Mendieta: “No creo que a Xabi Alonso se le haya dado el tiempo que necesitaba”
El ex centrocampista del Barcelona y del Valencia habló en exclusiva con AS USA sobre diversos temas.
Gaizka Mendieta es un hombre que sabe lo que le gusta, y un hombre indudablemente feliz. Sentado bajo esa maraña de pelo rubio con la que flotó durante tantos años por la Primera División española, es la música la que sigue manteniendo viva su chispa ahora que el fútbol ha pasado a un segundo plano.
“En cuanto tuve algo de dinero me compré mis primeros discos”, recuerda. “Puedo decir que he escuchado música toda mi vida”. El excentrocampista, de 51 años, ganó títulos en España y en Inglaterra, y un talento descomunal le permitió disputar 40 partidos con la selección. Pero cuando el fútbol terminó, un breve intento de trabajar entre bambalinas fue suficiente para apartarse. “Tengo mi licencia, la saqué simplemente porque quería aprender. Pero cuando la obtuve, me di cuenta de que no era para mí”.
Así que volvió a la música. Gasteiz Gang, el grupo en el que Mendieta ha actuado como DJ, incluso le llevó a pinchar en una final de Champions. “La música sirve para todo”, dice. “A veces para motivarte, a veces para relajarte, a veces para desconectar, para ir a conciertos”.
“Como jugador me gustaba hacer cosas distintas para escapar de la presión diaria del fútbol”, explica, con la música como vía principal de escape. “Vives casi 24 horas al día como futbolista. Pensaba que era importante tener cosas fuera del fútbol. La música siempre formó parte de mi vida, y aún lo hace. Sigo comprando discos”.
“Cuando fui a Inglaterra había tiendas de discos por todas partes, era fantástico”
La música estadounidense y británica ya le interesaba cuando Mendieta se marchó al Middlesbrough para jugar en la Premier League, y para él Inglaterra fue “un paraíso”, pero no solo por el fútbol. “Cuando llegué a Inglaterra había tiendas de discos por todas partes, conciertos cada día. Era fantástico”.
El fútbol, parece, fue un canal para descubrir cosas nuevas: “jugar en distintos países amplía tu gusto y te expone a diferentes estilos”, aunque jugar al fútbol también era “fantástico para viajar y descubrir nuevas bandas y nueva música”.
Alejarse del ritmo frenético es ahora un tema recurrente para Mendieta, que sigue siendo lo bastante inteligente como para saber cuándo apartarse. “Entrenador, no”, responde cuando me acerco a la inevitable pregunta de por qué nunca dio el paso que tantos compatriotas suyos sí dieron.
Seguro y firme, con ese gesto de negación que deja claro que no soy el primero en preguntarlo. La primera voz que lo hizo fue la suya propia. Gaizka ha vivido lo suficiente como para saberlo: “No creo que pudiera tener esa pasión, esa motivación. Y luego tienes que tener esa resiliencia con los jugadores. No son un grupo fácil”.
Pero, por encima de todo, el ciclo interminable de ganar ya no le atrae: “Tienes que ganar, eso es lo primero. En ciertos sitios tienes que ganar con un estilo determinado. Y luego tienes que lidiar con los jugadores y mantener a todos contentos. Dependiendo del tipo de club y del nivel de los jugadores, necesitas ciertas habilidades para estar a su altura”.
“Y no es solo el equipo. Los entrenadores tienen que lidiar con tantas cosas cada día… No te imaginas todo lo que tienen que hacer y con lo que tienen que convivir. No es solo pensar en qué entrenamos mañana o cómo jugamos el fin de semana. Los jugadores son seres humanos, con familias y problemas. También los presidentes y las juntas. Hay muchísimas cosas con las que los entrenadores lidian a diario. Cuando vi eso, entendí que no estaba preparado para hacer los sacrificios necesarios para ser un buen entrenador”.
“No hay libro porque no se puede contar toda la verdad”
Cuando esa presión era un requisito diario para ser uno de los mejores jugadores del mundo, solo había una solución: “Podía escuchar música clásica o heavy metal, no tengo problema. Es diferente cuando quieres conseguir algo”. Antes de los partidos, Mendieta usaba la música para motivarse; ahora la usa para relajarse: “tener música de fondo” es lo que desea. “Puedo escuchar casi cualquier cosa”.
Y yo podría escuchar a Gaizka hablar de fútbol, música o de su desayuno. Durante horas. Quiero un libro sobre su vida. Escrito en poesía. “No hay libro”, me dice. Perfecto. “Porque no se puede contar toda la verdad”. Alzo las cejas y él lo nota: “Si te soy sincero”, se echa hacia atrás, “en cierto modo me gustaría, porque dejaría un legado para todos, incluso para mi familia y amigos, para que vean y entiendan cosas que no saben; es difícil que lo sepan todo”.
“Pero cuando empecé a hablar de ciertas cosas”, ahora se inclina hacia delante, “era: no puedes decir esto, no puedes nombrar a esta persona, a aquella persona. Así que ya no estás contando toda la historia. No digo que no lo vaya a hacer, pero es difícil no contarlo todo. Quizá dentro de unos años me dé igual. Pero ahora mismo no va a pasar”. Pues eso.
“Es más por antiguos compañeros y colegas”, aclara. “Todos sabemos que a veces tienes que vender cosas que realmente no ocurrieron. No juzgo a nadie, pero si hago el mío, querría que fuera la verdad completa”.
“No puedes esperar que Vinicius, Mbappé y Bellingham presionen 90 minutos”
La última vez que hablamos, Xabi Alonso estaba cerca de salir del Real Madrid. Mendieta acertó cuando dijo: “No creo que vayamos a ver el equipo que Xabi Alonso quiere”. Y no lo vimos. “No lo hemos visto en el Madrid con ningún entrenador”, añadió. ¿Sigue pensando lo mismo?
“Dije que el Madrid no jugaría al estilo de Xabi porque no tiene esos jugadores. No son de ese tipo. No puedes esperar que Vinicius, Mbappé y Bellingham presionen 90 minutos, 80, 70; de repente tienes cuatro o cinco jugadores que no hacen lo que Xabi hacía en el Leverkusen, con un perfil distinto. Es simplemente otra plantilla. Nunca hemos visto al Madrid jugar así”.
Con Arbeloa, el Madrid quizá haya girado una esquina, pero sigue conduciendo el mismo coche. Gaizka, sin embargo, ve pasos positivos y, como él prioriza, jugadores felices: “Cambió la narrativa de inmediato: dijo ‘quiero que mis jugadores ataquen. Quiero que mis jugadores se diviertan’. Quería meterse en sus cabezas y motivarlos”.
“Es simplemente otro tipo de gestión de jugadores. Los buenos entrenadores, o los grandes entrenadores, convencen a los jugadores para hacer lo que quieren de una forma en la que hay compromiso. No puedes esperar que los jugadores hagan todo lo que quieres si no está en su naturaleza, y tú también tienes que dar algo”.
El despido de Alonso: “injusto”, pero “cuestión de tiempo”
“Por eso es tan difícil gestionar estos grandes clubes”, responde cuando le pregunto si entrenar a la élite es más gestionar egos que tener capacidad táctica. “No se trata de sistemas ni de preparación física. Hoy en día muchos entrenadores pueden hacer eso hasta cierto punto. Se trata de cómo consigues que los jugadores hagan lo que quieres y mantenerlos motivados durante toda la temporada. Ese es otro reto para los entrenadores de grandes clubes”.
Xabi Alonso dio el salto a la élite en el Bayer Leverkusen, pero la dificultad se multiplicó cuando las negociaciones con el Real Madrid se cerraron y se convirtió en su nuevo entrenador. 24 victorias en 34 partidos no fueron suficientes para mantener el puesto, y las derrotas importantes siguieron llegando. Mendieta califica su despido como “injusto”, aunque añade que no está seguro de “si esa palabra puede usarse en el fútbol”.
“Pero no creo que le dieran el tiempo que necesitaba. No le dieron lo que realmente pidió. Obviamente depende de él aceptar o no, cuando empezó, las exigencias de no querer ir al Mundial de Clubes, necesitar un mediocentro, un central, un pivote, defensas… Todas las peticiones que tuvo, supongo, durante las primeras negociaciones con el Madrid, no las obtuvo. Simplemente siguió adelante e hizo lo que pudo”.
Habiendo jugado en el Barcelona, Mendieta sabe lo que es estar en una de las dos grandes instituciones del país. “Difícil” es la palabra que usa para describir la dinámica del Real Madrid y sus exigencias, pero “simplemente tienes que adaptarte”.
“Ahora parece que era cuestión de tiempo que no fuera a durar mucho y que saldría del Real Madrid antes de que acabara la temporada”.
Y con eso se acerca la hora límite de disponibilidad de Gaizka. Un hombre ocupado, con mil frentes abiertos, que sigue disfrutando de su vida entre fútbol, música y tranquilidad. Algún día conoceremos las historias que guarda en ese libro que existe en un estado de superposición, aunque esa será otra historia. Sus gustos musicales, sin embargo, no están ocultos. “Puedo escuchar casi de todo. Excepto reguetón. Eso no es para mí”.
Esta entrevista se realizó gracias a BetBrothers.es.
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