Getafe

La ‘maldición’ del descuento

El Getafe pierde puntos en el tramo final del partido por tercera jornada consecutiva.

EDI KELELE
Nació en Madrid en el año 2000. Desde pequeño, pegado al teletexto para estar siempre informado con lo que ocurría en LaLiga y concretamente, en su Getafe. Estudió periodismo en la URJC y pasó por El Chiringuito o Movistar Plus antes de llegar al Diario AS con sólo 23 años. Enamorado del fútbol, de los viajes y de los estadios.
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El fútbol, a veces, es un deporte de detalles crueles. Para el Getafe de José Bordalás, esos detalles se han convertido en una hemorragia que amenaza con arruinar una temporada de notable esfuerzo competitivo. Lo que antes era la mayor virtud del técnico alicantino —la capacidad de cerrar los partidos con candado y desesperar al rival hasta el pitido final— se ha transformado en una vulnerabilidad recurrente: el equipo se está cayendo en el tiempo de descuento.

El último episodio de esta “sangría” tuvo lugar este fin de semana en Montilivi. El Getafe había vuelto a demostrar que es un equipo incómodo, rocoso y capaz de tutear a cualquiera. Sin embargo, en el minuto 94, un desajuste defensivo impropio de la pizarra de Bordalás permitió que Vitor Reis rematara completamente solo en el área pequeña. Un error de marca que supuso el empate del Girona y que dejó al banquillo azulón con una mezcla de rabia e incredulidad.

Tres golpes casi consecutivos

No es un hecho aislado, sino una tendencia peligrosa que se ha repetido en tres de las últimas jornadas. La racha comenzó con la derrota en el Coliseum ante la Real Sociedad, donde un gol en el minuto 96 privó al Getafe de sumar. Poco después, en casa de nuevo, el Valencia rascó los tres puntos con un tanto en el minuto 84, cuando el partido parecía abocado al empate. Sumando el reciente mazazo en Girona (94′), el balance es desolador: 4 puntos volados en el último suspiro en apenas tres encuentros.

El peso de la clasificación

La diferencia entre la realidad y “lo que pudo ser” es abismal. Si el Getafe hubiera gestionado con éxito esos minutos finales, contaría hoy con cuatro puntos más en su casillero. Ese botín le permitiría dormir en la novena posición, con un colchón de cinco puntos sobre el descenso y mirando más hacia una zona tranquila que hacia el pozo.

En cambio, la realidad obliga a mirar de lleno a la zona roja. El equipo compite y muerde, pero la falta de contundencia en los momentos de máxima tensión le está castigando en exceso.

¿Falta de oficio o desgaste físico?

Bordalás siempre ha hecho bandera de la intensidad y la concentración absoluta durante los 90 (o 100) minutos. Por eso, ver a un central rival rematar libre de marca en el área chica en la última jugada del partido resulta tan inusual en sus equipos. El técnico deberá analizar si estos errores nacen de un cansancio físico por el corto fondo de armario de la plantilla o de una pérdida de ese “oficio” que siempre caracterizó al Getafe.

El Getafe tiene fútbol y tiene alma, pero si quiere dejar de sufrir, debe aprender a cerrar el grifo en el tiempo de descuento. En la élite, perdonar un segundo es condenarse al castigo, y el conjunto azulón ya ha pagado demasiados peajes en este tramo de la competición.

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