envenenado: los resultados en otros campos dejaban de forma transitoria a los vascos en el puesto 25, esto es, fuera del torneo.

El Athletic acusó el golpe. El Sporting, un conjunto muy bien organizado, se hizo con las riendas, bajó el ritmo. Pero el cuadro rojiblanco dejó de ser cenagoso, era solo un paréntesis antes de encender de nuevo a la grada. La segunda ventaja nació de la fe de Guruzeta, abrazado a partir de esa acción como máximo artillero del Athletic en la historia de la Copa de Europa en compañía de Artetxe, que no es moco de pavo. Reis acababa de ingresar en el verde, en lugar de un Inácio que sufrió un problema muscular, y estaba destensado, justo lo contrario que un Guru en permanente alerta, un charrán en el área y alrededores. Le robó la cartera al defensa verdiblanco en una de esas acciones que los árbitros casi siempre catalogan como falta. Pero ya está bien de tanta blandura, fue una pugna férrea y noble. El ariete se marchó hacia la meta de Rui Silva y envió el balón al poste. La madera no le extinguió su convicción, duplicó su creencia, ya que persiguió el rechace como una fiera y abrochó el 2-1 con enorme solvencia. Nuevo cambio de escenario: el Athletic daba un salto gigantesco y se ponía decimoctavo, con Dortmund, un reciente conocido, o Juventus, un viejo enemigo en aquella maldita final de la UEFA, como candidatos en la siguiente pantalla.

Las cámaras enfocaban al palco de los ausentes y con aquello que abarcaban se podía hacer un once estelar: Laporte, Vivian, Jauregizar, Nico... Mejor ni pensarlo y no lamentarse. A los rojiblancos les faltaba pausa, pero hasta ese defecto era una bendición porque su ímpetu les llevaba a acumular acercamientos al área rival. Bendito desenfreno, aunque sacó poco rédito a los robos altos. Rego se puso el pasamontañas y coleccionó saqueos continuos con la pelota, protegió las espaldas de un gran Galarreta. El palique entre ambos fue gloria bendita. Este último fue precisamente el que destapó el segundo tiempo con un tiro lejano. Fue el preludio de momentos trepidantes llenos de noticias. Un aficionado luso sufrió una indisposición y la grada se alarmó, aunque, por suerte, no resultó nada grave. Sí dejó una honda inquietud un problema muscular de Sancet, que le retiró del choque. Una faena muy gorda, porque estaba en su mejor versión.

Su ausencia se notó porque estaba estirando al equipo y sin él, éste se arrugó, se hundió demasiado, le faltaba el turbo. No desaprovechó la ocasión el Sporting, con una buena combinación que culminó Trincão. Valverde estaba obligado a buscar algo que despertase la ilusión, el apetito por el playoff. Había que remover la alineación. Y puso a Selton, un futbolista distinto como dice el técnico, para tener posesión y fantasear. Lo primero que hizo la última joya de Lezama fue provocar un penalti de Hjulmand que el árbitro desatendió con una miopía galopante. Luego se pusieron a prueba los corazones de la Catedral con un gol anulado a Luis Suárez por fuera de juego. Noche de transistores. El cuadro rojiblanco estaba fuera y un gol del Madrid ante el Benfica de Mou, por poner un ejemplo, le metía. O, para no depender de la lejanía, le mantenía con vida ganar a los lisboetas. El Txingurri se desesperaba y mudó todo el frente de ataque. Acabó con una alineación de circunstancias.

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El sobresalto volvió a hacer escala en San Mamés con un penalti inventado por el árbitro alemán Zwayer. Un balón que despejó con limpieza Adama, sólo quiso ver la acción posterior, un golpe al pie de Catamo. Le sacó los colores el VAR. El Athletic acabó jugando con el corazón, pero las ideas y el motor eran lisboetas. Los leones se volcaron hasta el final y en un córner que tenía pinta de ser el último cartucho, hasta Simón preguntó con la mirada si subía a buscar la épica, aunque no se entiende que no aprobaran la moción. No hubo remate y de un posible 3-2 se pasó al 2-3 de Santos en un contragolpe inmediatamente posterior. Le pilló el Sporting al cuadro vasco en la vuelta, completamente volcado y desorganizado. Llevó el desencanto a la grada. Guinda cruel. Al final, esto se cierra con el puesto 29, con siete participantes por abajo. ¡Qué bonito ha sido mientras duró! Digno comportamiento del Athletic, que se ha topado con la dura realidad de un torneo que desgasta, estresa y no perdona. El evento que todos ansían, el más grande del planeta. Hasta luego, Champions, no tardes otros diez años en volver a la ciudad del Guggenheim.

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Athletic
Sp. Portugal

Cambios

Matheus Reis (25', Gonçalo Inácio), Alex Berenguer (49', Oihan Sancet), Pote (53', Daniel Bragança), Eduardo Quaresma (53', Ousmane Diomande), Hidemasa Morita (53', João Simões), Mikel Vesga (65', Íñigo Ruíz de Galarreta), Selton Sánchez (65', Unai Gómez), Asier Hierro (80', Gorka Guruzeta), Nico Serrano (80', Robert Navarro), Alisson Santos (86', Trincão)

Goles

1-0, 2': O. Sancet, 1-1, 11': Ousmane Diomande, 2-1, 27': Guruzeta, 2-2, 61': Trincão, 2-3, 93': Alisson Santos

Tarjetas

Arbitro: Felix Zwayer
Arbitro VAR: Bastian Dankert, Pascal Müller
Matheus Reis (28',Amarilla), Unai Gómez (33',Amarilla), Maximiliano Araujo (38',Amarilla), Guruzeta (43',Amarilla), João Simões (48',Amarilla), Pedro Goncalves (54',Amarilla), Aitor Paredes (74',Amarilla), Vesga (81',Amarilla), Eduardo Quaresma (85',Amarilla)

Clasificación
Clasificación PT PJ PG PE PP
27 9 8 3 0 5
28 8 8 2 2 4
29 8 8 2 2 4
30 8 8 2 2 4
31 8 8 2 2 4
Clasificación PT PJ PG PE PP
5 16 8 5 1 2
6 16 8 5 1 2
7 16 8 5 1 2
8 16 8 5 1 2
9 15 8 5 0 3
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