Simeone, en un brete
El nivel de Sorloth pide más minutos. Baena asiste. Lookman sigue marcando, Griezmann está fino, Cardoso crece, Ruggeri se asienta... No entran todos.
El Atlético se reencontró con una victoria balsámica que, además, aleja al Betis como esa amenaza lejana a lo que sería imperdonable: perder los puestos Champions. Cumplido el objetivo mínimo, que ahora aventaja en seis puntos, la ilusión está entresemana. En la Copa, a dos partidos de poder levantar el título. Y en la máxima competición continental, donde el martes se dirimirá qué equipo está en octavos.
Y Simeone tiene que exprimir a su plantilla. Porque apenas hay descanso entre partidos. En las últimas cuatro jornadas de Liga no tuvo 72 horas desde el final del encuentro anterior (se cortará la racha la próxima semana en Oviedo). Y el Metropolitano vuelve a abrir sus puertas 67 horas y 45 minutos después de cerrarlas. El calendario infernal aprieta. Y también la competencia interna. El Atlético tiene que ganar al Brujas y se acoge a su fortaleza como local. Y la victoria contra el Espanyol deja también a jugadores que aprietan por ganarse la titularidad frente a los belgas.
Caso de Sorloth. El noruego hizo dos goles, participó en otro y pudo hacerlo en dos más, con su remate al palo y la asistencia para que a Almada le sacasen el gol bajo palos. Pero, sobre todo, se le vio activo y metido en el partido. En la presión y en la recepción de balones de espaldas. Sorloth, que ya ha superado a Suárez en goles en el Atlético, ha perdido el sitio en esos partidos intersemanales que concentran la ilusión de la afición y los propios futbolistas. Pero es el máximo goleador rojiblanco de 2026 y puede presentar batalla al propio Julián Alvarez. Lookman, por su parte, suma y sigue. Cuatro dianas y dos asistencias en seis partidos como colchonero. Aunque Simeone le pide más. “Sobre todo aporta goles. En principio más goles que juego. Puede crecer en el juego y en el trabajo defensivo, le necesitamos en esa faceta que se adapte a lo que el equipo trabaja y le veo con ilusión y ganas de mejorar”, decía el Cholo.
Pero, a un jugador de tales cifras, es difícil pensar en sentarle. Y Griezmann está muy fino. Aunque no pudo resolver la jugada del primer gol del Espanyol, tiene esa velocidad de mente y piernas que le hace diferencial. Nadie lee los espacios como él. Se acerca al medio y combina, dirige y manda. Como Baena cuando tiene el día inspirado. Su asistencia a Giuliano la tienen muy pocos. El argentino es uno de los pocos indiscutibles. Mucho jugador de ataque al que buscar el hueco. No entran todos. Aunque el técnico probó una variante, el andaluz en el medio junto a Cardoso y con Griezmann colaborando. Una sala de máquinas para mandar con balón. ¿Se atreverá a utilizarlo contra un Brujas con esas transiciones? Eso sí, con la entrada segura de Koke, aunque el estadounidense fue de menos a más.
Esa zona ancha del campo está influida también por la presencia de Llorente como medio o lateral. Con Nahuel Molina a la espera. Si el madrileño juega junto a Koke para cubrir la ausencia de Barrios, al argentino le tocará ser de la partida. Lo que es intocable es el resto de la defensa. Pubill y Hancko como dupla atrás. Inamovible, irrompible. El equipo encaja mucho, pero no por su culpa. Y eso le ha dado confianza a Ruggeri como único lateral zurdo. Hasta convertirse en un jugador importante y que aporta. Dos asistencias contra el Espanyol, que pudieron ser tres si el palo no repele el remate de Sorloth. El jugador con más pases de gol del equipo en el año 2026, un total de cuatro. Una parte del campo clara. La otra a resolver. Sorloth, Julián, Griezmann, Lookman, Giuliano, Baena, Koke, Cardoso, Llorente... Y seis huecos. El puzle a resolver por Simeone.
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