Mastantuono, dos partidos de sanción
Competición le castiga con la mínima, dentro del arco de una ‘desconsideración’. El acta recoge que dijo “vaya vergüenza, vaya p... vergüenza”. No jugará ante Celta y Elche
Dos partidos de sanción para Mastantuono. Ya es oficial. Esa es su sanción por aquel “vaya vergüenza, vaya p... vergüenza”, la noche ante el Getafe. Un suceso que a nivel de reglamento se cataloga como una ‘desconsideración’. A partir de ahí, modus operandi habitual: castigo mínimo, dentro del arco. Dos partidos. No jugará ante el Celta y tampoco estará contra el Elche. Por tanto, no volverá a jugar en Liga hasta el derbi; el 22 de marzo. Sólo podrá disputar tres partidos más en todo el mes (los dos del City y el Atlético). Esta es la conclusión.
Disciplina no ha atendido las alegaciones del Real Madrid y ha decidido sancionar, en virtud del artículo 124 del Código Disciplinario. “Dirigirse al árbitro en términos o con actitudes de menosprecio o desconsideración, siempre que la acción no constituya falta más grave, se sancionará con suspensión de dos a tres partidos o por tiempo de hasta un mes”. De ahí, la mínima: dos.
Mastantuono lo niega
Desde el vestuario se transmite la disconformidad con el acta: “Esas palabras son una expresión española que él no utiliza; no encaja”. Eso se transmite. Nadie niega que las palabras utilizadas pudiesen seguir encajando en una ‘desconsideración’, pero hay recelo de que fuesen esas exactamente. Muñiz Ruiz dice haberlo escuchado y no sólo eso, sino que sucedió hasta en dos ocasiones. Y a falta de pruebas, impera su palabra. Los árbitros tienen ‘presunción de veracidad’.
Defensa...
En su réplica, el Real Madrid alegaba que las imágenes no demuestran que Mastantuono se dirigiese al árbitro. Aparecen defensas como “el árbitro no mantiene interacción frontal con el jugador” o “tampoco se aprecia gesto de señalamiento, ni actitud corporal inequívocamente confrontativa”. Disciplina ha rechazado el recurso, entendiendo que más allá de que Mastantuono y Muñiz Ruiz no se estuviesen mirando directamente en el momento de la ‘desconsideración’, es evidente que esta iba dirigida hacia el árbitro.
...y desestimación
“El colegiado se encontraba en una posición de proximidad respecto del jugador en el momento de los hechos, disfrutando así de ese privilegiado prisma de inmediación que le permite percibir de forma directa las expresiones verbales proferidas. La inmediación constituye un elemento esencial en la valoración de este tipo de comportamientos, pues quien dirige el encuentro desde el terreno de juego es el único que puede captar con plenitud el contexto, el tono y la intencionalidad de las expresiones vertidas”, responde Disciplina en su escrito.
“Las alegaciones del club no acreditan de forma inequívoca que tales expresiones no fueran pronunciadas, ni que el árbitro incurriera en una percepción errónea, clara y patente de los hechos. Se limitan a ofrecer una versión alternativa de lo sucedido, sustentada en una valoración distinta de las imágenes, lo que resulta insuficiente para quebrar la presunción de veracidad que, como anteriormente se señalaba, ampara el acta arbitral”, zanja. Por tanto, sanción confirmada: dos partidos a Mastantuono.
Desacertado
Y en lo deportivo... Mastantuono está yendo a menos. A menos, desde poco. Y eso es lo más alarmante. El asunto empieza a preocupar, porque ya ha pasado de castaño oscuro. Ha perdido el puesto en el once y la chispa de fútbol que −a chispazos− había relucido. Estaba muy lejos de ser un suceso deslumbrante, pero Mastantuono había protagonizado algún destello. Levante, Mónaco. Noches que eran filos a los que agarrarse. Momentos... que ya son pasado pisado. Ante el Getafe no superó el 50% de acierto ni en pases, ni en regates. Además de prácticamente no firmar ocasiones de peligro. Y de ver una roja injustificable. No le llueve, le diluvia sobre mojado. Ha tocado fondo.
Y en el fondo, valga la redundancia, la imagen es la de la expulsión. En el 95′ y pese a que el ambiente del partido ya era casi más de resignación, que de indignación, protagonizó una acción inexplicable. “Vaya vergüenza, vaya p... vergüenza”, dijo a Muñiz Ruiz. Y en varias ocasiones. Una reincidencia que motivó al juez a dar el martillazo: roja directa. Tras verla y como captaron las cámaras televisivas, se dirigió al cuarto árbitro diciendo “no se puede hablar al árbitro, no se le puede hablar; la c... de su madre, hijo de p...”.
Blue Monday
Su rendimiento invita seriamente a la duda. Venía de jugar 14′ ante el Benfica, en los que estuvo timorato con balón −de sus diez pases, sólo tres fueron en el último tercio− y firmó un 50% de acierto en regates. Esa es la cifra; porque volvió a serlo este lunes. Frente al Getafe. En el Blue Monday más Blue Monday en mucho tiempo. Mastantuono jugó 22′, fallando el 50% de los pases −y en un arco mínimo, pues sólo dio cuatro− y el 50% de los regates −únicamente intentó dos−, para terminar con 17 escuetas intervenciones. Pasó de puntillas, cuando es justo el antónimo de lo que necesita.
Su radiografía genérica habla por sí sola. Lleva 1.204′ esta temporada, lo que supone el 33% de los minutos totales (3.600′). Un dato con su cara y su cruz. En su defensa, estuvo renqueante en el primer tramo de la temporada por una pubalgia (una que comenzó el 22 de junio, durante el Mundial de Clubes y por la que tuvo que parar el 3 de noviembre). Pero en su contra, se le han dado muchas, muchas oportunidades. Más que a muchos. Más de lo que se acostumbra en general, de hecho. Ha sido titular en 15 partidos y ha jugado en 26. Eso, pese a su ausencia por la lesión.
Apuesta de Arbeloa
De hecho, fue una apuesta muy fuerte de Arbeloa. Porque una de sus primeras decisiones, al llegar al banquillo del Bernabéu, fue insistir en él. Insistir, insistir e insistir. El 32% de sus minutos fueron en los primeros seis partidos con él. Titular ante Albacete, Mónaco, Villarreal, Benfica −el partido de la Fase Liga− y Rayo Vallecano. Y entró en el banquillo ante el Levante, para disputar toda la segunda parte. Y revolucionarla, con permiso de Güler. En ese tramo, jugó el 71% de los minutos posibles. Pero no respondió. Y el Madrid no espera a nadie. De ahí, pasó al ostracismo: 9′ en Mestalla... y tres banquillos seguidos. Sin participar ante Real Sociedad, en el regreso a Lisboa y en El Sadar. Nada, nada y nada. Y de ahí, el presente: 14′ ante el Benfica y los 22′ contra el Getafe. Casi nada.
Mastantuono es el 13º en minutos (1.204′). Está ligeramente por delante de Gonzalo (1.139′) y Rodrygo (1.106′). Su promedio está por debajo de las expectativas: juega 48′ de media, cada vez que participa. Apenas una parte. Una cifra que no corresponde a un titular; a un futbolista que costó 63,2M€. Como ese 50% de acierto en pases y en regates. Su situación está pasando de castaño oscuro. Ha perdido el puesto y la chispa de fútbol que −en chispazos− había demostrado. Y encima, llueve sobre mojado: roja directa y sanción de dos partidos. Mastantuono está yendo a menos. A menos, desde poco. Y el asunto empieza a preocupar.
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