La carta del Getafe a los Reyes Magos: pólvora, muros y el “sí” de Bordalás
El conjunto azulón tiene una larga lista de deseos para afrontar con garantías el 2026.
Como cada víspera de Epifanía, el silencio se adueña del Coliseum. Pero este año, sobre el césped, no solo hay ilusión, sino una lista de necesidades imperiosas firmadas con el azul de un sentimiento. El Getafe CF ha enviado su misiva a Sus Majestades de Oriente, y el primer renglón está escrito en negrita y con urgencia: un “nueve” de garantías.
La delantera azulona se ha convertido en un rompecabezas de piezas que no encajan o que están en la enfermería. Con la baja prolongada de Borja Mayoral, el equipo ha perdido su brújula goleadora. La apuesta por Juanmi no ha terminado de convencer al cuerpo técnico y la falta de acierto ha obligado a tirar de la cantera y de la fe. Los nombres de Joselu y Mestanza han irrumpido para apagar fuegos, pero la dirección deportiva sabe que, para navegar con tranquilidad en la segunda vuelta, Melchor, Gaspar y Baltasar deben traer un ariete que no perdone en el área.
Un vacío en el corazón de la zaga
Si el ataque preocupa, la defensa para este próximo viernes ante la Real Sociedad es, directamente, un ejercicio de equilibrismo. El Getafe ha pedido a los Reyes un central, pero casi lo necesita para ayer. El cuadro de Bordalás llegará al duelo liguero diezmado: Djené y Duarte cumplirán sanción por acumulación de amarillas, mientras que Abqar sigue sin recuperarse de su lesión. Sin efectivos naturales para el eje de la zaga, la carta pide a gritos un refuerzo inmediato y, quizás, alguna oportunidad de mercado en forma de cesión o fichaje estratégico que devuelva la solidez al bloque.
Pero los deseos no se quedan ahí. Para que el esquema del alicantino funcione, el Getafe necesita puñales por las bandas. Se han solicitado extremos que desborden, que pongan centros medidos y que den ese aire fresco que el equipo ha echado en falta en los tramos finales de los partidos.
El deseo más esperado: el “sí” del arquitecto
Sin embargo, entre todas las peticiones de jugadores y refuerzos, hay una que sobresale por encima del resto, una que el aficionado azulón susurra con miedo y esperanza: la renovación de José Bordalás. El hombre que ha hecho tocar la gloria al club, el estratega que ha forjado la identidad del Getafe moderno, termina contrato. Retener al técnico es el “regalo estrella”. Sin él, el proyecto perdería su alma; con él, cualquier milagro es posible.
El objetivo final de esta carta es claro: la salvación. Cerrar una temporada más en la élite significaría alcanzar la cifra de 22 campañas en Primera División, un hito histórico para una entidad que ya no entiende la categoría de oro sin su presencia.
Un hogar a la altura de su historia
Finalmente, el Getafe no se olvida de su casa. En la carta se pide que las obras de remodelación del estadio sigan su curso sin contratiempos. El sueño de la familia azulona es ver terminado ese estadio “redondo”, moderno y acogedor que sea el orgullo de la ciudad y el fortín donde se sigan gestando gestas épicas.
Esta noche, los zapatos están puestos en el vestuario del Coliseum. El Getafe espera que los Reyes Magos lean con atención. Hay mucho en juego, hay un escudo que defender y, sobre todo, hay una afición que espera que 2026 traiga, además de carbón para los rivales, la gloria de la permanencia y la continuidad de su líder.
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