La derrota más dolorosa de la etapa Almada en el Oviedo
El 3-0 deja la salvación aún más lejos y aumenta las dudas en una temporada en la que todo sale al revés.
El 3-0 no deja lugar a dudas: la temporada se le puede hacer muy larga al Real Oviedo. Un año que era esperado con una ilusión inusitada va camino de convertirse en pesadilla con un descenso que solo parece cuestión de tiempo que se confirme. En Vallecas se vio la muestra más cruda de lo que es el curso para los azules. El 3-0 vuelve a destacar la falta de nivel de una plantilla que aunque en la mayoría de partidos ha competido siempre ha dado la sensación de no alcanzarle para pelear por la permanencia en Primera.
Hasta ahora, con Almada a los mandos, los azules habían competido de tú a tú contra todos sus rivales, incluso en la primera mitad del choque disputado en el Camp Nou. Pero no esta vez. En Vallecas el Oviedo estuvo desaparecido, suspendió su presencia como antes La Liga había hecho con el partido por el mal estado del césped.
Almada dijo al término del encuentro que se debía a una falta de energía en sus hombres, poco acostumbrados a tantos esfuerzos en poco tiempo, pero no parece entonces que la elección de futbolistas hubiera sido la adecuada. El uruguayo optó por introducir solo dos cambios, Lucas y Colombatto, respecto al equipo que hizo un gran esfuerzo ante el Atleti el sábado para acabar perdiendo en el último suspiro. Ese gol de Julián en el minuto 94 echó por tierra el trabajo de los azules en una noche en la que al menos quedó el orgullo de haber competido de tú a tú contra todo un Atlético de Madrid. Pero en Vallecas no hubo ni el resultado deseado ni mucho menos las sensaciones.
“Los jugadores están tocados. Terminamos con un jugador menos porque Borbas se ha lesionado y no teníamos cambios. El vestuario está apenado, pero somos grandes y tenemos que tratar de levantarnos. Quedan muchos partidos y debemos apelar a la rebeldía. Sabíamos que esta situación nos iba a golpear. Pesó mucho el poco tiempo de recuperación”, intentó explicar el entrenador lo que había sucedido en Vallecas. Las imágenes del partido muestran al uruguayo cariacontecido en el banquillo con lo que los suyos estaban firmando sobre el terreno de juego.
Próxima parada
Ahora, el Oviedo vuelve a refugiarse en El Requexón, su ciudad deportiva, para lamerse las heridas y prepararse para el siguiente envite liguero, el que le lleva a Cornellá, lugar de mal recuerdo en la historia reciente pues fue donde perdió una final por el ascenso. Para el choque ante el Espanyol está pendiente Almada de ver si recupera a los lesionados Ovie Ejaria, David Costas y Eric Bailly. La zaga sigue bajo mínimos y sería interesante que alguno de los dos centrales pudiera recibir el alta competitiva y viajar con el grupo a Barcelona.
Con la salvación cada vez algo más lejos a los de Almada les urge la reacción inmediata. Quizás no tanto como pare tener opciones reales de alcanzar la permanencia a final de curso sino, como objetivo más alcanzable, evitar que los meses que restan de Liga no se hagan aún más complicados y se acentúe el divorcio con la grada en un año especial, el del centenario del Real Oviedo.
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