Vinicius, giro de 180º
Recupera su mejor versión y encandila al Bernabéu, 147 días después de su polémico cambio en el Clásico. Lleva diez goles en sus últimos once partidos. En este periodo, marca cada 95′.
Del Clásico al derbi. De la ruptura a la comunión. De los pitos a la renovación. Así han sido los últimos cinco meses de Vinicius con el Real Madrid. Un vaivén de sensaciones. Un estado de ánimo primero declinante y luego, fulgurante. Del día que, sustituido, comenzó a fracturarse su relación con el Bernabéu al día que, también sustituido, el madridismo le despidió con una cerrada ovación. Del Barça al Atleti, la temporada de Vinicius ha dado un giro de 180 grados. Y Vini vuelve a ser el jugador determinante que era.
Rayo, Real Sociedad, Benfica, City, Atlético… Partidos encaminados o resueltos por la magia, el talento y el acierto del brasileño. Poco más de mes y medio en modo The Best, en modo Balón de Oro. Diez goles en once partidos. Y una última semana para enmarcar con sendos dobletes al City y al Atlético. En el mejor escaparate posible, la Champions, y en uno de los partidos más importantes del año para el Madrid y el madridismo. Una afición de la que se siente parte. “Soy un madridista muy feliz hoy por la victoria, por los goles, y porque la afición puede disfrutar bastante porque es un derbi y siempre gana el Madrid”.
Una conexión con la grada recuperada. Reparada. Porque hubo momentos de divorcio. Con raíz en el Clásico, cuando Xabi Alonso lo sustituyó en el minuto 72 y, mientras marchaba iracundo directamente al túnel de vestuarios, las cámaras le captaron pronunciar aquellas palabras que encendieron las alarmas. “¡Yo me voy del equipo!”, repetía. Era la séptima vez que Xabi lo cambiaba. Una circunstancia a la que se añadían tres suplencias. El Bernabéu fue primero mayormente indulgente tras el desaire a su entrenador, pero los pitos fueron in crescendo y, cuando se desató la marejada, Vini se convirtió en uno de los principales señalados. Y esa discordia infundió el temor a una marcha de Vinicius cuando su vínculo con el Madrid entra en un momento decisivo: su contrato vence en junio de 2027 y, aunque la intención por ambas partes siempre ha sido clara de renovar ese acuerdo, acechaba el riesgo de una venta este próximo verano o una salida gratis.
Los decibelios subieron en el Bernabéu en un partido que se convirtió en un plebiscito tras el cambio de entrenador. Pero fue también ese volantazo en el banquillo lo que auspició que Vinicius le diera la vuelta a la situación. Arbeloa mostró una total confianza en el carioca desde el primer día. “Es una suerte contar con él porque es uno de los futbolistas más desequilibrantes del mundo y querido por la afición. Todos vimos el partido del domingo y ese es el Vini que queremos: que disfruta, baila, juega y es capaz de desequilibrar un Clásico y marcar diferencias. Es lo único que me preocupa y que quiero ver en él”, decía en su atípica presentación. Se refería el nuevo técnico a la final de la Supercopa, el canto del cisne de Vinicius con Xabi. Un partido en el que el brasileño rompió una sequía de tres meses sin marcar. No disipó el debate, pero fue un primer paso de lo que ha venido después.
En racha
Marcó también al Mónaco y desde que empezó febrero casi no ha parado. Esos diez goles en once partidos. Ha marcado o asistido en los cuatro partidos de las eliminatorias de Champions. Fue determinante ante el Benfica y un ciclón en el Etihad. Un cambio radical: el punto de partida eran apenas siete goles en cuatro meses y medio de competición. Un bagaje escuálido para un futbolista que había rebasado la barrera de los 20 goles en las últimas cuatro temporadas. Un listón que hace dos meses parecía inalcanzable y que ahora se ve factible. Lleva 17 goles a razón de un tanto cada 201,5 minutos. Un ritmo parejo al de la campaña pasada (marcaba cada 198,7 minutos), pero que se ha disparado en los últimos once encuentros que ha jugado (se perdió por sanción la visita del Madrid a Mestalla), con un promedio de un gol cada 95,5 minutos. En la primera mitad de esta temporada, con Xabi, le costaba 336,8 minutos hacer gol. “Cuando llega este momento de la temporada no sé qué pasa conmigo, que siempre mejoro, siempre marco goles”, afirmaba Vinicius tras sus dos goles en el derbi. Un doblete con dedicatoria: “El presi siempre me dice que tengo que marcar dos goles y marco estos dos goles para él”.
Tras el partido recababa elogios. De su entrenador: “Otro partidazo más. Otra demostración de talento, de valentía, de no tener miedo. De fallar y volver a intentarlo. Es una suerte tremenda tenerle. Por su implicación, su talento, sus ganas de tirar del equipo. No sé si es el mejor momento de su carrera, pero poco le faltará”, comentaba Arbeloa. Y de compañeros como Bellingham. “Vini es un ejemplo de cómo recuperarse de un momento difícil”, despachaba el inglés.
Pero el mayor reconocimiento se lo llevó de su afición. Una hinchada que disfruta con el renacido Vini. Que ha olvidado los pitos y ha vuelto a desplegar sus mejores aplausos. Y lo que antes era una preocupación, su renovación con el Madrid, ahora vuelve a ser una imperiosa necesidad. El mejor Vinicius ha vuelto.
La gran figura de Brasil
Brasil, y Ancelotti, fueron el bálsamo de Vinicius en los momentos difíciles del otoño. El madridista es el líder de la pentacampeona del mundo, que afronta en este parón los dos últimos test antes del Mundial. El jueves 26 se medirá con Francia en Boston y el martes 31 hará lo propio con la Croacia de Modric en Orlando. Vinicius es la gran figura de Brasil.
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